Carta de Faustino Pérez para Armando Hart desde la Sierra Maestra

Fecha: 1958 10 03
Grupo: Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7)
País: Cuba
Categoria : Comunicado
CARTA DE FAUSTINO PÉREZ PARA ARMANDO HART DESDE LA SIERRA MAESTRA

“Quiero hoy sacudir la pereza de mi pluma para hacerte la carta que tanto te debo… El movimiento iba entrando en una etapa de consolidación revolucionaria, seguía contando con un respaldo de opinión pública creciente, en lo militar su fuerza se multiplicaba y en lo organizativo sus cuadros se iban perfilando, con características más definitivamente militantes. Faltaba lograr una más completa integración direccional, una orientación más sistemática y un cuerpo doctrinal y programático más completo y preciso

“[…] con el concurso decisivo de todos los compañeros, creo que llevamos al Movimiento a su ‘etapa de oro’ en la capital, cuyo punto culminante puede señalarse entre el secuestro de Fangio y el Manifiesto de los 21 puntos, salido de una reunión en la Sierra en momentos de gran efervescencia revolucionaria en el llano. Todos coincidimos en que el grado de organización alcanzado y el estado de clima ambiental, aconsejaban estimular el desenlace de la huelga general. Había cristalizado un paro estudiantil total y espontáneo. Nos dimos a la tarea de trabajar con vista a las fechas álgidas del 1ro. y 5 de Abril señaladas en el Manifiesto, que parecían operar como una prolongación de la agonía de un régimen con convulsiones de moribundo. Nosotros opinamos que la fecha mejor era el lunes 31 de marzo, pero al plantearlo a los compañeros de Santiago, éstos consideraron la conveniencia de esperar unos días más, naciendo de ahí la fecha del 9 de Abril.

“Fue uno de los primeros errores que contribuyeron a un fracaso que no tuvo por qué ser. Los otros, más graves aún, consistieron en los mecanismos tácticos inadecuados y contraproducentes que pusimos en práctica para convocar y producir la huelga. Así vimos después muy claramente, cómo una organización que alcanzó un aceptable grado de eficiencia, no funcionó porque no le dimos oportunidad.

“Mantuvimos en secreto la fecha acordada en supuesto beneficio de la acción de las milicias, e hicimos un llamamiento fugaz por varias emisoras, a una hora, las 11 de la mañana, en que solo algunas amas de casa oyen radio, y una fecha en que ya la ‘ola climática’ iba en franco descenso. Sorprendimos a nuestros propios cuadros organizados (obreros, de resistencia, estudiantiles y hasta de acción) y al pueblo todo, que se fue enterando por distintas vías y en forma irregular, de un llamamiento de cuya procedencia no estaba bien seguro; y que de haber sido lanzado como consigna 48 horas antes, movilizando a la organización toda, habría operado como un formidable elemento de agitación y saturación previa y necesaria. Todo ello, sumado al resultado solo parcial del sabotaje a los servicios públicos y a otras causas menos visibles e inmediatas, dieron al traste con una posibilidad cierta que debió ser definitiva. Así, se ‘pasmó’ la huelga en La Habana y sus consecuencias trágicas han sido incalculables. Porque no solo se había frustrado una oportunidad más de derrocar a la tiranía y quedaban de nuevo las calles de la capital y el suelo de toda Cuba empapados de sangre generosa, sino que dejó en la opinión pública y hasta en muchos dirigentes revolucionarios la impresión falsa de que la estrategia mantenida hasta entonces de huelga general e insurrección armada no era la correcta […]

“Personalmente sentí una gran responsabilidad por todo aquello, y experimenté como un desgarramiento interno que ninguna otra circunstancia difícil había logrado.

“No quedaba ilesa mi responsabilidad ante la caída de tantos esforzados combatientes, promesas en crecimiento que se pierden para la obra de creación futura y realidades necesitadas de la lucha presente. Por no citar más que a los que tuvimos más cerca, en muy pocos días perdimos a Fontán, Alcides Pérez, Mingolo, Sergio, Marcelo, Pepe, Alemancito, Lucero y para colmar la copa, tu hermano, nuestro hermano Enrique […]

“El fracaso, con sus consecuencias trágicas, la conciencia de los errores cometidos, y de otras culpas y debilidades íntimas, dejaron en mi espíritu profunda huella, y con el alma destrozada partí para la Sierra heroica con mis convicciones un poco a la deriva. Me había creído más fuerte y ellos me hacían más débil. Pero esta Sierra es salvadora. Ha salvado a la Revolución de ser aniquilada y salva a los espíritus enfermos de la muerte. Respirar el aire libre de la montaña oxigenada, vivir a plena naturaleza, ejercitar el músculo y la voluntad con el esfuerzo de la vida difícil y el sacrificio pleno, vibrar de nuevo en la emoción de combatir por la libertad en un escenario donde se cae iluminado por el sol y se recibe el abrazo de la tierra agradecida: eso desintoxica, estimula, mejora, recupera y vivifica.

“Como la sombra al cuerpo, me seguía tercamente el pensamiento, quizás si con un poco de amor propio, de que La Habana, calumniada y problemática, era capaz de responder, y que yo podía y debía lograrlo. Pero se impuso la tesis de los cambios y del ejecutivo en la Sierra y para aquí volví. […]

“La dictadura, envalentonada por el fracaso de la huelga pensó que era su momento para acabar con el baluarte de la Sierra, y a ese empeño concentró sus fuerzas, desatando una ofensiva de fantásticas proporciones, penetraron bien a fondo en las montañas y cada día el cerco de los ‘cascos’ se cerraba. La situación llego a parecer bastante crítica.

“Pero la razón y la justeza de las causas operan como levadura moral que agiganta el espíritu de lucha y multiplica las fuerzas invisibles, y esa realidad, que operó en los hombres del Ejército Rebelde, a veces conscientemente y en los más por intuición y contagio, produjeron con el genio estratégico de Fidel el milagro o mejor la proeza extraordinaria de convertir para nosotros una situación difícil en extremo, en resonante triunfo y para ellos una victoria fácil en vergonzoso desastre militar.[…]

“En verdad, jamas creí en la posibilidad de lo que he visto, y ese es uno de nuestros principales errores de apreciación al considerar la Sierra como un gran foco de rebeldía con extraordinaria importancia simbólica, pero sin calcular sus posibilidades militares”.

   © 2006 – Cedema.org – CENTRO DE DOCUMENTACION DE LOS MOVIMIENTOS ARMADOS

Nota del editor de la página: Se trata de un fragmento de la carta que escribe posteriormente a los hechos de la huelga del 9 de abril. La fecha real de la carta es la de 3 de octubre de 1958.

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La huelga de hambre de los presos políticos en el Castillo del Príncipe

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Fueron 94 compañeros en todo el Príncipe, 69 en el Vivac y 25 en la Cárcel, los que se incorporaron a la huelga, divulgada y aquilatada en su valor humano

No sería exagerado decir que se vive en un mundo al revés, incierto. Fidel y otros, —no pocos—, han hablado de que la especie humana corre el riesgo de extinción. Hart lo ha dicho más de una vez, la humanidad está enferma, amenazada de muerte. Estas expresiones pudieran inducirnos a reflexionar que los sacrificios carecen de fuerza. Sin interrogante ni equívocos, nunca habrá sacrificio carente de fuerza.

Sobran los ejemplos para demostrar que determinados sacrificios pueden ser fuerzas que actúan en forma significativa en la conciencia y en la movilización de las masas. Y, por ello, bien es sabido que sin esa fuerza jamás podría desarrollarse ninguna revolución o proceso social que pretenda ser de índole nacional.

Este mes de julio marca el aniversario 55 de la gesta del Moncada y el 51 de la huelga de hambre de los presos políticos en el Castillo del Príncipe. Esta huelga fue seguida primeramente por las compañeras Nilda Ravelo Villafranca y Delia Cepero Aranda, presas políticas en Mantilla, y luego por compañeros de la prisión de Pinar del Río y del Vivac de Boniato, en Santiago de Cuba. Se mantuvo durante 15 días y terminó el 31 de julio de 1957. Estos hechos, caracterizados por el heroísmo y desinterés, cada uno con su identidad propia, características y alcance específico, expresan vehementemente el poder del sacrificio. En esta oportunidad nos referiremos a la huelga de hambre que precisa ser divulgada y aquilatada en su valor humano, ético, revolucionario y demostrativo de singular solidaridad.

