Carlos Manuel de Céspedes: Símbolo del alma cubana

En la soledad de sus últimos días en San Lorenzo, escribió la larga carta a semejanza de un diario, donde contaba a su amada Ana de Quesada los rigores de su apartado refugio, convencido de que muy poco le hacía falta para vivir al otrora Presidente de la República en Armas.
Su casita de guano, como la describe, estaba cobijada con buenas maderas, y tenía dos cuartos forrados de palma y tabla de cedro donde una hamaca, una mesita escritorio, un banco, las armas y otros utensilios… conformaban el universo al cual se había reducido su grandeza humana. La comida no faltaba, el cariño del vecindario pues “raro es el día que no recibimos visitas” y el baño en el riachuelo cercano a donde vertían las aguas del Contramaestre.
A esas alturas el amor filial lo sostenía ante cualquier desgarradura: “Algún consuelo recibo con ver diariamente vuestros retratos. Los enseño a casi todos los patriotas que se encuentran conmigo. La mayor parte, especialmente las mujeres, me piden que se los enseñe. Hacen mil aspavientos de admiración y les echan un millón de bendiciones, deseando todos que volvamos a reunirnos.” Carlos Manuel de Céspedes sólo rogaba a su Ana, en pago al amor, la abnegación y fidelidad mantenidas en la distancia, unido al estoico cuidado de los gemelos Gloria de los Dolores y Carlos Manuel, que le creyera lo sumamente doloroso que resultaba para él estar separado de ellos.
Algunos grandes hombres de la Historia han enfrentado sus destinos en soledad, envueltos en la marea de la mezquindad humana y las ambiciones de poder. Sin embargo, su esplendor prospera invariablemente tras la muerte y se reproduce en la inspiración creciente que representan para aquellos patriotas por nacer. Céspedes fue uno de ellos.
Contaba con el heroísmo de los cubanos para consumar la independencia y con la virtud de sus coterráneos para consolidar la República, cuando en 1869 fue nombrado Presidente. A sus seguidores, que no eran pocos, les prometía abnegación y con su propia vida dio pruebas del cumplimiento del compromiso adquirido, en el sacrificio y la renuncia al poder y el bienestar material.
Los ideales de los hombres del 68, como se conoce a la generación de criollos que se alzaron en armas contra el dominio español, progresaron en la discreción de la masonería. La Logia Buena Fe, agrupó en territorio manzanillero a los líderes de la Revolución palpitante un 26 de julio de 1868; como si esa fecha estuviera predestinada en la historia de Cuba.
Bajo la dirección de Céspedes, el venerado Maestro de esa logia, se clarificaron las ideas que unieron a los hombres visionarios de la Guerra de los Diez Años. Existía entonces “un catecismo de conocimientos básicos, un sistema pedagógico, filosófico, político, para la educación y la formación del pueblo”. Se afianzaba en el lema “Ciencia y virtud. Ciencia y conciencia”, el pensamiento emancipador del maestro José de la Luz y Caballero. Se convenía en la necesidad de la igualdad social y se designaba a las clases más desposeídas como únicas dadas a convertir al mundo en un pueblo de hermanos.
Y por sobre todas las cosas, se concebía a la patria dentro de la más pura tradición del pensamiento revolucionario cubano iniciado por Félix Varela: “La patria es (…) el núcleo social y cultural de las tradiciones y hábitos del pueblo y, sobre todo, fuente de justicia social y proyección hacia un porvenir común, justo y libre”.
Un cespediano confeso es sin dudas el Historiador de la Ciudad de La Habana, para quien la fascinación por ese prohombre de la independencia nacional se reafirmó cuando tuvo en sus manos, luego de una larga búsqueda, la libreta y el pequeño librito que recoge las incidencias a modo de diario, de la vida de Céspedes desde el 25 de julio de 1873 hasta el día de su muerte el 27 de febrero de 1874. La letra pequeñísima que presumía el ahorro del espacio, exhibía sin embargo, caracteres claros y precisos. El luchador incansable había dedicado sus anotaciones a su amada Anita, a quien privaron del consolador goce de la lectura de aquellas percepciones de su hombre.
Para Eusebio Leal, la grandeza de Céspedes reside en su condición humana. Era irascible y de genio tempestuoso y entre los sacrificios que le impuso la Revolución, el más doloroso – como lo confesó por escrito – fue el de su carácter. Sin embargo, esa naturaleza voluntariosa y enérgica lo llevó también a la osadía de lanzar la clarinada independentista.
Cuando se desbarrancó su cuerpo en la escarpada geografía de San Lorenzo “ (…) muchos lloraron por aquel caballero extraño que compartía por doquier sus escasísimos bienes personales, con la misma serenidad con que una vez, siendo señor de vidas y haciendas, había optado por la vocación infinitamente superior de revolucionario”.
Cada 10 de octubre, con la disciplina y devoción propias de quienes reconocen la trascendencia del legado cespediano, los cubanos de varias generaciones se reúnen al pie de la estatua del Padre de la Patria, en la Plaza de Armas, para luego peregrinar a la Sala de las Banderas del Museo de la Ciudad. El otrora Palacio de los Capitanes Generales – cual símbolo de la irreversibilidad de la independencia nacional – atesora hoy las más importantes insignias mambisas, entre ellas y en un sitial de honor, la que ondeó en el ingenio La Demajagua aquel día de 1868.
La ceremonia durante la cual las notas originales del Himno de Bayamo parecen regresarnos en el tiempo, se ha convertido en una tradición que el Historiador ha sabido instituir, cumpliendo con otro de los legados plenos de simbolismo, de su predecesor Emilio Roig de Leuchsenring.
“El Museo de la Ciudad en su reinauguración, en el año 1968 – cuenta Leal – abrió sus puertas con motivo de la celebración del primer centenario del 10 de Octubre. Fue un acuerdo y una bonita sugerencia de nuestra querida e inolvidable amiga y compañera Celia Sánchez quien había tomado de su padre, el Doctor Manuel Sánchez Silveira, esa vocación profundamente martiana y cespediana.
“Se había creado una comisión Nacional para la celebración del centenario, presidida por el Comandante Faustino Pérez, otra gran personalidad de la historia de la Revolución. Él me brindó todo su apoyo y nosotros trabajamos con mucho ardor para concluir la primera parte del Museo de la Ciudad, que no incluía lo que años más tarde sería la realización principal: la Sala de las Banderas, a donde peregrinamos cada 10 de octubre luego de rendir homenaje a Céspedes al pie de la estatua que se levantó al centro de la Plaza de Armas.”

Noviembre 23, 2011
Por: Magda Resik Aguirre
(Introducción y fragmento de una entrevista a Eusebio Leal)
Tomado de la web: Eusebio Leal Spengler- Historiador de la Ciudad de la Habana

Huelga del 9 de abril de 1958: Era preferible morir peleando

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En aquellos días de principios del año 1958 existía una máxima: “Una Revolución se puede hacer con el Ejército o sin el Ejército, pero nunca contra el Ejército”, pero también había creado una gran ilusión el derrocamiento del dictador de Venezuela General Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero, por una huelga general realizada por el combativo pueblo venezolano que tantas muestras de simpatía por nuestra revolución había manifestado.

Santiago de Cuba, después del 30 de noviembre de 1956 se había convertido en una ciudad en Revolución. Todas las actividades sociales, culturales, deportivas, recreativas habían desaparecido. Y más aun después del vil asesinato de su hijo más querido, Frank País García, que en compañía de su fiel compañero Raúl Pujol Arencibia, había con su caída levantado un pueblo en una huelga espontánea que casi llego a ser nacional estremeciendo a la Dictadura… ¡Santiago de Cuba era Revolución en esos días de abril de 1958!

La Dirección Nacional del Movimiento “26 de Julio” se había reunido con su Comandante en Jefe en los primeros días de marzo en los Altos del Naranjo, Sierra Maestra. Allí estuvieron junto a Fidel y Celia Sánchez, Rene Ramos Latour, Faustino Pérez, Haydee Santamaría, Marcelo Fernández, Vilma Espín, David Salvador, Luis Buch y José Aguilera Maceira.

De esa reunión salió el manifiesto “Al pueblo de Cuba”, del 12 de marzo de 1958.Documento conocido como: “Manifiesto de los 21 puntos” que entre los cuales se expresaba:

“(…) Reunida en el campamento de la Columna No. 1, Comandancia General de las Fuerzas Rebeldes, la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio acordó por unanimidad lo siguiente:

1ro.-Considerar que por el resquebrajamiento visible de la Dictadura, la maduración de la conciencia nacional, y la participación beligerante de todos los sectores sociales, políticos, culturales y religiosos del país, la lucha contra Batista ha entrado en su fase final.

2do.-Que la estrategia del golpe decisivo se basa en la Huelga General Revolucionaria secundada por la Acción Armada.

3ro.-Que la acción revolucionaria debe irse intensificando progresivamente a partir de este instante hasta desembocar en la huelga que será ordenada en el momento culminante. (…)

…”A partir de este instante el país debe considerarse en guerra total contra la tiranía (…) La nación entera está dispuesta a ser libre o perecer”.