El análisis que ahora pudiera hacerse de aquella jornada sería menos convincente que lo dicho en el editorial de la prestigiosa sección En Cuba de la Revista Bohemia, el 28 de julio de aquel año, bajo el título de Huelga de Hambre y del cual transcribimos lo siguiente: «la cuestión de máxima urgencia en estos días —no resuelta aún por los que están en la oportunidad y deber de hacerlo— es la huelga de hambre emprendida hace más de una semana por un grupo numeroso de detenidos políticos en el Vivac de la capital.

«Sin la menor exageración puede afirmarse que nunca ha ocurrido en las cárceles cubanas un acontecimiento de tanta significación. Está en la memoria de todos, el memorable ayuno de Julio Antonio Mella, en 1925, y el emprendido por los integrantes del Directorio Estudiantil Universitario en 1931; pero nunca un hecho de esta índole tuvo los caracteres ni la trascendencia del actual. Los 62 presos que se han impuesto a sí mismos, con admirable firmeza moral, una prueba semejante, con riesgo de su salud y hasta de sus vidas, no lo hacen por interés personal o de grupo.

«Un imperativo de solidaridad humana los impulsa por la senda del sacrificio personal; la altísima preocupación por la suerte de sus compañeros, los prisioneros políticos de Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud). Les basta saber que un juez especial, designado por los tribunales, a causa de su probidad insospechable, para investigar la situación de dichos ciudadanos, halló indicios racionales de criminalidad para procesar a las principales autoridades del llamado Presidio Modelo, por hallarlas convictas de atropello físico y maltrato organizado contra los sancionados de origen político. Y es para ellos suficiente motivo conocer que los funcionarios así encartados continúan en el desempeño de sus cargos y aún se insiste en que, lejos de enmendar sus desafueros, los redoblaron después de ser sometidos teóricamente a la acción judicial.

«Que nadie se confunda: lo que están reivindicando los 62 ayunantes del Castillo del Príncipe es algo más que la salud y el sosiego de sus compañeros de Isla de Pinos: es el imperio de la ley y de la justicia en el régimen carcelario cubano».

En realidad fueron 94 compañeros en todo el Príncipe, 69 en el Vivac y 25 en la Cárcel, los que se incorporaron a la huelga. Dos días después de publicado el editorial, el 30 de julio, fue asesinado en su natal Santiago el Jefe Nacional de Acción del Movimiento 26 de Julio, Frank País, cuando aún no había arribado a los 23 años de edad.

Faustino Pérez, uno de los participantes en la huelga de hambre. La huelga de hambre solo concluyó, sin el criterio favorable de los participantes en el holocausto (por no haberse conseguido aún el objetivo, que se obtuvo unos días después), ante la demanda formulada por el compañero Faustino Pérez, quien también fuera uno de los sacrificados hasta unos días antes, que obtuvo la libertad provisional en un intento de la tiranía por descabezar el movimiento de lucha.

He aquí la petición:

«La Habana, Julio 31 de 1957.

A los compañeros en huelga de hambre:

Hoy se cumplen 15 días de iniciada esa hermosa y dramática batalla por el cese del terror y un trato más humano para los compañeros del presidio.

«Compartí con ustedes la responsabilidad de iniciarla y el honor de mantenerla durante diez días, teniendo que abandonarla al ser libertado por el Tribunal de Urgencia. Conozco, pues, por experiencia, las motivaciones de la lucha y la magnitud del sacrificio. Se que ya no está lejano el momento de fatales desenlaces. Ya la ciudadanía toda conoce y respalda con fuerza creciente el justo clamor de los presos. Ya los crédulos tienen otra prueba más de la ceguera, la terquedad y desprecio del régimen por el clamor nacional. Ya el ejemplo de coraje y de generoso sacrificio ha sido suficiente para que la protesta sea mantenida y acreditada por todos los sectores responsables de la nación. Ya no es aconsejable, ni útil que se prolongue, extreme o agudice más nuestra situación que ya es desesperada, aunque todos se mantengan con ejemplo y heroica firmeza.

«Por ello, quiero hacerles responsablemente la siguiente petición, que es también un ruego: cesen de inmediato en la huelga de alimentos. Cuba les necesita. Readquieran nuevas fuerzas. Hay que volver a la pelea en todo el frente.

«Con un recuerdo emocionado para el noble y bravo Frank País, les abraza.

Faustino Pérez».

Nuestro Apóstol José Martí ya lo había proclamado: «La fuerza está en el sacrificio»

Publicado: Martes 29 julio 2008

El ejemplo de Elcire Pérez

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A la distancia de 60 años, la figura de Elcire Pérez González, mártir de la lucha contra la dictadura de Batista, deviene símbolo y ejemplo para las nuevas generaciones de cubanos

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Elcire Pérez, destacado luchador clandestino natural de Guayos

Marzo 14 de 1958, calzada de Porvenir, reparto Lawton, La Habana. En la cuadra ubicada entre San Francisco y Concepción, carros perseguidores bloquean un automóvil donde viajan cuatro jóvenes muy buscados por la Policía. Los sicarios no los incitan a la rendición, sino que vacían bárbaramente sobre ellos sus ametralladoras.

En aquella orgía macabra, versión callejera de Humboldt 7, muere Elcire Valentín Pérez González, destacado luchador clandestino natural de Guayos, municipio espirituano de Cabaiguán, y sus compañeros José Luis Dubrock, Miguel M. Concepción y Máximo Santiago Haza.

Yiyo, como le decían sus compañeros, acababa de salir de un encierro de meses en el Castillo de El Príncipe, a donde fue a parar víctima de la delación que permitió su captura el 6 de diciembre de 1957 por el carnicero coronel Esteban Ventura Novo y sus jenízaros, quienes lo condujeron a la Quinta Estación de Policía con un objetivo esencial: que les dijera el paradero de su jefe superior, Faustino Pérez Hernández. Pese a los 11 días de horribles torturas, el muchacho no les dijo una sola palabra.

La respuesta de Elcire fue continuar dirigiendo desde El Príncipe a su comando de jóvenes revolucionarios, indicándoles acciones concretas de sabotajes, recolección de armas y venta de bonos del Movimiento 26 de Julio, y a su salida, redoblar las acciones contra el régimen de Batista.

PATRIOTA DESDE LA CUNA

El breve tránsito histórico por la vida de Elcire Pérez comienza el 16 de diciembre de 1938 en Guayos, donde nace fruto de los amores de César Pérez y su cuñada Nila González. Su crianza en el hogar de Ismael Calero y Teodora Rodríguez, una pareja de ancianos muy queridos por la familia —ya que su madre biológica tuvo que irse a La Habana— determinó que el niño creciera en esa casa, orlado por la comprensión y el cariño de ambos.

Su infancia fue la de cualquier infante pobre, aunque con valores íntimos que definirían su existencia, ya desde sus estudios primarios en las escuelas privadas de Eurania Gómez y Eduardo Gómez del Valle. El despertar le llega en el Instituto de Segunda Enseñanza de Sancti Spíritus, donde ingresa cuando tenía 13 años, porque allí, junto con la progresiva madurez le influye el ejemplo de jóvenes como Enrique Villegas.

El 28 de enero de 1953, en ocasión del centenario del natalicio del Apóstol, Elcire, de solo 14 años, organizó y dirigió un desfile estudiantil por las calles de Sancti Spíritus con un cartel que decía: “La patria es ara, no pedestal”. Aquella manifestación fue disuelta a plan de machete y golpes de cachiporra por los soldados batistianos.

Ese propio día por la tarde, al inaugurarse un busto dedicado a Martí en Guayos, la misma frase martiana se oía en gritos estentóreos ante la multitud por el mismo muchacho que la enarbolaba en un cartel por la mañana en la villa del Yayabo, y esa seguiría siendo su impronta en el Instituto.

El compromiso de Elcire en las actividades revolucionarias contra el régimen llegó a ser tal que cuando matriculó cuarto y quinto años de bachillerato para hacerlos simultáneamente tuvo que abandonar sus estudios porque las luchas estudiantiles le absorbían ya todo el tiempo.

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Faustino ponderó altamente la ejecutoria de Elcire Pérez, a quien llego a considerar como a hijo suyo.