Fidel Castro Ruz,                                                                                         Faustino Pérez,

Comandante en Jefe de  Fuerzas Rebeldes               Delegado de la Dirección Nacional

El Comandante en Jefe Fidel Castro creyó oportuno hacer otro documento a los trabajadores cubanos desde la Sierra Maestra el 14 de marzo en el que expresó que el Frente Obrero Nacional no era un organismo sectario por lo que todos los trabajadores tenían el derecho a integrar los Comités de Huelga de los centros de trabajo independientemente de su militancia política o revolucionaria.

“La revolución pondrá fin a la abominable práctica de nombrar directivas en los cuarteles o en las oficinas del Ministerio del Trabajo.”

“Es preferible morir peleando a ser destrozados física y moralmente en cámaras de torturas por verdugos cobardes que se ensañan como fieras contra víctimas indefensas”.

“La huelga y la lucha armada deben proseguir resueltamente hasta que la tiranía se desplome y el gobierno democrático de carácter estrictamente civil se haya construido”

“..apelo a todos los compatriotas a cerrar filas tras la consigna de huelga general, lanzarse a la lucha por encima de banderías políticas o rivalidades personales que no deben empañar con actitudes egoístas esta hora hermosa de Cuba…” concluía Fidel.

A partir de estos acuerdos y decisiones los preparativos para la huelga se aceleraron nacionalmente creándose el Comité Ejecutivo para la Huelga General integrado por los dirigentes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio Marcelo Fernández Font (Zoilo) coordinador nacional, Faustino Pérez Hernández (Ariel) coordinador en La Habana, Rene Ramos Latour (Daniel) jefe nacional de Acción y Sabotaje, Octavio Louit (Cabrera) en representación de David Salvador, jefe de la Sección Obrera, Arnold Rodríguez Camps (Fernando) jefe de Propaganda, Manuel Ray Rivero (Pedro) responsable de la Resistencia Cívica en La Habana y Luis Buch Rodríguez (Roque) en su calidad de responsable de Relaciones Públicas.

El Comité Ejecutivo propuso comenzar la Huelga el 30 de marzo y con esa propuesta Marcelo Fernández y Luis Buch viajaron a Santiago de Cuba a reunirse con la Dirección Nacional del 26 de Julio que radicaba en esa ciudad.

En Santiago de Cuba, por orden de la coordinadora de la ciudad, Vilma Espin (Deborah), se había constituido el Comité de Huelga, que convoco de inmediato una reunión con la presencia de Marcelo Fernández (Zoilo), Luís Buch Rodríguez (Roque), en representación de Faustino Pérez (Ariel), Rene Ramos Latour (Daniel), Haydee Santamaría (María), Vilma Espin (Deborah), Agustín Navarrete (Alberto), Belarmino Castilla (Aníbal), Alonso Hidalgo (Bebo), Luís Clerge (Pomponio) y otros responsables de milicias.

En esta reunión se analizó los pros y los contras de la fecha y se determinó que fuera el 9 de abril. De esta forma se podría tener el criterio del Comandante en jefe en la Sierra Maestra y poder recibir por La Habana armas dispuestas desde México.

Frank País había concebido la idea de organizar las milicias del 26 de Julio territorialmente y durante el segundo semestre de 1957 el Comandante Daniel la puso en práctica y en abril de 1958 las fuerzas revolucionarias de Acción estaban perfectamente organizadas en cuatro Escuadrones dirigidos por Capitanes:

-. Escuadrón “Hermanos Díaz”, que tenía como jefe a Miguel Ángel Ruiz Maceira (José Antonio), operaria en Paseo Martí y parte del barrio Sueño;

-. Escuadrón “Josué País”, su jefe era Miguel Ángel Manals (Miki), operaría en el centro de la ciudad (parque Céspedes y la plaza de Marte);

-. Escuadrón “Armando García”, su jefe era Salomón Alvis (Oscar Ñico), operaría en la parte de Aguilera-Trocha-carretera del Morro;

-. Escuadrón “Milián Castilla”, su jefe era Manuel Jacas (Héctor) que actuaría en la carretera de Siboney y de El Caney, Vista Alegre, Garzón, Sueño y parte de Santa Bárbara.

Cada Escuadrón tenía tres compañías de 77 milicianos cada una. Cada Compañía, tres pelotones con 19 milicianos cada uno, y cada pelotón era formado por tres escuadras de seis milicianos. El jefe de todos las milicias de acción en Santiago de Cuba lo era Belarmino Castilla Mas, el Cmdte. Aníbal.

Bajo la dirección del Comandante Daniel se elaboró un Plan de Acciones de apoyo a la huelga, que comprendió:

1.- La realización de acciones armadas por las milicias para ocupar el centro de la ciudad de Santiago.

Se ocuparían los edificios altos con francotiradores; se bloquearían las calles para impedir la libre circulación de los carros patrulleros y micro ondas; utilizando “cócteles molotov” contra los tanques, carros blindados y microondas que trataran de moverse por la ciudad; Utilizando las características de la ciudad se derramaría aceite quemado por las lomas de las calles y también se evitaría la acción de los rompehuelgas.

Para la protección de los combatientes clandestinos se contaba con los planos del alcantarillado de la ciudad, los que en grandes tramos tenían tubos de hasta 48 pulgadas de diámetro, y en especial con la tradicional protección de la familia santiaguera que siempre abría las puertas de sus casas para guarecer a los combatientes clandestinos. .

Para el cumplimiento de estas misiones se previó ir acuartelando en casas de familias convertidas en cuarteles a los luchadores clandestinos de los distintos Escuadrones con sus armas de plantilla, así como en coordinación con la Resistencia Cívica se organizaron lugares con personal especializado para brindar los primeros auxilios a los combatientes.

2.- Con vista a ir creando un estado beligerante en los accesos a la ciudad, se designó una escuadra de milicianos que bajo el mando del Sargento Roberto Letuse Gomero operaria en la carretera Central entre Melgarejo y Quintero con la misión de entorpecer el transito.

3.- Con miembros del Escuadrón “Millán Castilla”, bajo el mando del Teniente de las milicias Roberto Castilla Más, Betón, concentrados en los accesos a la Cordillera de la Gran Piedra, atacarían el cuartel de Ramón de las Yaguas y se mantendrían operando en la carretera de Siboney a Santiago de Cuba.

4.- Miembros de las milicias de la zona de la Calle Martí y la Entrada de Cuabitas bajo el mando del Teniente de Milicias Higinio Díaz Acne, Nino, se concentraron en los alrededores del pueblo de Boniato, en la afueras de Santiago de Cuba, con vista a atacar el cuartel de ese poblado y a continuación operar en los alrededores del poblado del Cristo y Dos Caminos de San Luís, estableciendo la cooperación con las fuerzas rebeldes de la Columna 6 “Frank País” bajo el mando del Cmdte. Raúl Castro Ruz, quién desde el 11 de marzo se encontraba operando en la Zona Norte oriental.

5.- Producir alzamientos de grupos de milicianos de los pueblos de Palma Soriano, Contramaestre, Baire y Jaguaní bajo el mando del Cmdte. Campos, Luis Clerge, y tomando como base la Carretera Central atacar los cuarteles de Dos Palmas y Baire estableciendo la cooperación con las fuerzas de la Columna 3 “Santiago de Cuba” bajo el mando del Comandante Juan Almeida Bosque.

Todos estos planes se fueron llevando a cabo con la mayor discreción y seguridad dada la organización y disciplina que existía entre los miembros clandestinos del Movimiento Revolucionario “26 de Julio”. No obstante las fuerzas de la Tiranía fueron tomando medidas y a fines de marzo y principios de abril habían ocupado posiciones en todos los edificios altos de la ciudad, así como los lugares claves, tales como las oficinas de Correos, la Empresa telefónica, la Aduana, la Zona Fiscal, las Terminales de Trenes, ómnibus y muelles de la bahía. También se dedicaron a visitar los Centros de Trabajo exigiendo la plantilla de los empleados, controlando su asistencia y creando un Estado de Sitio, que incluyó seguir asesinando.

Así el 3 de abril aparecieron los cadáveres de los jóvenes revolucionarios Víctor Ruiz Martínez y Ramón Madruga Delgado en la carretera de Ciudamar. Ese mismo día apareció el cuerpo sin vida del joven combatiente revolucionario Gil Suárez Neyra en la llamada Loma Colorada, cerca del Club de Cazadores.

Para garantizar la preservación y preparación de las fuerzas, la Dirección del Movimiento Revolucionario dio la orden de acuartelar a los grupos de acción con sus armas constituyéndose una docena de casas cuartel.

El 4 de abril los esbirros de la tiranía detectaron la presencia de jóvenes en la casa de la familia Nogués Vera en la Avenida de Bélgica No. 312 esquina a Yarayó y procedieron a registrar la casa. Fueron recibidos por el fuego de las armas de los ahí acuartelados bajo el mando del teniente Roberto Ramos Campos. Tanto él, como Eugenio Nogués Vera y Adrián Troncoso Castro, ofrendaron sus jóvenes vidas combatiendo allí. También fueron asaltadas dos casas cuartel del teniente Santiago Romanidi del Escuadrón “Hermanos Díaz” en Mejorana No. 18 y 20 y una de las casas cuartel del teniente de las milicias Emiliano Corrales del Escuadrón “Josué País”, no teniendo que lamentar perdidas de vidas, pues fue detectada la presencia de las fuerzas represivas y se logro romper el cerco sin combatir.

Nuestro grupo de acción se acuarteló en la casa de mis parientes Francisco García y Constancia Cuza en la calle Santa Rita y el callejón General De Feria. Ahí bajo mi mando tuve acuartelados disciplinadamente a una veintena de combatientes clandestinos. A medida que iban llegando se le entregaba un arma y una posición a defender en la casa. No se podía hablar y solo fumar uno a la vez. La comida me la garantizó Electra Fernández y se confecciono en la cafetería de su padre “El Águila de Oro” y la transportamos en cantinas.

La situación fue tensa, pues casi frente a nuestra Casa-Cuartel, estaba el Colegio religioso de las Hermanas Oblatas. Un edificio de dos plantas de alto puntal que fue tomado por las fuerzas del ejército de la Dictadura. Allí estuvimos solo un día.

El día 5 de abril el Comandante. Daniel salio a realizar un reconocimiento por la ciudad en compañía del Capitán de las milicias Miguel Ángel Manals y pudo comprobar personalmente que la ciudad estaba tomada por las fuerzas de la Dictadura. Esto motivo una reunión de análisis con los Comadantes. Agustín Navarrete, Alberto, y Belarmino Castilla Mas, Aníbal,, en casa de la familia Fresneda en la calle 6ta. entre M y N, reparto Sueño. Allí se decidió no emplear las fuerzas de los luchadores clandestinos en una batalla frontal contra un enemigo muy superior en fuerzas y medios, no realizar otro 30 de Noviembre de 1956, sino sacar esa fuerza de combatientes clandestinos acuartelados en las Casas-Cuarteles para las afueras de Santiago y con ella organizada en una Columna del Ejercito Rebelde, atacar el cuartel de Boniato y hacerle una fuerte emboscada a las fuerzas del Moncada que acudieran en su auxilio; Y enfrentar al enemigo en las calles de Santiago de Cuba con fuerzas limitadas de combatientes clandestinos que realizaran acciones rápidas y desaparecieran en las casas de la revolucionaria población santiaguera.

Para la formación de esa Columna del ER y las acciones a realizar en la ciudad, se contaba con unas 25 ametralladoras Thompson calibre 45 enviadas por la organización del 26 de julio en el exilio en autos a bordo del Ferry Cayo Hueso-La Habana. Taras Domitro Terlebauca, Roberto, Cuartel maestre nacional las recibió y de variadas formas las hizo llegar a la ferretería de Trocha y Cristina propiedad de los militantes revolucionarios santiagueros Rene y Juan León Fourquemín,

Integraban también el arsenal carabinas M 1, fusiles Mendoza, escopetas de cartuchos y pistolas traídas desde Miami, Florida, por las heroicas combatientes de la clandestinidad santiaguera, Angelita Montes de Oca y sus hijas Elsa y Gloria Casañas, Amalia Ross, Nenita Cuza, María Ruiz Bravo, Ásela de los Santos, Lucia Parada, Marcia Céspedes Somoza, Merceditas Verdecía Fernández y Dionis Ornella, quienes iban a los Estados Unidos aparentando viajes de turismo y regresaban con ese valioso armamento bajo sus anchas faltas. ¡Más de 600 pistolas fueron introducidas así en Cuba!

Una vez tomada la decisión para las acciones para la huelga, se procedió a sacar de Santiago de Cuba a los combatientes clandestinos designados a formar la nueva Columna guerrillera y a atacar el cuartel de Boniato en la madrugada del 9 de abril. De ello se ocuparon las valientes muchachas del “26 de Julio”, las que en los carros de los militantes revolucionarios trasportaron a una treintena de combatientes y a las armas para la finca “El Cañón” de Juan José Otero en el Alto de Boniato en las afueras de Santiago de Cuba. Fue extraordinaria la tarea cumplida por la familia Céspedes, el curro Manolo, Juancito, Anita y Marcia. Por Gerardo Rivas, Esther María de la Torre, por la Tía Angelita y su hijas Gloria y Elsa Casañas, Oscar Rosales, Virginia Amador, Luis Calvo y sus hijos Olga y Wicho Calvo Montes de Oca, Juan y Rene León, Josefina Joa y por Luis Felipe Rosell.

Gracias a ellos, el 8 de abril, se armó, vistió, y avitualló a la naciente Columna 9 del Ejercito Revolucionario, la que unos días después adoptaría el glorioso nombre de José Tey.

Para los que habíamos sido seleccionados a integrar la nueva Columna guerrillera todo era felicidad. Estábamos viendo realizarse nuestro sueño de combatir a la Dictadura vistiendo el glorioso uniforme del ER y atacando de frente sus posiciones. Ese día 8 de abril de 1958 lo recordamos como un día de inmensa alegría.

Para dar inicio a las acciones combativas que se avecinaban, a las 9 PM del 8 de abril en casi todo Santiago de Cuba se escucho la explosión de una potente bomba preparada para que explotara dentro del cuartel Moncada, pero que por casualidad fue transportada por los militares para la Empresa Cubanair en calle 2 y Paseo de Martí.

Después de escuchar la explosión emprendimos la bajada del Alto de Boniato, agarrándonos de los árboles para no rodar loma abajo, hasta llegar a la casa cuartel de Rene León en la carretera de Boniato al poblado minero de El Cristo, donde nos reunimos con el Grupo de la Entrada de Cuabitas bajo el mando del Tte. Higinio Díaz Acne.

Allí se nos ordenó dejar nuestras mochilas en un carro y en dos filas, a ambos lados de la carretera partimos hacia nuestro objetivo: atacar el Cuartel de Boniato. Por la carretera llegamos hasta un camino vecinal que circunvala Boniato. Antes de salir de nuevo a la carretera, el Comandante Daniel ordenó a un grupo de nosotros ocupar posiciones en un herbazal paralelo a la carretera y cuando él abriera fuego le tiráramos al cuartel que quedaría frente por frente a nosotros.

Así lo hicimos bajo el mando de los Capitanes Miguel Ángel Manals y Manuel Jacas Tornes. El Cmdte. Daniel apoyado por los Tenientes Orlando Regalado, Higino Díaz y Javier Gómez, por el Sgto. Antonio Enrique Lussón, por Rolo Monterrey, Teobaldo Castillo, Oriente Fernández Barrios y Luis Felipe Rosell, combatió desde todas las posiciones, alentando a sus subordinados con su valeroso ejemplo. Los guardias rurales al sufrir el fuego de nuestras armas apenas ofrecieron resistencia huyendo por la parte trasera del cuartel hostigados por el fuego de los combatientes Jesús Padilla y Reinaldo Ínsula .

En el Crucero de ferrocarril de Villa Elvira un grupo de 11 combatientes bajo el mando del Sgto. Idalberto Lora Sánchez, paró en seco a los camiones con guardias y a la tanqueta que enviaron desde el Cuartel Moncada.

En ambos lugares se combatió unas dos horas, hasta que el Comandante Daniel ordenó la retirada y fuimos hacia las lomas del Bonete.

Nuestra Columna tuvo que lamentar la pérdida de los dos combatientes que quedaron en el carro cuidando nuestras mochilas, pues estos fueron sorprendidos por un carro microonda de la Dictadura que procedente del poblado del Cristo los tomó por la retaguardia. Allí cayeron combatiendo Antonio Robert Ducás y Armando Suárez Sotomayor y herido José Miguel de Lázaro.

Mientras esto sucedía en la ciudad de Santiago de Cuba se había recibido, como en toda Cuba, la señal de Huelga General a las 11 de la mañana a través de las estaciones de radio en la voz del combatiente revolucionario del “26 de Julio” Wilfredo Rodríguez Cárdenas y que fuera reproducida por la CMKC santiaguera por el combatiente clandestino Noel Pérez:

“Atención cubanos es el Movimiento 26 de Julio, llamando a la Huelga General Revolucionaría, Hoy es el día de la libertad. Día de la huelga general revolucionaría. Adelante cubanos, desde este momento se comienza en toda Cuba la lucha final que solo terminará con el derrocamiento de la Dictadura, Obreros, estudiantes, profesionales, patrones, a la huelga general revolucionaría, desde este momento. Soldados, policías, marinos, a la lucha junto al pueblo, a conquistar su libertad. ¡Pueblo a la calle! Lanza cócteles molotov, obstruye el transito, celebra mítines relámpagos. La huelga general desde este momento. 6 años de lucha culminará en victoria. A la calle pueblo de Cuba, a conquistar la libertad.”

De inmediato las milicias del Movimiento Revolucionario que se encontraban acuarteladas y armadas salieron para la calle a la orden del Comandante. Belarmino Castilla Mas, Aníbal:

Combatientes del Escuadrón “Josue País” bajo el mando del teniente Rafael Casade, Fello, se lanzaron a tomar las estaciones de radio y cerrar los comercios de las céntricas calles de Aguilera, Santo Tomás, Enramadas, San Pedro y Corona y efectuar ajusticiamiento a esbirros de la Dictadura.