POR UNA CAUSA JUSTA

Su amigo y camarada de ideas Rafael Garriga conoció a Elcire a inicios de 1954, cuando un grupo de jóvenes estaba dedicado a la creación de un comité en defensa del gobierno progresista de Guatemala. Recuerda Garriga que cuando invitan a Yiyo a pertenecer a la organización, él respondió con júbilo y asintió al momento.

Luego extrajo del bolsillo de su camisa un manifiesto escrito a máquina donde denunciaba la injerencia de Washington contra el hermano país centroamericano, así como el desvergonzado proyecto de partir a Cuba en dos, convirtiendo una parte de nuestro país en “lo que es el canal de Panamá y la base yanqui de Guantánamo”. Dos días después el Manifiesto vería la luz firmado por 32 hombres y mujeres de distintos sectores de la población.

“Dos semanas más tarde —refiere Garriga— tendríamos que comparecer ante el Tribunal de Urgencia de Las Villas, acusados de comunistas y de injuriar al Gobierno de los Estados Unidos, etc. Durante el desarrollo del juicio se escucharon gritos de condena a la tiranía batistiana: era la inconfundible voz de aquel muchacho de cutis blanco, ojos pardos y pelo castaño oscuro”. Finalmente por falta de pruebas, todos fueron absueltos.

La gran influencia de Elcire fue Faustino Pérez Hernández, quien a poco de ingresar Yiyo en el Movimiento 26 de Julio, todavía en el Instituto de Sancti Spíritus, lo designa como primer coordinador de la organización en Guayos. Por sus actividades, Elcire es detenido casi a diario y se conoce que el capitán Mirabal planea matarlo.

Ante la inminencia del peligro, sus compañeros logran enviarlo a La Habana. Ya en la capital, se incorpora de inmediato a la brega, a las órdenes de Faustino Pérez, quien le asigna misiones cada vez más responsables, siendo uno de los ejecutores principales de la llamada “noche de las 100 bombas” y otras sonadas acciones clandestinas.

Todo marchaba más o menos  bien hasta el día en que cierto compañero, menos íntegro que él, cedió ante las torturas —o sobornos— y delató el lugar donde encontrarían a Elcire y sus amigos. Si en la Quinta Estación de Policía, Yiyo hubiese flaqueado, Faustino —ese Frank País espirituano— habría muerto y la historia hoy sería otra.

Pastor Guzmán    14 marzo, 2018

El insólito secuestro de argentino Juan Manuel Fangio, uno de los más grandes pilotos de Fórmula 1, por parte de las fuerzas de Fidel Castro hace 60 años

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Daniel Pardo y Abraham Jiménez Para BBC Mundo desde Buenos Aires y La Habana      23 de febrero de 2018

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En esta foto, divulgada por agencias noticias de la época, Fangio da declaraciones después del secuestro. (Foto: Museo Fangio de Buenos Aires

Al argentino Juan Manuel Fangio, uno de los automovilistas más importantes de la historia, un secuestro pudo haberlo salvado de la muerte.

Era domingo, 23 de febrero de 1958. El cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1 había sido invitado al Segundo Gran Premio de Cuba por el gobierno de facto de Fulgencio Batista.

La leyenda de Fidel Castro —entonces líder del Movimiento 26 de julio, una guerrilla asentada en las montañas de la Sierra Maestra— ya figuraba en la prensa internacional como un factor de inestabilidad en la isla, que para la época era un enclave turístico a merced de Estados Unidos.

Los ojos del mundo estaban puestos en Cuba. Solo un día antes de la carrera, otro frente del 26 de julio asaltó el Banco Nacional de Cuba y, en lugar de robarse plata, incendiaron un montón de cheques.

La lucha de los barbudos en contra de la pobreza, la represión y la intervención estadounidense tenía cada vez más eco entre los cubanos. Y resonaba por el mundo.

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Este es el auto en el que esperaba correr Fangio la competencia organizada por Batista. (Foto: Museo Fangio de Buenos Aires)

La carrera de autos en el Malecón de La Habana, con los mejores pilotos del mundo, era la estrategia de Batista, presionado por su creciente impopularidad, para cambiar el foco. Pero también era una oportunidad para Castro de denunciar la “tiranía”.

Los planes del gobierno, entonces, fueron interrumpidos por un joven alto que respondía al sobrenombre de El Chueco.

Disculpe, Juan, me va a tener que acompañar“, le dijo El Chueco al piloto argentino en pleno lobby del Hotel Lincoln de La Habana, donde Fangio estaba reunido con sus mecánicos.

El joven, llamado Manuel Uziel, apuntaba con un arma al piloto, que con aparente calma lo siguió y se montó a un auto con él.

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Bohemia, la revista más vieja de Cuba, fue el primer medio en contar los detalles del secuestro. Esta es una copia de la edición que se publicó solo días después del suceso.

Hoy, en aquel hotel Lincoln, una placa incrustada a la pared dice: “En la noche del 23.2.1958, en este lugar fue secuestrado por un comando del Movimiento 26 de julio, dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón mundial de automovilismo Juan Manuel Fangio, ello significó un efectivo golpe propagandístico contra la tiranía batistiana y un importante estímulo para las fuerzas revolucionarias”.

El lunes, la carrea igual se hizo sin Fangio. Hubo un accidente y murieron seis personas; 40 resultaron heridas.

“Me hicieron un favor”, declaró Fangio luego del secuestro.

Un hotel de 90 años

60 años después, el hotel Lincoln se encuentra en proceso de reparación para celebrar sus 90 años de fundado.

“Dentro del proceso de reparación, está comprendido poner la habitación 810 como era original, con sus muebles de la época, con el teléfono que utilizó Fangio. Todo eso lo tenemos guardado y una vez que terminemos la restauración, lo sacaremos para que los huéspedes interactúen”, le dice a BBC Mundo Indira Oro Orbeal, técnica de calidad del hotel.

De las paredes del salón principal del Lincoln cuelgan pinturas de artistas cubanos dedicadas al argentino y algunas fotografías de la época alegóricas al secuestro.

En una de las instantáneas, se ve a Fangio durmiendo enrollado entre varias sabanas.

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Así se ve hoy el Hotel Lincoln, donde se hospedó y fue secuestrado Fangio. (Foto: Abraham Jiménez)

Vueltas por el Vedado

Después de que los secuestradores salieron con Fangio en tres carros, se dirigieron a la casa #160 en la calle 22 en el barrio del Vedado.

El domicilio había sido alquilado por los secuestradores para pasar la primera noche, pero al final solo estuvieron media hora en él, pues decidieron a último momento cambiar de sitio para garantizar una mayor protección de la operación.

El motivo fundamental por el cual los secuestradores seleccionaron esta morada lo explica su actual propietaria Mercedes Romay.

“Esta casa tiene un pasillo lateral que no se ve a simple vista y que da a la calle de atrás. Ellos escogieron la casa por si los descubrían, poder escapar rápido por esa salida oculta“.

Pero allí tampoco se sintieron seguros y fueron, en los mismos carros, con ventanas abiertas, con el mejor piloto del mundo secuestrado, a otra casa de Nuevo Vedado.

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Esa es una de las casas donde estuvo Fangio. Era ideal porque este pasadizo permitía un escape veloz en caso de ser necesario (Foto: Abraham Jiménez)

Según reportó el veterano periodista argentino Santiago Senén González, a Fangio “en el traslado no le vendaron los ojos, por lo que pudo ver hasta el número de la casa”.

“En el nuevo destino había mucha gente que festejaba el éxito del operativo; algunos pedían autógrafos al campeón que, sin nada que temer, se atrevió a comentar que no había cenado”, escribió Senén.

Y le dieron papas fritas con huevo.

En esa casa, la número 42 de la calle Norte en Nuevo Vedado, una de las zonas más glamurosas de la ciudad, hay una placa que enuncia: “En esta casa fue escondido Juan Manuel Fangio, campeón argentino de automovilismo…”.

En la residencia donde durmió Fangio, hoy venden bolsas de hielo. Pertenece a Yamilé del Vallín, de 56 años.

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La famosa placa que conmemora el secuestro, visio por el gobierno cubano como un golpe clave para derrotar a lo que consideran la “tiranía de Batista”. (Foto: Abraham Jiménez)

“Llegué aquí en el año 1961 y las paredes estaban garabateadas. Nos mudamos y encontramos la casa hecha un desastre. La arreglamos en su momento, pero ya de nuevo se nos está cayendo el techo encima”, cuenta Yamilé.