Milicianos de este Escuadrón bajo el mando del teniente Jorge Barrial, veterano combatiente del 30 de noviembre de 1956, quemaron los Servicentros de Trocha y Aguilera y de Trocha y Paraíso en la mañana del día 9.

El Escuadrón “Hermanos Díaz”, bajo el mando del Capitán Miguel A. Ruiz Maceira, José Antonio, se dirigió a ocupar los edificios altos de la zona de Carnicería para neutralizar al Cuartel de la Policía Nacional ubicado en los bajos del Gobierno Provincial, así como operar en la zona Sur de Santiago incluido Cuabitas, Quintero, Marimón, Los Olmos y La Ceiba.

El Escuadrón “Armando García” comandado por el Capitán Salomón Alvis Riverí, Oscar Ñico, tenía sus milicianos en cinco puntos de concentración:

En Aguilera y calle 8 en el Reparto Santa Bárbara, en la parte baja de la escuela de Artes y Oficios; en la prolongación de San Félix y calle 3; en Carretera del Morro y calle 11 y en la Calle 4 y 3ra. del Reparto Sorribes.

Este Escuadrón tenía la misión de cerrar el tránsito de los ferrocarriles y quemar ómnibus urbanos, cerrar tiendas de víveres y comercios, así como impedir la salida de los bomberos a sofocar los incendios que se provocaran en la ciudad.

El escuadrón “Millán Castilla” cumpliría la misión de cerrar el tránsito por las carreteras de El Caney y Siboney, así como preparar el ataque al cuartel de Ramón de las Yaguas.

En el Puesto de Mando de la Huelga, en Rey Pelayo No. 160, La Cueva, residencia de los esposos Claudia Rosés y Carlos Ortega, se contó con una planta de radio con la frecuencia de la Policía operada por Josefina Joa, por lo que Aníbal, con Oscar Ñico y los tenientes jefes de compañías, Emiliano Corrales y Rafael Casade, desde allí dirigieron acciones enviado refuerzos a los lugares que ellos escuchaban que presentaban problemas con las fuerzas de la Dictadura.

La primera compañía del Escuadrón “Hermanos Díaz”, bajo el mando del teniente Rosendo Lugo Torres (Narciso), acuarteló al grupo de Víctor, Raúl y Jorge Remón Macías, José Antonio González, Guillermo Jiménez Varona, Roger Hernández y Miguel A. Díaz Mejías en la casa de Olivia Mejías en el Reparto Jiménez. Ellos realizaron variadas acciones en la zona de Cuabitas desde el Paseo de Martí hasta la loma de Quintero, donde se voló parte de su puente. En una de estas acciones del 9 de abril cayó en combate el jovencito de tan solo 17 años Miguel Ángel Díaz Mejías.

Ese día en Santiago se cerraron los comercios y los vecinos lanzaron todo tipo de desperdicios a las calles para bloquearlas, convirtiéndose la ciudad en una ciudad en revolución.

Los carros microondas, con un soldado, un policía y un marinero, recorrían las calles santiagueras y sus repartos, tocaban en las casas y obligaban a sus moradores a barrer las calles. Si encontraban resistencia la sofocaban con golpes y detenciones.

La represión no pudo impedir que se le diera candela a la fabrica de ron Rovira, a la fabrica de alpargatas Rubio y que se incendiara una tienda de ropas en la céntrica calle Enramadas y San Agustín, acción que le costo la vida dos días después a Miguel Genaro Vázquez Dinza de 18 años de edad.

El teniente Joaquín Quinta Solá, del Escuadrón “Armando García” en compañía de Sergio Riera, Nicolás Rizo, Carlos Fernández Gondín y Camacho tomaron las oficinas y el anden de la terminal de trenes y conminaron a todos los trabajadores a paralizar el funcionamiento de los ferrocarriles, lo que se realizó en breves minutos dada la disposición de los ciudadanos en apoyar la huelga decretada. Otros miembros de la Compañía bajo el mando del teniente Quinta Solá destruyeron los equipos de bombeo del Servicentro de Trocha y carretera del Morro y quemaron ómnibus, así como impidieron que pudieran salir los bomberos a sofocar los incendios provocados en la zona.

El día 10 de abril al ir a ajusticiar a un conocido esbirro en Aguilera y Corona cae en frontal combate con fuerzas de la policía motorizada bajo el mando del teniente Enrique Despagne, el valeroso combatiente Héctor Pavón García, fundador de las Brigadas Estudiantiles junto a Félix Pena Díaz.

Después de su participación en la huelga de abril, mueren en combate o asesinados por las fuerzas represivas, Mario Enrique Hernández Sarmiento, Fernando Mendoza Rivera, José Cuevas Mustelier, José Rodríguez Limonta, Luis Mariano Durruti Sagarra, Ángel Espinosa Gómez, Adolfo Lescay SOA, Sixto Efraín Medina Cala, Rubén Guzmán Castilla, Edilberto Reyes Pérez, Alberto Sánchez Fernández y José Agustín López Blanco.

Continuando la persecución de jóvenes revolucionarios, dos carros patrulleros asaltaron la casa de la familia Marañón Pérez en Aguilera No. 860 el 17 de abril llevándose a los hermanos Sergio, Melquíades, Conrado y Hernán y al primo de ellos, Marcelo Pacheco Pérez, asesinándolos a todos y tirando sus cadáveres en los caminos vecinales entre Santiago de Cuba y Baire.

Así la ciudad santiaguera vio inmolarse a muchos de sus mejores hijos. Las milicias se enfrentaron valerosamente a las fuerzas del tirano, escribiendo páginas de gloria en diferentes lugares de Santiago de Cuba y el resto del país. En La Habana dos santiagueros ofrendaron sus vidas en acciones combativas en apoyo a la huelga en la Capital del país, Marcelo Muñoz Zamora y Luis Armando Morales Mustelier.

La consigna lanzada de Huelga General Revolucionaria, fue apoyada plenamente por el pueblo organizado en las valerosas milicias revolucionarias que se lanzó a las calles de Santiago de Cuba, en respaldo al llamamiento de la dirigencia del Movimiento Revolucionario emitida el 12 de marzo de 1958 y firmada por el Delegado de la Dirección Nacional, Faustino Pérez Hernández y por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Rebeldes 26 de Julio, Fidel Castro Ruz.

¡Gloria eterna a los héroes y mártires de la Huelga General Revolucionaria del 9 de abril de 1958!

Por Contralmirante ® José Luis Cuza Téllez de Girón. Capitán del ER, jefe de la Compañía B “Pedro Sotto Alba” de la Columna 19 “José Tey”, Segundo Frente Oriental “Frank País”.

Publicado en Cubadebate el 9 de abril de 2016

La reunión del Alto de Mompié. Aproximaciones

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28961_dae4248d09545a4  La huelga del 9 de abril de 1958 constituyó el más costoso revés a escala nacional de las fuerzas revolucionarias durante el proceso insurreccional contra la segunda dictadura batistiana. Noventa y un combatientes perdieron la vida, centenares fueron apresados, otros tantos debieron pasar por completo a la clandestinidad, incorporarse al Ejército Rebelde, o buscar asilo en las embajadas y partir hacia el exilio.
La estructura funcional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7) se desarticuló en todo el país, especialmente en La Habana, y sus actividades, incluidas Propaganda y Finanzas, decayeron ostensiblemente. Acción y sabotaje y el Frente Obrero, requerirían varios meses para recuperar la intensidad y la eficiencia adecuadas a las necesidades del momento.
A pesar de los años transcurridos, en torno a la Huelga del 9 de abril de 1958 todavía queda alguna que otra incógnita, y han perdurado determinados criterios especulativos carentes de sustentación. A cada uno de ellos, desde luego, solo podría referirme en una obra de mayor extensión.
Más allá de la buena fe, de las constantes muestras de coraje, de la disposición para luchar a cualquier precio y del heroísmo de dirigentes y combatientes, un análisis a fondo de lo ocurrido con relación a este frustrado proyecto también pone al descubierto la confluencia de una serie de errores subjetivos que condujeron a su fracaso.
El enorme salto cuantitativo y cualitativo logrado en cuanto a organización (integración del Movimiento de Resistencia Cívica, del Frente Obrero Nacional y del Frente Estudiantil Nacional, inicio del proceso de transformación de los grupos de acción y las brigadas juveniles en milicias) y el inusitado incremento de las actividades clandestinas en la propaganda, las finanzas y los espectaculares golpes propinados en La Habana por comandos de acción y sabotaje en el segundo semestre de 1957 y primer trimestre de 1958 (La Noche de las Cien Bombas, el incendio de los depósitos de la refinería Belot de la Esso Standard Oil Company, el asalto al Clearing House o el secuestro del campeón mundial de automovilismo Fórmula Uno Juan Manuel Fangio) conformaron el espejismo de la segura posibilidad de un fulminante triunfo insurreccional en el ámbito urbano.
A fortalecer esa imagen habían cooperado adicionalmente acontecimientos de masas como la espontánea huelga política que se desencadenó tras el asesinato de Frank País en Santiago de Cuba el 30 de julio de 1957, el alzamiento civil y militar del 5 de septiembre de ese año en Cienfuegos, y el paro nacional estudiantil en respuesta al asesinato, el 6 de febrero de 1958, del jefe de las Brigadas Juveniles en la capital, Gerardo Abreu Fontán, y de dos estudiantes de secundaria en Santiago de Cuba el 3 de marzo.
A ello contribuyó un suceso en el ámbito internacional al comienzo de enero: el derrocamiento del tirano Marcos Pérez Jiménez después de varios años de lucha del pueblo venezolano, que desembocaron en una insurrección popular-militar culminada en huelga general.
Todo esto de conjunto llevó a sobredimensionar la capacidad movilizativa del MR-26-7 y el potencial efectivo de su aparato militar clandestino, al tiempo que no se tomaba en consideración la limitada fuerza real que entonces tenía el Ejército Rebelde del 26 de Julio en la Sierra Maestra. De la misma manera, pero en proporción exactamente inversa, se minusvaloró la capacidad operacional del aparato militar-policíaco­-represivo de la dictadura, todavía intacto en aquel momento.
Las principales razones que se adujeron como causales del fracaso de la huelga fueron numerosas. Entre ellas, cuatro días después, el 13 de abril, Faustino Pérez Hernández, Jefe del 26 de Julio en La Habana y firmante con Fidel Castro del Manifiesto de convocatoria a la huelga, definiría las siguientes: 1) Falta de clima previo producido por una serie de hechos violentos que hicieran que el paro no fuera más que la culminación lógica del mismo. 2) Método inadecuado para la convocatoria. Por querer mantener en secreto la fecha, para evitar que la dictadura tomara medidas específicas, no pusimos nuestros cuadros a funcionar en todos los sectores. 3) Escasa intensidad que presentó el sabotaje eléctrico y de las plantas de radio, cuando se esperaba la supresión total de ambos servicios. 4) La actitud un poco cerrada que se mantuvo frente a la posibilidad de coordinación o colaboración por parte de otros factores.
A esos cuatro factores, Marcelo Fernández Font, Coordinador Nacional del MR-26-7, agregaría el 20 de abril: 1) Falta de organización interior de los cuadros del movimiento, especialmente obreros, acción y resistencia. 2) Existencia de una mentalidad errónea en el sentido de que el papel de los obreros se circunscribía a recogerse en sus casas, sin participar activamente en el movimiento de huelga. 3) Dificultad en la comunicación radial que suponíamos mantuviera en contacto a las provincias con el comité nacional de huelga.
Varias de las razones que entonces se enumeraron, como la falta de comunicación del comité nacional de huelga con las provincias, y hasta la no concertación previa de la unidad de las fuerzas revolucionarias en el sector obrero, carecen en realidad de peso determinante.
Sin embargo, llama la atención que otras consideraciones lógicas no se hayan hecho figurar en aquel momento, ni con posterioridad, entre los factores expuestos como causantes del fracaso. Por ejemplo, en lo estratégico, las dos posiciones que existían respecto a la concepción del escenario (urbano y rural) de la lucha y, en consecuencia, al método para llevar cada una de ellas adelante. Igualmente, y de cierta manera vinculado a esta cuestión, los problemas que se suscitaban entre representantes de ambas concepciones, que ya se identificaban como “el llano” y “la Sierra”.
Sería únicamente Ernesto Che Guevara quien se referiría retrospectivamente —en el año 1962— a esas dos cuestiones. Pero en el primer caso, absolutizó incorrectamente el carácter solo urbanístico de la concepción de lucha existente en el llano; y, en el segundo, no reconoció la carga de subjetividad llevó —también a él— a cometer errores de apreciación y a mantener una posición hostil respecto a la dirección del Movimiento 26 de Julio en el llano.
Tampoco aparecen reflejadas en el análisis de las causas que pudieron haber influido en ese fracaso, las diferencias de criterios que se manifestaron entre relevantes dirigentes del Movimiento respecto a importantes aspectos de la huelga.
Sin embargo, un punto cardinal no debería ser omitido en todo análisis riguroso: cuando se determinó convocar la huelga se consideró que esta sería suficiente para provocar la caída de Batista. Mas, no parece que hayan sido estudiadas en ese instante situaciones como la cantidad de días de huelga necesarios para quebrar al régimen; cómo hubieran accedido al poder las fuerzas revolucionarias con el aparato militar-policíaco de la tiranía aún intacto; y si solo con la huelga el Ejército se hubiera rendido y entregado sus armas y medios de guerra. Estas consideraciones omisas llevan a inducir que a la huelga general se le asignó un desmesurado carácter protagónico activo que no podía tener en aquel momento, como no lo había tenido antes, ni lo tendría después incluso en situaciones contextuales mucho más propicias.
De la misma manera se consideró que la huelga tendría éxito nacional, únicamente, si triunfaba en La Habana. Pero lo cierto es que sería en La Habana donde mayor cúmulo de dificultades confluyó, y a pesar de esto se siguió adelante en su ejecución.
Además, otros factores atentaban seriamente contra la victoria, sin que el orden expuesto determine su importancia:
—En general, se asignó equívocamente un extraordinario peso a factores políticos no tan influyentes como la posición que asumirían algunos actores sociales (instituciones cívicas, religiosas y profesionales) frente al régimen.
—A pesar de que difícilmente era concebible que una huelga general pudiese tener éxito sin que se paralizaran el servicio eléctrico, el transporte y las comunicaciones, no se elaboraron planes concretos para la supresión completa de esos servicios, y si alguno se elaboró no se implementaron las medidas para su puesta en práctica.
—En realidad, se pensó en una paralización general de las actividades laborales en todo el país provocada por acciones de guerra que forzaran ese paro, no en una huelga general. Por tanto, se desactivaron los métodos propios de las huelgas obreras y políticas.
—Sin embargo, no se contó con los recursos materiales para desarrollar en magnitud e intensidad las acciones armadas suficientes para derrotar militarmente al enemigo, ni en La Habana ni en ningún otro lugar del país.
—Algunas cuestiones a las que no se les ha dado suficiente atención apuntan en dirección a la falta de uniformidad de criterios de la dirigencia del movimiento, entre otros asuntos:
a. El desconocimiento del criterio de Faustino acerca de la fecha para el inicio de la huelga, en la reunión que parte de la Dirección Nacional efectuó en Santiago de Cuba.
b. La inclusión de un párrafo a la convocatoria de la huelga que se imprimió en La Habana, en el que se aclaraba lo relacionado con la propuesta de candidato a la Presidencia de la República, que no figuraba en el llamado original firmado en la Sierra por Fidel y Faustino, versión esta última que fue la que circuló en Santiago de Cuba y el resto del país.