El ya fallecido padre de Yamilé, Jesús del Vallín, fue miembro del movimiento 26 de julio y si bien no participó de manera directa en el secuestro del piloto argentino, más tarde se subordinó a Faustino Pérez —uno de los líderes de la operación— en la lucha clandestina contra Batista.

“La historia no se puede perder y es lo que está pasando con esta casa, solo se acuerdan de nosotros cuando llega la fecha, el gobierno no se preocupa por el estado de la vivienda”, dice Yamilé a BBC Mundo.

Adonde el tío del Che

Senén cuenta que después de la carrera, con su objetivo cumplido, los guerrilleros no sabían cómo liberar a Fangio sin que corriera riesgos.

“El temor provenía de la posibilidad de que la gente de Batista matara al corredor para culpar y así desprestigiar a Fidel Castro”, reportó el argentino.

Finalmente decidieron contactar al entonces embajador argentino, casualmente tío de Ernesto ‘Che’ Guevara, Raúl Guevara Lynch.

Alrededor de las 11 de la noche los secuestradores se dirigieron hacia la residencia de Mario Zaballe, agregado militar de la embajada.

Ese fue el sitio acordado entre el movimiento 26 de julio y Lynch para la entrega: edificio #20 en la calle 12 del Vedado, en el piso 11 A.

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Fangio ya había expresado a sus mecánicos que algo no funcionaba bien con el automóvil y la pista. Finalmente hubo un accidente del que él, por secuestrado, no fue víctima. (Foto: Museo Fangio de Buenos Aires)

En la actualidad, el inmueble lo conforman dos largas torres de veinte pisos que integran una de las residencias estudiantiles universitarias de La Habana.

Pero el apartamento donde fue entregado Fangio aún pertenece a familias particulares y en él vive Francisco Fuentes, de 72 años.

“Cada 24 de febrero de cada año, Arnold Rodríguez, el hombre que entregó a Fangio, venía a casa y tomábamos un té en la ventana. Él nos contó cómo se desarrolló todo. Hace unos años que murió”, recuerda Francisco.

Arnold Rodríguez y Juan Manuel Fangio terminaron siendo grandes amigos tras el secuestro. Después de 1959, el piloto volvió a visitar la isla varias veces.

Cuenta Francisco que uno de esos 24 de febrero, Arnold le contó que, cuando llegó Fangio con sus secuestradores, los diplomáticos argentinos quedaron con el semblante contraído, y Fangio les dijo: “Estos son mis amables secuestradores, mis amigos secuestradores“.

Faustino Pérez Hernández, honestidad y entrega

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Revista Médica Electrónica
versión On-line ISSN 1684-1824
Rev.Med.Electrón. vol.40 no.2 Matanzas mar.-abr. 2018

ARTÍCULO HISTÓRICO

Faustino Pérez Hernández, honestidad y entrega

Faustino Pérez Hernández, honesty and consecration

Est. Mabelis Pérez del Castillo,I Est. René Javier Marrero Vega,I Lic. Joel Juan Vega Díaz,II MSc. Francisca Magdalena Rolo Mantilla,II Lic. Sonia Fuentes García,II Lic. Iraida Santana SantanaIII

I Universidad de La Habana. La Habana, Cuba.
II Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas Laudelino González González. Matanzas, Cuba.
III Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas. Matanzas, Cuba.

RESUMEN

La historia de Cuba la han hecho sus mejores hijos. Entre los que contribuyeron protagónicamente a la etapa que condujo al triunfo de 1959 y la construcción de la sociedad socialista se destaca Faustino Pérez Hernández, fruto de la tierra espirituana ligado a la historia matancera por más de una página de honestidad y entrega. El principal hospital de la provincia de Matanzas, ubicado en su capital, lleva su nombre. El presente trabajo pretende, en su brevedad, despertar la necesidad de conocer más profundamente su vida y su obra.

Palabras claves: Faustino Pérez Hernández, personalidades, Revolución cubana, historia.

ABSTRACT

Cuban history has been made by its best children. Faustino Perez, born in Sancti Spiritus and linked to Matanzas by more than one page of honesty and devotion, is among the ones who played the most important roles in the stage leading to the triumph of 1959 revolution and the socialist construction. The main hospital of the province of Matanzas, located in its capital, is named after him. The current work pretends to arouse the necessity of knowing deeply his life and his work.

Key words: Faustino Pérez Hernández, personalities, Cuban revolution, history.

INTRODUCCIÓN

A honrar y reconocer a los hombres que dedicaron sus vidas a sus conciudadanos y al bien de la humanidad convocaron dos de los más destacados cubanos consagrados a esa tarea: José Martí y Fidel Castro. El presente trabajo pretende cumplir ese postulado resaltando la personalidad de Faustino Pérez Hernández, un hombre que supo hacerlo sencilla, humana y humildemente, según los principios morales y humanos que le fueron inculcados desde la cuna, con los que se identificó y comulgó al estudiar la obra martiana y por los que se rigió durante toda su vida. Vida fructífera, de luchas, trabajo, honradez y entrega, que lo condujo a vincularse directamente con la provincia de Matanzas, cuyo hospital docente se enorgullece de llevar su nombre.

DESARROLLO

Antecedentes familiares

Nació Faustino el 15 de febrero de 1920, en la finca La Larga, Zaza del Medio, en la actual provincia de Sancti Espíritus. Fue el primer vástago de la familia formada por una pareja de campesinos pobres, José Demetrio Pérez Leal, inmigrante canario, y Amada Julia Hernández Rodríguez, cubana nacida en Pinar del Rio, también de ascendencia canaria, y que entre trabajo, miseria y necesidades dieron vida a otros diez hijos.1

Como casi todos los emigrados canarios llegados a Cuba, José Pérez procedía de una familia campesina pobre, y a la agricultura, la actividad que mejor conocía se dedicó en la Isla. Su historia, como la de tantos campesinos en Cuba, estuvo marcada por la necesidad de trabajar durante prolongadas jornadas, bajo el sol y la luna, para sacarle con sus manos y sudor a la tierra ajena el sustento para sí y la familia, siempre en busca de las mejores posibilidades. No escaparon, él y su familia, al desalojo, un fenómeno común en la época que el propietario de tierras utilizaba para deshacerse de los que trabajaban en sus terrenos, entre otras cosas para aprovechar los terrenos atendidos culturalmente y apoderarse de cosechas y productos gratuitamente.

La familia Pérez Hernández vivió en varios lugares- Los Tramojos, Cruz de Neiva, El Obispo-, hasta asentarse finalmente, a inicios de la década de 1930, en una finca arrendada denominada Cañada de Piña, cercana a la flamante Carretera Central, entre los poblados de Cabaiguán y Guayos, y que posteriormente comenzó a llamarse La Esperanza, probablemente por las grandes esperanzas puestas en ella por sus arrendatarios. Esperanzas que iban acompañadas de trabajos y obligaciones ineludibles para toda la familia.

Mientras los varones se dedicaban a las actividades agrícolas que sus fuerzas y madurez les permitían paulatinamente, las hembras se iban incorporando a las actividades domésticas y de atención al ganado menor y las aves de corral. Con solo once años Faustino era ya el boyero que conducía las yuntas durante la preparación de la tierra, junto a otras tareas que venía haciendo desde edades más tempranas como sembrar, escardar, guataquear, recoger cosechas, abrevar, ordeñar y alimentar el ganado, seguido de cerca por sus hermanos menores.