c. Si el Comité Nacional para la huelga tenía que radicar en La Habana, a fin de dirigir desde aquí las acciones de todo el país, por qué el Jefe Nacional de Acción (o Comandante en Jefe de las Milicias del 26 de Julio), René Ramos Latour Daniel, permaneció en Santiago de Cuba para encargarse solo de lo relacionado con la provincia de Oriente.
d. Si la huelga tenía como escenario las zonas urbanas, y su éxito se hacía depender de las acciones armadas —especialmente en La Habana—, ¿qué explica que Daniel se quedara en Santiago, y saliera de allí antes del 9 de abril hacia las montañas con casi medio centenar de hombres y las mejores armas con que el MR-26-7 contaba en todo el país? Atacó Daniel el cuartel de Boniato y se internó en territorio del Segundo Frente Oriental “Frank País”, lo que redujo a nada la posibilidad de éxito de la huelga en la segunda ciudad de la nación.
e. La estructura de acción y capacidad operativa del movimiento en la capital se había deteriorado inusitadamente con la caída de algunos de sus más importantes y aglutinadores jefes y el encarcelamiento de otros muchos, a lo que se sumaba la problemática reestructuración de los grupos de acción en milicias que se estaba efectuando, alguna desafortunada designación de una jefatura sustitutiva emergente, la exclusión de algunos efectivos al momento de planificar las acciones, y la falta de prestigio a la que se sumaron fallas de capacidad ejecutiva a nivel intermedio a última hora.
f. Estos problemas materiales y humanos, que impedirían ejecutar las imprescindibles acciones militares revolucionarias en la capital, eran conocidos perfectamente en las semanas y días previos a la huelga. Y, aún así, ni se modificó la táctica en el sentido de dar paso a los métodos obreros de organización de las huelgas, ni se dio contraorden a la convocatoria. O sea, sobre la base de un ilimitado optimismo —aunque insustentable sobre bases sólidas— se hizo depender del factor suerte el resultado de tan trascendental acontecimiento.
Aunque no hay constancia de que algunas de estas apreciaciones hayan sido tratadas los días 3 y 4 de mayo de 1958 en el Alto de Mompié, Sierra Maestra, las decisiones adoptadas en esta reunión de la Dirección Nacional del MR-26-7 presidida por Fidel, a la que Faustino pidió que se invitara al Che, dieron paso a una nueva realidad que, al tiempo que liquidaba la relativa autonomía del Movimiento en el llano, repercutiría favorablemente en el decurso insurreccional global durante los siguientes meses.
En la figura de Fidel quedaban unificadas la dirección suprema del Movimiento 26 de Julio, como Secretario General y como jefe de los dos aparatos militares de la organización veintiseísta revolucionaria; retuvo el grado de Comandante en Jefe del Ejército Rebelde y asumió el de Comandante en Jefe de las Milicias de Acción del 26 de Julio en el llano.
En cuanto al Movimiento 26 de Julio, en particular, se instituían dos niveles organizacionales y funcionales para su Dirección Nacional: el Ejecutivo de la Dirección Nacional y los Delegados de la Dirección Nacional.
El Ejecutivo de la Dirección Nacional estaría integrado por Fidel —que lo dirigía—, y Faustino Pérez, René Ramos Latour, David Salvador y Carlos Franqui, estos dos últimos ex dirigentes nacionales del Frente Obrero y de Propaganda, respectivamente. Este Ejecutivo radicaría en la Comandancia de la Columna Nº 1. En concreto, a este Ejecutivo no se le asignó después función dirigente alguna ni se le convocó para conocer y decidir ningún asunto. Quedó reducido a un simple ente inoperante. Fidel personalmente decidía lo que debía hacerse dentro del país y en el extranjero, Frente Externo. En la práctica esto significó que los delegados del Ejecutivo de la Dirección Nacional recibieran directamente orientaciones de Fidel.
La Delegación Nacional, cada miembro con carácter de Delegado del Ejecutivo Nacional para el trabajo fuera del territorio de operaciones del Ejército Rebelde, estaría integrado por Marcelo Fernández, como Delegado de Organización; el comandante Delio Gómez Ochoa, como Delegado de Acción; Antonio Ñico Torres Chedebau, Delegado para el Frente Obrero; Arnol Rodríguez Camps, Delegado para la Propaganda; y Manuel Suzarte Paz, Delegado para las Finanzas.
Aunque se determinó que los delegados radicarían en Santiago de Cuba, allá solo permaneció Marcelo Fernández. Ñico Torres fue para el Segundo Frente Oriental “Frank País”, lo que implica que se desentendió de la dirección del trabajo obrero en el resto del país. Arnol Rodríguez y Manolo Suzarte funcionaron en La Habana; al igual que Delio Gómez Ochoa, quien alternó su responsabilidad como Delegado Nacional de Fidel para las Milicias de Acción con la de Responsable de Acción de las provincias occidentales (Matanzas, La Habana y Pinar del Río), tarea a la que prestó su atención completa, hasta su designación como Jefe del Cuarto Frente Oriental “Simón Bolívar”; en consecuencia, Fidel asumió directamente las relaciones con los dirigentes provinciales de Acción de Las Villas, Camagüey y Oriente.
Las direcciones provinciales conservaban su misma estructura: un Coordinador, un Responsable de Acción, un Responsable Obrero, un Responsable de Propaganda y un Responsable de Finanzas. Sin embargo, en la medida que en sus territorios se asentaban columnas y formaban frentes guerrilleros, los comandantes de esas fuerzas ejercerían una mayor autoridad y un rango determinativo superior al de los coordinadores y restantes dirigentes provinciales del Movimiento 26 de Julio.
En el Alto de Mompié se acordó que el Secretario General Nacional del Movimiento de Resistencia Cívica estaría en estrecho contacto con el Delegado Nacional de Organización, e igualmente cada Secretario General del MRC en provincias con el Coordinador provincial del 26 de Julio. Sin embargo, a Mompié no se citó al Secretario General de la Resistencia, el maestro santiaguero José Antonio Aguilera Maceira, y después el Comandante en Jefe nunca estableció contacto con los que ocuparon esa responsabilidad, aunque sí lo hizo con el Secretario General de La Habana, ingeniero Manuel Ray Rivero, quien incluso llegó a tener acceso a la Sierra Maestra.
También se determinó allí la reestructuración del Frente Externo. Se designó a Haydée Santamaría Cuadrado Delegada del Comandante en Jefe para el Comité del Exilio, con radicación en los Estados Unidos. Todo lo relacionado con las finanzas en el extranjero, la adquisición de armamento y organización de su envío a Cuba quedaba ahora bajo la dirección única y el control directo del Comandante en Jefe.
Igualmente en Mompié se establecieron claramente las pautas para el fortalecimiento del trabajo con los obreros, que debía tener un amplio carácter unitario de todas las fuerzas. Se fortalecía la base para el desarrollo práctico del Frente Obrero Nacional Unido (FONU). A escala más ampliada, se definió una tesis para la unión de todas las fuerzas oposicionistas, grupos y sectores que combatían al régimen, sin que esto significara la constitución de un organismo único y formal, de mecánica representación igualitaria, que reduciría al Movimiento Revolucionario 26 de Julio y su Ejército Rebelde al mismo nivel decisorio de otras organizaciones, algunas prácticamente inexistentes.
Los resultados específicos que —parcial o integralmente pudieron haber tenido los acuerdos del Alto de Mompié para el futuro inmediato del Movimiento 26 de Julio— y el curso de la guerra en general, en conjunción con la debacle militar de las Fuerzas Armadas de la tiranía que habría de iniciarse poco después con la aplastante derrota de sus principales tropas operacionales, pertenecen a la siguiente fase de la historia insurreccional.
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Por Mario Mencía Cobas
Fuente CUBARTE 20.11.2015
 Periodista, ensayista, historiador. Nace en Cienfuegos en 1931. Desde 1981 es investigador y asesor de Historia del Consejo de Estado en las oficinas del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba. Candidato a Doctor en Ciencias Históricas y Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana. Durante la Guerra de Liberación Nacional, perteneció al M-26-7, al Movimiento de Resistencia Cívica e inició su actividad literaria en publicaciones clandestinas.
 La inclinación por la literatura de corte histórico comienza cuando estaba estudiando Ciencias Políticas en la década de 1960, a partir de este momento comenzó a escribir trabajos de historia en la Revista Universidad de La Habana y en el periódico Juventud Rebelde, y antes de terminar la carrera, se interesó por los movimientos guerrilleros de liberación, que bajo el influjo de la Revolución Cubana, se desarrollaban en América Latina.
 Como escritor comenzó formalmente en 1972 las investigaciones de la segunda dictadura de Batista y de ahí pasó al asalto al Moncada, que volcó en artículos publicados periódicamente. Recopiló una gran cantidad de documentos históricos y realizó numerosas entrevistas que le permitieron acometer, en catorce años, una primera versión de ese trascendental suceso.
 Este ensayista ha dedicado su tiempo a sacar a la luz la verdad sobre la revolución cubana, mediante sus artículos periodísticos, históricos y políticos.
 A lo largo de su vida ha desarrollado una labor de investigación minuciosa en la cual sobresalen numerosos títulos publicados, entre los que se destacan La prisión fecunda, El grito del Moncada, Tiempos precursores y El Moncada, la respuesta necesaria.
 Ha obtenido relevantes resultados en las investigaciones históricas, y sobre todo, acerca de los principales acontecimientos que condujeron al triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959.
 Entre sus distinciones aparecen: Por la Cultura Nacional, Raúl Gómez García, orden José Martí.