Faustino estudiante

Los hermanos Pérez Hernández, a diferencia de otros niños campesinos de la época residentes en zonas más apartadas de la geografía cubana, tuvieron la posibilidad de estudiar. Faustino comenzó a asistir a una escuela rural existente en Cruz de Neiva, propiedad de un catalán excombatiente del Ejército Libertador en la Guerra de 1895, cuando la familia aún vivía cerca y los pocos años de Faustino le permitían estar exento de muchas obligaciones en la finca. Cuando comenzaron a vivir en Cañada de Piña, al adolescente se le hizo más difícil la asistencia a la escuela, al enfrentar una mayor cantidad de tareas agrícolas que le tomaban más tiempo y tener que recorrer a caballo, con su hermano Carlos a la grupa, los siete kilómetros existentes hasta ella. En varias ocasiones, el combatiente revolucionario se referiría con cariño y agradecimiento a la escuela “rural y privada de Don Jaime” donde aprendió sus primeras letras.1

Posteriormente la asistencia se hizo más fácil al trasladarse los escolares Pérez Hernández a una escuela recién creada en las cercanías de la finca en que trabajaban y vivían, la escuela pública número 21, donde cursaron Faustino y Carlos hasta el sexto grado. De su maestra, Celestina Pérez, el futuro revolucionario admiró y recordó siempre la inteligencia, capacidad, abnegación y patriotismo. Ella y su anterior maestro le inspiraron la idea de alfabetizar, en horario nocturno robado al cansancio y el sueño, a varios adultos vecinos y jornaleros de la finca que no habían podido estudiar, con el resultado de cuatro personas alfabetizadas: Manuel González, Santiago Cabrera, Anselmo Cabrera y Juan Pérez Leal, tío paterno de Faustino. La influencia y el prestigio alcanzados por la humilde maestra rural propiciaron que el joven continuara estudiando en los niveles superiores e ingresara a la Universidad más adelante.

Los estudios posteriores de Faustino Pérez podrían atribuirse al azar. No los había previsto su familia ni el mismo. Para la inmensa mayoría de los niños campesinos de la época terminar la enseñanza primaria era casi imposible. Los más de ellos ni siquiera matriculaban. De los matriculados, muchos abandonaban al aprender los rudimentos de la escritura, la lectura y las matemáticas. En las escasas escuelas rurales la matrícula y continuidad de estudios era muy baja debido a las carencias y a la temprana incorporación de los niños al trabajo para ayudar a las familias. Sin embargo, a lomo de caballo, en horarios irregulares, poniendo el máximo de esfuerzo y aplicación, el joven y curtido Faustino logró vencer los objetivos de la escuela primaria superior asistiendo a una escuela que en Cabaiguán existía, y en el curso académico 1938-1939 matriculó en la Escuela Superior de Segunda Enseñanza de Sancti Espíritus, devenida Instituto de Segunda Enseñanza en el siguiente curso. Mas la necesidad de asumir sus labores y obligaciones en la finca familiar, sumada a la carga sicológica de considerar que sus familiares se sacrificaban para permitirle estudiar, provocaron que los estudios transcurrieron casi de forma libre. Sus resultados académicos fueron bajos, pero el 19 de agosto de 1942 le era emitido el título de Bachiller en Ciencias y Letras, registrado en el folio 40, número 36813 del Ministerio de Educación (denominado entonces Secretaría de Educación).1

Si graduarse de bachiller fue algo no planificado ni esperado por la familia o Faustino, mucho menos lo sería la continuidad de estudios universitarios. Sin embargo, el consejo y la insistencia de personas influyentes del medio social y el vecindario familiar, lograron convencerlo primero a él y después al padre, y a la convocatoria de este último la familia acordó sacrificarse una vez más en aras de que uno de sus integrantes continuara estudios en la universidad.

A la hora de decidir qué estudiar el joven se decantó por la carrera de Medicina, llevado por su determinación de ser útil y servir, la misma que lo condujo a la obra alfabetizadora que emprendió anteriormente. Así pues, se convierte en alumno de primer año de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, en el curso académico 1942-1943.

Comienza una nueva etapa en la vida del futuro revolucionario. Por primera vez fuera del seno familiar, con recursos económicos limitados que trata de ahorrar al máximo pues lo hacen sentir en deuda con sus padres y hermanos, Faustino vive en carne propia las necesidades del estudiantado pobre: convivir estrechamente en cuartos de pensiones paupérrimas, pobre alimentación, onerosas matriculas, elevado costo de textos y materiales escolares, escasez de muchos de ellos, profesores corruptos y mediocres, corrupción del sistema en general. Y cae de lleno en el efervescente medio universitario, siempre propicio a la lucha y la rebeldía.

El joven campesino llega a La Habana con la ilusión de encontrar un medio social mejor del que había conocido en su campiña natal. Sin embargo encuentra condiciones de pobreza, desigualdad, opresión y corrupción parecidas y mayores en proporción con el tamaño de la gran urbe. Por estos años, paulatinamente, cuaja y se desarrolla su conciencia política.

Los estudios universitarios de Faustino Pérez Hernández se vieron marcados por todo esto, y además por la forma en que habían transcurrido sus estudios anteriores. Muy difícil le fue enfrentarse y aprobar las materias universitarias. Difícil convivir con el sentimiento de frustración social. Y difícil sentir que no rendía lo esperado, con todos los miembros de la familia sacrificándose laboral y económicamente por sus estudios.

Para ayudarse económicamente y como vía para garantizar la práctica de sus conocimientos, el estudiante trabaja en el Laboratorio de Análisis Clínico del Dispensario Médico Presbiteriano, sito en la calle Salud 222, a partir del segundo año de la carrera. De la experiencia y conocimientos obtenidos allí se valió para redactar la tesis presentada y defendida en 1959 para obtener el título de medico: “Profilaxis de las Enfermedades Infecto-Contagiosas”. Y es que, a pesar de haber aprobado todos los exámenes de las materias correspondientes en diciembre de 1950, Faustino no defendió la tesis hasta después del triunfo de la revolución que contribuyó a hacer, por su renuencia a recibir su título de un ministro golpista y corrupto.

Faustino revolucionario

La simiente del revolucionario se hayan en el conocimiento del pensamiento y la obra martiana inculcados tempranamente por los primeros maestros de Faustino, el uno un excombatiente independentista y la otra una humilde maestra rural. Eso unido al sentido de honradez, justicia, y honor inculcado y vivido en el seno familiar.

Ambos factores contribuyeron a la participación solidaria del adolescente, aun sin filiaciones políticas, en una marcha-protesta popular de los trabajadores tabacaleros de la zona donde vivía en reclamo de mejoras salariales, a mediados de la década del 30. Los organizadores de la protesta, los hermanos Jesús, Carlos y Alfonso Menéndez Larrondo –reconocido líder y mártir proletario el primero- conocían y habían trabajado codo a codo con Faustino en las escogidas de tabaco de la región.1,2

Otro paso en el desarrollo de su madurez política resultó su toma de partido por los combatientes republicanos durante la Guerra Civil española, habida cuenta que hacerlo significó contraponerse a su padre, autoridad y guía de toda la familia, que era partidario de los franquistas.

Pero es el veinteañero estudiante universitario el que comienza a participar en la vida política partidista del país. Vota por primera vez en las elecciones de 1944, y lo hace por el candidato del Partido Revolucionario Cubano (PRC), conocido como Autentico, Ramón Grau San Martin, que gana las elecciones. Como muchísimos otros cubanos pronto se arrepentiría de ello. El accionar político y administrativo corrupto, el despotismo, el fraude, el nuevo auge del bonchismo y otros males políticos y sociales contrarios a la propaganda electoral autentica, lo decepcionan. Faustino se afilia a la Ortodoxia chibasista y hace proselitismo por ella.

Integrado a las luchas estudiantiles, participa junto a otros estudiantes universitarios en la protesta por el aumento del pasaje en los ómnibus y por primera vez es víctima de la represión política al ir a parar a la cárcel.

Tras el golpe de estado del 10 de marzo, frustrada la esperanza ortodoxa que compartía, su accionar político aumenta en vinculación con el movimiento estudiantil. Está presente en la jura de la Constitución del 40, en su velorio en la escalinata universitaria y su posterior entierro en el Rincón Martiano, actividades simbólicas mediante las cuales el estudiantado universitario expresaba su repudio a la dictadura recién instaurada. Es coprotagonista del enfrentamiento a los esbirros que asaltaron la estación de radio desde donde se transmitía “La Universidad del Aire”, programa utilizado por los estudiantes universitarios para denunciar la ilegalidad e inmoralidad del régimen. Y presente está el 15 de enero de 1953 en la protesta por la profanación del busto de Julio Antonio Mella, durante la cual los estudiantes son reprimidos fuertemente y cae mortalmente herido el primer mártir de la Revolución: Rubén Batista Rubio.

La profundización de las ideas políticas de Faustino para 1952, puede medirse por su incorporación en calidad de fundador al Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) liderado por el profesor universitario Rafael García Bárcenas, una de las alternativas políticas más válidas que se presentaban, pues sus objetivos eran derrocar la tiranía por medio de la sublevación armada de sectores militares opuesto al batistato. Desde sus filas acopió medios y materiales de guerra y se preparó para participar en el frustrado asalto al cuartel de Columbia. Así mismo tomó parte en la edición del periódico Vanguardia, vocero clandestino del MNR.

En el año del centenario del natalicio de José Martí, Faustino pone de manifiesto una vez más su filiación martiana, su decisión de lucha y su valentía personal: selecciona pensamientos martianos que condenaban la dictadura y exaltaban la lucha por la libertad y los publica en un folleto con el título de Centenario del Apóstol;3 su firma refrenda la autoría de la compilación.

Forma parte de los jóvenes que participan en la histórica manifestación que partió de la escalinata universitaria hasta el monumento a Martí en el Parque Central el 28 de enero de 1953, protagonizada por Fidel y otros moncadista y en la nocturna marcha de las antorchas que inauguró la patriótica tradición reeditada cada año por la vanguardia de la sociedad cubana.1,2

A partir de 1953 el nombre de Faustino Pérez Hernández aparece o subyace en cada una de las páginas gloriosas de la historia patria. No estuvo presente en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953, pero visita a los moncadistas heridos que estaban ingresados en la Colonia Española en Santiago de Cuba y e integra el comando del MNR que rescata a Gustavo Arcos, moncadista convaleciente bajo custodia policial en el Hospital Ortopédico de La Habana.

La lectura de La Historia me Absolverá, su coincidencia con los ideales y objetivos expuestos allí por Fidel, conducen a Faustino a un acercamiento más y más profundo al grupo moncadista. Se convierte en asiduo visitante del apartamento de la calle Jovellar donde vivían Melba Hernández y Haydeé Santamaría.

En 1954 va a prisión al ser juzgado por la ocupación de uniformes militares, dinamita, granadas y niples en el laboratorio que dirigía en la calle Salud 222. Junto a él cayeron presos los hermanos Armando y Enrique Hart Dávalos, José (Pepe) Prieto y otros compañeros, pero Faustino no dudó en asumir la responsabilidad.2 Condenado a tres años y medio, sale en libertad como resultado de la amnistía a los presos políticos decretada en mayo de 1955 por el gobierno debido a la presión popular y la proximidad de elecciones, la misma por la cual son liberados Fidel y sus compañeros ex-asaltantes del Moncada del Presidio Modelo.

Su posición, para entonces, en la vanguardia revolucionaria cubana la demuestra su inclusión en la Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7) desde su fundación el 12 junio de 1955. En esa primera Dirección Nacional su nombre figuraba junto al de Fidel Castro, Melba Hernández, Haydeé Santamaría, Antonio (Ñico) López, Pedro Mirét Prieto, Jesús Montané, Armando Hart, Juan Manuel Márquez, Pedro C. Aguilera González, José A. (Pepe) Suarez Blanco y Luis Barreto Milián, una muestra de la confianza y reconocimiento que se le tenían.

Una de las primeras acciones que acomete Faustino Pérez desde esta responsabilidad, junto a aquellos compañeros que no se vieron obligados por la persecución batistiana a emigrar a México con Fidel, es llevar a cabo la organización del M-26-7 en todo el país, en la total clandestinidad. Su impronta y dotes organizativas se reflejan también en la dirección y edición de Aldabonazo, primer órgano divulgativo e informativo del Movimiento y en Revolución, su sucesor.

En 1956 las actividades clandestinas y responsabilidades de Faustino lo hicieron viajar en varias oportunidades a México con el consiguiente riesgo de ser detenido. En febrero es el portador de los primeros fondos recaudados por el movimiento en su primer semestre de actividad: 8 000 dólares destinados a organizar la expedición armada.4

En septiembre regresa y participa en las reuniones efectuadas entre el M-26-7 y el Directorio Revolucionario representados por José Antonio Echeverría, Fructuosos Rodríguez, Faure Chomón y otros, en busca de coordinar acciones y unificar criterios entre las dos agrupaciones revolucionarias. El resultado de esas reuniones fue la firma de la Carta de México.

Durante esta visita, Fidel, Frank País y Faustino conciben y acuerdan el plan de acciones a desarrollar en Cuba en apoyo al planificado desembarco revolucionario.

Los últimos viajes del año tuvieron lugar en octubre. A inicios del mes llega brevemente a México portador de fondos una vez más y, sin llegar a Cuba, lleva instrucciones de Fidel a los dirigentes del Movimiento en Miami. Al regresar, Fidel le asigna la responsabilidad de dirigir política y administrativamente el campamiento de entrenamiento de Abasolo, en Tamaulipas. En los días previos a la partida del yate Granma desde Tuxpan, Faustino y José Smith Comas, entrenador militar de Abasolo, conducen a los combatientes entrenados hasta el lugar de embarque.

A bordo del Granma, con el grado de capitán, Faustino comparte con Juan Manuel Márquez la jefatura del Estado Mayor, en una Jefatura de la expedición encabezada por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, los jefes de columnas José Smith Comas, Juan Almeida Bosque y Raúl Castro Ruz y otros compañeros en otros cargos.

Tras la odisea de la travesía y el desembarco, los expedicionarios reciben su bautismo de fuego el 5 de diciembre en Alegría de Pio. Los testimonios de sus compañeros sitúan a Faustino, no solo defendiéndose bravamente con su pistola ametralladora, sino prestando auxilio a los heridos dondequiera que se encontraban, como médico combatiente.

Al final del combate Faustino se encuentra solo. Sobre esta experiencia escribiría posteriormente: “(…) jamás olvidaré los silenciosos y fervientes diálogos bajo la paja de la caña con la muerte en acecho, jamás ha dejado de influirme y ayudarme aquella gran lección de fe. Fidel nunca dio cabida a la idea de la derrota, siempre mantuvo la convicción del reencuentro, del reinicio y desarrollo de la lucha, de la victoria del pueblo”.2

Al anochecer del propio día 5, Faustino se encuentra con Fidel y Universo Sánchez, y juntos comienzan a desplazarse con todo cuidado en dirección a las montañas de la Sierra Maestra. Varios días después, entran en contacto con Guillermo García Frías, Ignacio Pérez, Mongo Pérez y otros campesinos, y son conducidos a Purial de Vicana, donde se reencuentran con los grupos encabezados por Raúl Castro y Juan Almeida. Este reencuentro pasó a la historia de nuestro país con el nombre de encuentro de Cinco Palmas, debido a que el lugar era conocido también con ese nombre.5

En Cinco Palmas recibe Faustino el encargo de llevar a las ciudades la noticia de que Fidel vivía y el núcleo guerrillero proseguiría la lucha, así como de tratar de enviar a la Sierra Maestra a periodistas dispuestos a informar nacional e internacionalmente ese hecho, para contrarrestar la desinformación oficial de que Fidel y sus compañeros expedicionarios habían muerto todos.

En cumplimiento de ello, en febrero de 1957 Faustino realiza otro riesgoso viaje a la Sierra Maestra para participar en una reunión de la Dirección Nacional del Movimiento. Consigo lleva al periodista del New York Times, Herbert Matthews, quien entrevistaría a Fidel el 17 de febrero. Con la publicación de la entrevista el 24 de febrero, de dos artículos valorativos de la situación general en Cuba en días siguientes y de una foto de Matthews departiendo con Fidel el día 28, se dio a conocer al mundo la vigencia del foco guerrillero, y se propinó un duro mentís internacional a la versión oficial del gobierno dictatorial de Batista que se empeñaba en negar la veracidad de la noticia.

También en Cinco Palmas, Faustino recibe la misión de reorganizar la dirección del M-26-7 donde fuera necesario para que el Movimiento en todo el país encaminara su actividad a brindar apoyo a los combatientes de la Sierra Maestra. Para cumplirla, a finales de 1956 Faustino se entrevista con Celia Sánchez en Manzanillo, con Frank País, Armando Hart, Haydeé Santamaría y Vilma Espín en Santiago de Cuba, y en unión de Frank acometen la reestructuración del M-26-7 en Santa Clara y La Habana.

El arrecio de la persecución policiaca posterior al frustrado asalto a Palacio por el Directorio Revolucionario, en apoyo al cual Faustino -a nombre del Movimiento- había organizado varias acciones, conduce a su detención el 19 de marzo de 1957.2 Durante 28 días permaneció incomunicado y esposado en una celda, bajo torturas y amenazas constantes.