Faustino en el Código de Ética: ¿Casualidad o inspiración?

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Hay personas que a su paso dejan una estela de afectos y simpatías perdurables, no tanto por lo que dicen como por lo que hacen, por sus condiciones personales y el ejemplo que proyectan, por lo que fueron y lo que son, aún más allá de la muerte.
Pero estas virtudes adquieren la condición de excepcionales cuando van unidas a una obra mayor como es el servicio incondicional a la Patria, a toda hora y a todo riesgo, tanto en la guerra como en la paz, sin que la gloria merecida perturbe la serenidad de un espíritu noble y bondadoso.
Hace más de 12 años, al pronunciar las palabras de despedida ante su tumba Pedro Miret Prieto expresó “Es necesario que una vida íntegra como la del compañero Faustino se conozca, que su ejemplo extraordinario prevalezca para las presentes y futuras generaciones como símbolo de permanente inspiración”.
“Cada generación- había escrito Faustino en el prólogo del libro Semillas de Fuego, sobre pasajes de la lucha clandestina en la capital- recibe el legado de las anteriores y toma ejemplo e impulso de ellas. Conocer la obra de los próceres, de los antecesores, de los que cayeron combatiendo por una sociedad más justa, es un deber y una necesidad, es a la vez compromiso y aliento…” y de esta hermosa y necesaria tarea fue callado impulsor Faustino Pérez, aun en medio de las disímiles responsabilidades que ocupó en los últimos años, no sólo escribiendo y trasmitiendo experiencias y vivencias personales, sino contribuyendo a que otros de sus compañeros lo hicieran.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto es que motiva considerar a Faustino Pérez Hernández como parte del Capital Humano que contribuyó a solidificar las bases revolucionarias de nuestro proceso, en complejas y adversas condiciones tanto antes del 1ro de enero de 1959, como posterior a él.
En el discurso de presentación del Código de Ética ante los principales cuadros del Estado -17 de julio 1996-, el compañero Carlos Lage expresó: “La batalla económica debe ser conducida por las ideas políticas y por ello se requiere una ética, una moral, una conducta ejemplar para defender con éxito la obra de la Revolución y mantener intachable sus principios y valores socialistas.”
Resulta imprescindible entonces, a la hora de analizar la conducta humana en la vida política, recurrir a este importante documento, asumiendo como punto de partida la claridad de conceptos.
Código: Cuerpo de leyes que forman un sistema completo de legislación sobre una materia.
Ética: Ciencia que estudia la moral, su origen y esencia, funciones y estructura.
Moral: Conjunto de reglas, normas de conductas, de convivencia que determinan las obligaciones en los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad.
Código de Ética:Documento que refrenda las normas de conducta de los Cuadros del Estado Cubano, tanto en su vida pública como privada.
A partir de 1990, ante la situación de crisis económica, se adoptan un conjunto de medidas para palear la situación por la que atraviesa el país, creándose condiciones que podían propiciar fenómenos como la corrupción. A partir de aquí se decide, en 1996, aprobar el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano.
En El cuadro, columna vertebral de la Revolución, el Che dice, El Cuadro “es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y trasmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y práctica el Centralismo Democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad única; cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollo al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución; es, además un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.”
Podemos plantear, a partir de este concepto, que un cuadro es un educador, un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político de dirección.
La fundamentación del Código de Ética de los Cuadros del Estado se basa no sólo en el concepto de cuadro definido por el Ché, sino también, en la actitud consecuente y principista de todos los próceres de nuestra gesta emancipadora, desde Céspedes hasta los líderes que condujeron y conducen nuestro proceso revolucionario.
De Faustino se pueden señalar muchas virtudes, todas las cuales conforman a un verdadero patriota. Rendía culto permanente al sentido de la ética, divisa fundamental de su proceder público y privado – así lo constatan compañeros que lo conocieron en la lucha, en el mundo de la dirección, en la vida. Para él la ética era su religión, que brotaba de su naturaleza y de su formación; formación que en determinada medida él mismo se había dado.
Sobre él comentó Fidel: Faustino es la conducta de la Revolución. Actuaba con transparencia, decisión y moral. Supo comportarse en todo momento con la misma entereza y estado de ánimo, con independencia del rango que ostentara o de las funciones que realizara.
Faustino Pérez, sencillo revolucionario espirituano, adornaba su carácter apacible con todas las cualidades del cuadro revolucionario. Fue un martiano convencido y militante que llevó a la práctica los principios del Apóstol.
En él se sintetiza la imagen cubanísima de un hombre sencillo, admirado por sus compañeros y querido por su pueblo, la de un dirigente íntegro que siempre tuvo para sus subordinados tiempo y una gran lección.
Expedicionario del Granma y hombre clave de la lucha clandestina junto a Frank País y René Ramos Latour. Faustino fue siempre combatiente aguerrido y confiable en quien delegó Fidel importantes misiones que él cumplió invariablemente.
En Faustino Pérez Hernández,uno de los héroes más destacados de la epopeya liderada por Fidel, se sintetizan los 27 preceptos contenidos en el Código de Ética de los Cuadros del Estado; aunque no es propósito esta vez de abordarlos en su totalidad.
Compartir con los subordinados las dificultades y los grandes esfuerzos, aportando y exigiendo todo el empeño y consagración necesarios.
Él era una persona muy sencilla, muy de pueblo; lo mismo escuchaba a un cuadro que a un simple obrero. A veces iba saliendo en el carro y alguien lo llamaba; entonces, sin importar la urgencia que tuviera, hacía parar el vehículo y atendía a quien lo necesitaba.
En horarios de ocio era, entre los compañeros de trabajo, uno más.
Abnegado en extremo. No tenía hora para trabajar. También era sumamente exigente, pero predicaba con el ejemplo. Así se ganó la voluntad de todos los que laboraron con él.
Por quienes se le acercaron en aquella época se conocen anécdotas y relatos sobre su forma de actuar, por su sencillez y su manera de dirigir que no diferenciaba al cuadro y al obrero.
Cuando tomó posesión de su cargo al frente del Partido en la Región, acondicionó para vivienda una nave que existía allí detrás de la casa – comedor del Puesto de Mando. El, su esposa Ana Miriam Díaz y sus dos pequeños hijos vivían con lo más necesario.
Entregarse por entero y con amor al desempeño cabal de la responsabilidad encomendada.
Después del fracaso de la Huelga del 9 de abril varios de los que después serían mártires fueron iniciadores de una huelga de hambre: Sergio González, Ángel y Gustavo Ameijeiras, Arístides Viera, entre otros. Y resume esa acción un compañero muy querido que, además de jefe de todos los participantes, fue el alma de ese gran combate tras las rejas: Faustino Pérez.
Poseía una distinguida autoridad natural que irradiaba. Tenía el prestigio del expedicionario del Granma, del combatiente de la Sierra y jefe del Movimiento 26 de Julio en La Habana. Lo decisivo en él era que representaba genuinamente, con su gran firmeza y alma bondadosa, aquellas responsabilidades e inspiraba un acendrado afecto camaraderil. La huelga, iniciativa de Arístides Viera, tuvo el apoyo inmediato de Faustino, siempre atento a las iniciativas acertadas de sus compañeros. Esa era una de sus principales virtudes. Siempre tranquilo, sosegado, mirando a los ojos del otro, como si estuviera sentado en un parque, dirigía con palabras y gestos de autenticidad raigal, como era él siempre.Parecía hecho para dirigir a hombres y mujeres en la compleja y difícil lucha clandestina, donde dormir vestido y calzado era lo aconsejable y bañarse podía representar la pérdida de los minutos salvadores en el asalto policíaco.
Así era, así es recordado por todos los que tuvieron la dicha de conocerlo. Él es de los que nunca nos abandonan, de los que jamás se van…. Los que estuvieron con él en esos días, los que han muerto, los que viven, conocieron muy bien que el heroísmo colectivo de la huelga de hambre fue posible en gran medida por Faustino, el héroe mayor, tan grande como su sencillez y tan inolvidable como su abnegación.
La corrupción denigra tanto a quien incurre en ella como a quien la tolera.
El 5 de enero de 1959 el pueblo de Cuba conoció la nueva de que se recuperarían los bienes malversados por los esbirros y politiqueros del régimen depuesto.
Para el pueblo, el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados (MRBM) –que se creó un día después- significó la noticia de mayor impacto entre todas las que produjo el gobierno revolucionario. Perfectamente penetrado de la idea de honestidad administrativa y persecución del peculado, el infatigable Faustino Pérez asumió esta responsabilidad por ser uno de los guías del pueblo cubano. Él representaba el índice acusador contra los malversadores en tan compleja etapa de la Revolución Cubana.
Sobre este proceso él expresó: “la recuperación de los bienes malversados no significa la simple devolución a la hacienda pública de los mismos, sino la inversión de ellos en un efectivo desarrollo de las condiciones sociales y económicas del pueblo”.
Cultivar la vergüenza, el honor y la dignidad.
Con el fracaso de la huelga del 9 de abril vino la angustia de quien no hizo bien las cosas de un hecho planificado junto a Fidel, algo que costó la vida a valiosos compañeros. El propio Comandante en Jefe escribe a Faustino y lo exime de cualquier proceder inadecuado:
“No existe razón alguna para que pese sobre ti más amargamente que para cualquiera de nosotros el revés sufrido. Tienes que saber ser grande para enfrentar la injusticia y ser valiente para soportar el dolor moral sin dejarte llevar por los consejos del amor propio. La calidad del hombre no puede medirse sino en instantes como estos, y quien tenga sangre de luchador nada puede amar tanto como a los momentos difíciles”.
Educar y practicar la exigencia y el respeto consigo mismo y con los demás.
Uno de sus entrañables compañeros; Armando Hart, expresó sobre Faustino que “fue un hombre hecho de una sola pieza: revolucionaria y patriótica. Limpio, auténtico, sagaz. Poseía serenidad al hablar y escuchar a los demás. Guardaba el fuego de un temperamento rebelde e intransigente frente a toda injusticia.
Si a Ñico ese fuego se le desbordaba como formidable agitador político y social, a Faustino, con idéntica pasión por las relaciones humanas, las llamas le salían pausadamente del alma y las traducía en hechos y actos, y en un hablar sereno”.
Tenía la fibra humana necesaria para tratar con las demás personas, lo cual constituía el centro de su vocación revolucionaria. Era un genuino político martiano. Aunque mantuviese criterios diferentes estaba capacitado para discutir, actuar y entender a los demás. Nada más ajeno a todo sectarismo que su conducta y vida como revolucionario. Con esa frase elocuente, Pedro Miret lo caracterizó ante su tumba como “humilde y desafiante”. ¡Qué difícil es unir en una sola alma estas dos virtudes! Si a lo desafiante no va unida la humildad desaparece toda posible virtud. Lo que integra estos valores es el sentido humano de la vida, que él poseía con ternura y firmeza.
Hombre cabal en el sentido más estricto de la expresión, su pasión por el trabajo con la gente constituía uno de sus principales méritos. Es difícil encontrar conjugados el carácter combatiente y la capacidad de comprender a las personas en sus variados matices. Sólo lo logran quienes tienen un sentido concreto de lo humano como lo primero y más importante que debemos defender los revolucionarios.
Ser honrado y practicar consecuentemente la crítica y la autocrítica
En carta enviada por Faustino a Armando Hart expresa “Todos coincidimos en que el grado de organización alcanzado y el estado clima ambiental, aconsejaban estimular el desenlace de la Huelga General. Había cristalizado un paro estudiantil total y espontáneo. Nos dimos a la tarea de trabajar con vistas a las fechas álgidas de 1 y 5 de abril señaladas en el Manifiesto, que parecían operar como una prolongación de la agonía de un régimen con convulsiones de moribundo. Nosotros opinamos que la fecha mejor era el lunes 31 de marzo, pero al plantearlo a los compañeros de Santiago, estos consideraron la conveniencia de esperar unos días más, naciendo de ahí la fecha del 9 de Abril. Fue uno de los primeros errores que contribuyeron a un fracaso que no tuvo por qué ser. Los otros, más graves aún, consistieron en los mecanismos tácticos inadecuados y contraproducentes que pusimos en práctica para convocar y producir la huelga. Así vimos después muy claramente, cómo una organización que alcanzó un aceptable grado de eficiencia, no funcionó porque no le dimos oportunidad.
Mantuvimos en secreto la fecha acordada en supuesto beneficio de la acción de las Milicias, e hicimos un llamamiento fugaz por varias emisoras, a una hora, las 11 de la mañana en que solo algunas amas de casa oyen radio, y en una fecha en que ya la “ola climática” iba en franco descenso. Sorprendimos a nuestros propios cuadros organizados (obreros, de resistencia, estudiantiles y hasta de acción) y al pueblo todo que se fue enterando por distintas vías y en forma irregular, de un llamamiento de cuya procedencia no estaba bien seguro; y que de no haber sido lanzado como consigna 48 horas antes, movilizando a la organización toda, habría operado como un formidable elemento de agitación y saturación previa y necesaria. Todo ello, sumado al resultado solo parcial de sabotaje a los servicios públicos y a otras causas menos visibles e inmediatas, dieron al traste con una posibilidad cierta que debió ser definitiva. Así se “pasmó” la huelga de La Habana y sus consecuencias trágicas han sido incalculables. Porque no sólo se había frustrado una oportunidad más de derrocar la tiranía y quedaban de nuevo las calles de la Capital y el suelo de toda Cuba empapados de sangre generosa, sino que dejó en la opinión pública y hasta en muchos dirigentes revolucionarios, la impresión falsa de que la estrategia mantenida hasta entonces de Huelga general e Insurrección Armada no era la correcta tomando cuerpo hasta entre nuestra militancia el clamor de la unidad y la tesis de la guerra de los ejércitos. Personalmente sentí una gran responsabilidad por todo aquello, y experimenté como un desgarramiento interno que ninguna otra circunstancia difícil había logrado. No quedaba ilesa mi sensibilidad ante la caída de tantos esforzados combatientes, promesas en crecimiento que se pierden para la obra de creación futura y realidades necesitadas de la lucha presente”
Mantener una correcta administración de los recursos del Estado. Y decidir, dentro de las facultades que le corresponde, sin aguardar por orientaciones superiores innecesarias, y sin temor a las consecuencias de un eventual error personal.
Cuenta Mirta Rodríguez Calderón, en su escrito Las Joyas ocultas, que cuando se crea, dos días antes de la entrada de Fidel a la capital del país, el MRBM, la cartera de este Ministerio fue asignada a un hombre de sobrada honradez: Faustino Pérez Hernández, médico de profesión, hijo de un campesino arrendatario, asociado a las primeras luchas enfiladas contra Batista por el Movimiento Nacional Revolucionario del Profesor Rafael García Bárcena.
“Con semejante expediente y tan probados recursos intelectuales y morales a su favor, fue a él a quien el Comandante premió con una tarea magisterial que – así lo recuerdan ahora algunos de los que fueron sus colaboradores- reclamó de todos ellos firmeza y cordura, además de la transparencia y la honradez que casi todos traían consigo. El grupo de unos 20 ó 25 dirigentes de aquel Ministerio y sus subordinados vieron pasar ante sus ojos, por sus manos, en el contexto de su competencia, tanto dinero y valores que ahora les causa risa recordar como encontraban ‘cajas de zapatos que contenían medio millón de pesos, paqueticos de regalo donde ocultaban miles; vasos y otros objetos enterrados u ocultos, llenos de joyas; tierras, propiedades, acciones…
Y tantas ofertas de sobornos y dádivas que ahora se solazan y se alegran cuando evocan que sólo dos sucumbieron a la tentación; y ambos fueron enjuiciados y sancionados.”
Después de este análisis, resulta interesante hallar los puntos de contacto entre el pensamiento y acción de Faustino – ese guerrero de “sencillez natural y decisión de acero “ – y el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano. Sólo lastima que, por diversas razones, no se pueda llegar más lejos en esta intención, ambiciosa pero significativa de demostrar que este zaceño es inspiración de sus preceptos.
Ser absuelto por la historia no es el resultado de una pretensión voluntaria, sino del honor ganado por la entrega a una causa. La imperecedera vida revolucionaria de Faustino se asienta en lo fundamental, en su desempeño como dirigente antes y después del triunfo de enero del 59 al frente de masas populares rastreadoras de justicia.