Tras ser trasladado al Castillo del Príncipe, protagonizó y dirigió una masiva huelga de hambre de presos políticos entre los que estaban también Sergio González (el Curita) y Arístides Viera (Mingolo). Su participación en esta huelga generó gran preocupación entre familiares y compañeros, teniendo en cuenta la úlcera estomacal que Faustino padecía. Se observa a Faustino (sentado, tercero de derecha a izquierda) durante la huelga de hambre. Figura

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La repercusión mediática y social de la huelga provocó la salida en libertad condicional de un grupo de combatientes, Faustino entre ellos, el 26 de julio de 1957.

El asesinato de Frank País el 30 de julio repercute profundamente en Faustino: existía entre los dos una identificación política absoluta, una estrecha amistad y hermandad forjadas en la fragua del accionar clandestino compartido y una admiración y reconocimiento mutuo al coraje y la valentía derrochada por ambos. La pérdida hace que Faustino concientice la importancia de preservar la vida de cada revolucionario ante la nueva etapa de lucha que se avecinaba, y solicita a sus compañeros que en El Príncipe continuaban la huelga de hambre que la abandonen.

En representación de la Dirección del Movimiento, coordina con oficiales de la Marina de Guerra en La Habana, Santiago de Cuba, Cienfuegos y Mariel el apoyo a la sublevación planificada para el 5 de septiembre de 1957. Finalmente la sublevación se produce solo en Cienfuegos, donde los marinos y miembros del M-26-7 toman la ciudad durante todo un día. En el resto del país la acción no se produce debido al aplazamiento acordado por los jefes militares de la conspiración y no comunicado al Movimiento.

A finales de 1957 e inicios de 1958 Faustino está enfrascado en el proceso de preparación de la Huelga General Revolucionaria. Al frente del Movimiento 26 de julio en La Habana, organiza, dirige y participa personalmente en múltiples acciones. “La Noche de las Cien Bombas” estremeció la ciudad y demostró el arrojo, organización y eficacia de los combatientes clandestinos en noviembre de 1957. El 23 de febrero, un comando dirigido por Faustino secuestró al campeón mundial argentino de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, demostrando la capacidad de acción del Movimiento y desmintiendo las aseveraciones del gobierno batistiano de su control de la situación en el país.6

Convocado por Fidel, Faustino sube a la Sierra nuevamente a principios de marzo de 1958, para participar en una reunión de la jefatura del Movimiento donde acuerdan declarar la Huelga General en el mes de abril. Faustino es delegado para informar los planes y solicitar el apoyo del Partido Socialista Popular y del Directorio Revolucionario, lo que lleva a cabo a su regreso a La Habana.

Finalmente la huelga se declara el 9 de abril, y a pesar de las numerosas acciones realizadas en todo el país, fracasa con grandes pérdidas entre sus participantes. Resultó un duro revés por el que Faustino, en su honradez y conciencia, se culpó y fue culpado por muchos compañeros. Según el estudioso de la vida de Faustino, Dagoberto Pérez Pérez, fundador en Sancti Spíritus de la Cátedra Faustino Pérez, en carta enviada a Armando Hart el 3 de octubre de 1958, le expresaba: “No quedaba ilesa mi sensibilidad ante la caída de tantos combatientes, promesas en crecimiento que se pierden para la obra de creación futura y realidades necesarias de la lucha presente.”7 El compañero Fidel, que le conocía profundamente y con su intuición y capacidad de análisis presentía lo difícil que debía ser para Faustino ese hecho, le escribió el 25 de abril: “… tienes que saber ser grande para afrontar la injusticia y ser valiente para soportar el dolor moral sin dejarte llevar por los consejos del amor propio. La calidad de los hombres no puede medirse sino en instantes como estos, y quien tenga sangre de luchador nada puede amar tanto como a los momentos difíciles.”7

No obstante el fracaso, la huelga contribuyó al despertar de la conciencia patriótica y revolucionaria del pueblo, a su unidad y decisión de lucha por un lado, y a la subestimación por parte del régimen militar de la beligerancia y potencial de lucha del pueblo y el Ejército Rebelde, factores que conducirían finalmente al triunfo revolucionario del Primero de Enero.

El 3 de mayo de 1958, la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio se reúne en Altos de Mompié, y se analizan los errores cometidos en la organización y desarrollo de la Huelga del 9 de Abril. Con su proverbial honestidad y ética, Faustino reconoce su cuota de responsabilidad en ella. Allí Faustino es ratificado en la dirección del Movimiento con los grados de Comandante.8

El 28 de junio vuelve a la Sierra hasta el triunfo definitivo.4 En correspondencia con el reconocimiento a su valor, osadía y honestidad le son encomendadas riesgosas e importantes misiones. Junto a Fidel participa en el combate de Santo Domingo y se mueve hacia diversos escenarios de lucha, participa en la recepción de aviones con armamento y municiones y en la entrega de prisioneros a la Cruz Roja Internacional. Cuando el territorio liberado en la Sierra adquiere una dimensión importante, y como realización de los futuros planes de la Revolución en el poder, es designado por Fidel responsable de la Administración Civil del Territorio Liberado, que fundó escuelas y hospitales, construyó caminos, organizó a los campesinos, instauró el orden público y jurídico, organizó e implantó un sistema impositivo, y otras medidas que fueron el preludio a la obra de la Revolución tras el triunfo.

A finales de diciembre está junto a Fidel cuando se libraban los combates de Maffo y Palma Soriano, y entra con Fidel a Santiago de Cuba el día 1ro de enero por la noche.

Tras el triunfo, Faustino Pérez integra el primer Gobierno Revolucionario, nombrándosele Ministro de Recuperación de Bienes Malversados (MRBM). En menos de seis meses de trabajo, este ministerio recuperó veinte millones de pesos en efectivo y cincuenta millones en bienes materiales. En el acto de conmemoración de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1959, en el propio Moncada, Faustino hizo entrega de esa suma a Fidel para la Reforma Agraria. Para finales de 1959 el MRBM había recuperado más de 400 millones de dólares.2

La experiencia acumulada y los éxitos obtenidos por Faustino al frente de la Administración Civil del Territorio Liberado y su preparación médica coadyuvan al planteamiento de una nueva misión a inicios de 1960: la organización del Servicio Médico Rural en la Sierra Maestra, actividad que acomete con ímpetu y entrega, y desarrolla exitosamente.

Desde los primeros años de la Revolución las agresiones protagonizadas, organizadas y dirigidas por los gobiernos estadounidenses y sus instituciones proliferaron. Todo el pueblo cubano y su dirigencia se alzaron y dieron la respuesta adecuada a cada una de ellas.

En la lucha contra los bandidos que azotaban el Escambray, Faustino fue designado jefe de una de las zonas de operaciones, la número 2, y estableció su comandancia en La Felicidad.

El 4 de abril de 1961, en aras de fortalecer las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se crea el Ejército Central por orden del Comandante en Jefe Fidel Castro, con jefatura en Santa Clara. Al frente del mismo es designado el Comandante Juan Almeida Bosque, y en la Jefatura de Sanidad Militar de su Estado Mayor fue designado el comandante Faustino Pérez Hernández. Como parte de esta fuerza, estuvo presente en los combates que rechazaron el desembarco mercenario por Playa Girón.

De vuelta a las actividades administrativas, Faustino organiza el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos9 y está al frente de él desde el 10 de agosto de 1962, fecha de su fundación, y hasta mayo de 1969. Su obra creadora está presente en decenas de presas, embalse y otras obras hidráulicas a todo lo largo y ancho del país. Posteriormente, también funda los Servicios Comunales.

Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su constitución en 1965, Faustino fue ratificado en el Primer, Segundo, Tercer y Cuarto Congresos.

En el período comprendido entre 1969 y 1973, Faustino fungió como Primer Secretario del Comité Regional del Partido Comunista de Cuba en Santi Spíritus y la labor desarrollada le hizo merecedor del respeto y agradecimiento del pueblo espirituano. El Hospital Pediátrico, el jardín zoológico provincial, el plan arrocero Sur del Jíbaro, la presa Zaza son el resultado de su gestión.10

Entre marzo de 1973 y marzo de 1977, con la misma responsabilidad, entrega y dedicación que caracterizó siempre su desempeño, Faustino fue embajador de la República de Cuba en la República de Bulgaria con loables resultados.

Posteriormente fue designado Jefe de la Oficina de Atención a los Organos Locales del Poder Popular adscrita al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, cargo que desempeño hasta 1989. En este último año, a pesar de la edad y una enfermedad cardiaca, solicita su liberación y asignación como Jefe del Plan de Desarrollo de la Ciénaga de Zapata. Hasta su muerte, el 24 de dicembre de 1992, se dedicó a impulsar el desarrollo económico y social de la Cienaga de Zapata, uno de los lugares más aislados y míseros de la Cuba pre-revolucionaria.2,11

CONCLUSIONES

Faustino Pérez Hernandez no será olvidado nunca por los cubanos porque la obra de su vida dejó improntas en muchas páginas gloriosas de la historia reciente de la Patria. Sirva de conclusion a este trabajo la siguiente valoración de Armando Hart Dávalos, compañero de luchas y de ideas, aparecida en el artículo periodístico “Faustino Pérez: paradigma de revolucionario”: “Hombre cabal en el sentido más estricto de la expresión, su pasión por el trabajo con el pueblo era una de sus principales cualidades. Es a veces difícil encontrar conjugados el carácter combatiente y la capacidad de comprender a las personas (…). Solo lo logran quienes tienen un sentido concreto de lo humano como lo primero y más importante que debemos defender los revolucionarios”.11 Así fue Faustino y debe conocersele para seguir su ejemplo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1- Suárez Suárez R. Faustino dejando jirones de sí mismo. La Habana: Ediciones Unión; 2012.

2- Cátedra Faustino Pérez. Comandante Dr. Faustino Pérez Hernandez. Sintesis biográfica.

3- González Rodríguez E, Pérez Pérez D. Pasión martiana de Faustino. Escambray. 20 May 2000; Variada:4.

4- Borrego ML. Faustino Pérez Hernández. Hermandad a prueba del tiempo [Internet]. La Habana: Artículos de Prensa y de otros medios de difusión escritos; 2005 [citado 29 Mar 2018]. Disponible en: https://faustinoperezhernandez.wordpress.com/category/articulos-de-prensa-y-de-otros-medios-de-difusion-escritos/
5- De Alegría de Pío a Cinco Palmas. Grupo de Fidel. Granma. 21 Dic 2006; Especial: 4-5.

6- García PA. FAUSTINO PÉREZ: Ser revolucionario, razón de su vida. Bohemia digital [Internet]. 23 Dic 2017 [citado 29 Mar 2018]. Disponible en: http://bohemia.cu/historia/2017/12/faustino-perez-ser-revolucionario-razon-de-su-vida/
7- Perez Perez D. Tienes que saber ser grande. Escambray. 10 Abril 2004; Variada:4.

8- Infante Urivazo E. La reunión de Altos de Mompié. Granma. 3 May 2008; Especial: 3-6.

9- Borrego JA. El Comandante Faustino. Granma. 15 Feb 2005; Nacionales:3.

10- Redacción Escambray. Faustino Pérez Hernández: Paradigma para la actualización del modelo económico cubano. Escambray [Internet]. 24 Dic 2012 [citado 29 Mar 2018]. Disponible en: http://www.escambray.cu/2012/faustino-perez-hernandez-paradigma-para-la-actualizacion-del-modelo-economico-cubano/
11- Hart Dávalos A. Faustino Pérez: paradigma de revolucionario. Juventud Rebelde. 13 Feb 2010; Opinion:2.

Recibido: 2/4/18
Aprobado: 5/4/18

Mabelis Pérez del Castillo. Universidad de la Habana. La Habana, Cuba. Correo electrónico: joeldias.mtz@infomed.sld.cu

Faustino Pérez, humilde y desafiante

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El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, junto a 15 sobrevivientes del desembarco del Granma y varios campesinos partió desde Cinco Palmas para iniciar la lucha guerrillera en el centro de la Sierra Maestra el 25 de diciembre de 1956.
Sin embargo en aquel grupo había una ausencia inexplicable para los que desconocían que el expedicionario Faustino Pérez días antes y por indicación de Fidel, partió clandestinamente para la capital con la peligrosísima misión de fortalecer el movimiento insurreccional en la ciudad en la que se hizo legendario aquel médico de 36 años.
Faustino nació el 15 de febrero de 1920 en Zaza del Medio, en la antigua provincia de Las Villas, y desde niño trabajó para ayudar a la familia en el cultivo del tabaco y gracias a su esfuerzo y espíritu de superación pudo matricular la carrera de medicina en la Universidad de la Habana, pero subordinó su proyecto personal de vida a la Revolución y posterior al golpe del 10 de marzo de 1952, decidió no presentar su tesis de graduación para que su título no estuviera firmado por un personaje batistiano.
En la lucha estudiantil contra la dictadura conoció a Fidel y a Armando Hart e integró la primera Dirección Nacional del 26 de Julio en 1955, con la que participó en la organización de la insurrección en el país y en correspondencia partió para Méjico, regresó en el Granma y tras el Combate de Alegría de Pío y la dispersión acompañó al Comandante en Jefe junto a Universo Sánchez hasta reencontrarse en Cinco Palmas con los del grupo de Raúl Castro, con Juan Almeida, Ernesto Che Guevara y otros combatientes.
Después del triunfo revolucionario, Armando Hart escribió que “Faustino se convirtió con el tiempo en el líder natural de la lucha clandestina en La Habana; era respetado por los grupos de acción y tenía una gran capacidad de relación con todos los medios sociales y políticos. Frank en Oriente y Faustino en La Habana son, en mi opinión, los símbolos más altos de la clandestinidad en apoyo al combate en la Sierra Maestra”.
Ante las narices de los aparatos represivos de la dictadura, que prácticamente tomaron La Habana, y a fuerza de arrojo e inteligencia el destacado dirigente fue Jefe del Movimiento 26 de Julio en la capital y organizó y ejecutó acciones contra los cuerpos represivos , sabotajes y operaciones exitosas de gran complejidad como el traslado del periodista Herbert Matthews a la Sierra Maestra, y el secuestro del campeón mundial de automovilismo, Juan Manuel Fangio, durante una carrera realizada en febrero de 1958 y que demostró al mundo la pujanza del movimiento 26 de Julio frente a la dictadura.
Después del fracaso del intento de una insurrección generalizada en La Habana y otras ciudades del país durante La Huelga de Abril de 1958 y tras un análisis crítico de los errores, Faustino , según Hart, “muestra una vez más de su honestidad y firmeza revolucionaria regresa a La Habana para entregar la dirección a otros compañeros y se reincorpora el 28 de junio de 1958 a la Sierra Maestra, bajo las órdenes de Fidel, donde finaliza la guerra”.
Al triunfo de la Revolución, cuando era necesario garantizar la sensible misión de que volvieran al pueblo las riquezas y bienes malversados por los ladrones y esbirros de la dictadura y burgueses, fue nombrado Ministro de Recuperación de Bienes Malversados, institución que en 1959 recuperó 400 millones de pesos, resultado en el que se destacó por promover con su ejemplo personal en sus colaboradores total honradez en la administración de los recursos del pueblo, otro de los legados del destacado luchador.
También se desempeñó en tareas de la defensa como jefe de sanidad del Ejército Central, por lo que participó en los combates de Playa Girón y en la Lucha Contra Bandidos hasta que en 1962 se le asignó la fundación, por indicación de Fidel, del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y bajo su dirección se construyeron las primeras presas y obras ingenieras en que descansa ese sistema.
Fue miembro del Comité Central del PCC y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Se desempeñó como dirigente del Partido en
Sancti Spíritus y como embajador de Cuba en Bulgaria de 1973 a 1976.
Al sentirse enfermo no se resignó a retirarse al descanso, aunque lo realizado en sus más de 50 años de lucha revolucionaria le daba ese derecho, y asumió un programa de desarrollo social de la Ciénaga de Zapata en lo que fue su último servicio a la Revolución cuando lo sorprendió la muerte el 24 de diciembre de 1992.
El destacado dirigente Pedro Miret ante su tumba lo caracterizó como humilde y desafiante.
Otros adjetivos no podrían ser más precisos para sintetizar la vida de Faustino Pérez, quien aceptó el doble desafío de dar la vida si fuera preciso en las duras circunstancias de la lucha en el llano y la Sierra y que tras el triunfo, de forma callada, sencilla, sin estridencia y con total honradez se dedicó a construir los sueños e ideales con los que acompañó siempre a Fidel.

Creado el Sábado, 23 Diciembre 2017 10:03 | Jorge Wejebe Cob