Se combinan en él, la exigencia, la nobleza, la honradez y la disposición. Con razón Armando Hart dijo: “Frank en Oriente y Faustino en La Habana son, en mi opinión, los símbolos más altos de la clandestinidad”. Ratificamos que Fidel lo calificó como “la conducta de la Revolución” Una afirmación como esa solo se puede hacer de un combatiente modelo por su rectitud, honestidad, transparencia y fidelidad

Citas o referencias
1.Ernesto Vera.--”Heroísmo colectivo y héroe mayor:45 aniversario de la huelga de hambre”.—La Habana: Granma (16-7-02)
2.Félix López.—“Lo que el viento no se llevó”.- La Habana: Granma (23-1-99)
3.Carmen Rodríguez Pentón. “Pasajes desde la virtud: x aniversario de la desaparición física de Faustino Pérez; testimonios de colegas, amigos y personas que lo admiraron reconocen las dotes de un revolucionario, nacido en la larga, zaza del medio, que sentó cátedra en el oficio de servir a una causa”. S.Spiritus: Escambray. 21.12.02.
4.Armando Hart Dávalos.—Aldabonazo.—La Habana: Editorial Letras Cubanas. 1997. Pág.116-117
5.Armando Hart Dávalos.—Aldabonazo.—La Habana: Editorial Letras Cubanas. 1997.
6.Mirta Rodríguez Calderón.---“Las Joyas ocultas”.--- La Habana: Bohemia. (26.9.97) (Año 89) (No.20), págs. 4-7.

Por Lic Zoila Betancourt, Sonia Ortiz, Bertha Hernández

Publicado en Periódico Escambray de Sancti Spiritus.

Presa “Faustino Pérez Hernández” de Guantanamo.

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embalses-Guantánamo[1]

Representa la principal fuente de abasto de agua de la cabecera provincial, comprometida con el 70 % de la población de la ciudad de Guantánamo, con una capacidad total de almacenaje de 26 millones de metros cúbicos y una cobertura de 197 días.

El volumen de entrega habitual del embalse a la ciudad, es de mil doscientos litros por segundo, cuyo suministro se realiza normalmente por gravedad.

 

 

Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spiritus “Dr. Faustino Pérez Hernández”

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Universidad-medica-de-ss

 

 

La Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spiritus fundada en 1994, se distingue en la capacitación de los recursos humanos del sector sanitario, para enfrentar con calidad las distintas misiones que hoy se extienden a cerca de 40 naciones del mundo.

En la casa de altos estudios los cooperantes reciben formación idiomática y perfeccionan sus conocimientos en las diversas disciplinas de acuerdo con los problemas de salud que afectan al país donde prestarán sus servicios.

La institución hoy acoge a más de 4 MIL estudiantes en las diversas modalidades, en el caso de postgrado, los especialistas del sector sanitario se recalifican también para enfrentar las epidemias que afectan algunas regiones del orbe.

Facultad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus o FCMSSP O UCMSSP also called Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus(UCMSS) on Sancti spiritus medical university is a medical school established in 1994, also famous as Facultad Ciencias Médicas Faustino Pérez de Sancti Spíritus, located in Sancti Spíritus, capital city of Sancti Spíritus Province, Cuba.

Foreign students                                                                                                                                         A large number of foreign students have been registered since its foundation. Currently the university holds more than 700 foreign students from all over continents. First time in the history of Cuba one thousand students were registered from Pakistan of which more than 300 students recently in 2015 completed their graduation as medical doctors from UCM of sancti spiritus affiliated with ELAM. This faculty is affiliated with Latin American School Of Medicine O elam in Capital city of Havana

Ubicación:   Carretera Circunvalación Norte,
Sancti Spiritus, CP 60100 Sancti Spiritus,
CUBA

 

 

 

 

 

La Voluntad Hidráulica: fundamento del desarrollo de la nación.

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TITULO:  TITLE: The Hydraulic Will: A base for the development of nation.
AUTORES:  
MSc. Luis Enebral Veloso* luis@ss.cc.cu
MSc. Dagoberto Pérez Pérez** dagoberto@ss.cc.cu
RESUMEN
El artículo tiene como objetivo argumentar que la Voluntad Hidráulica es fundamento del desarrollo económico y social de la nación cubana, para lo cual se hace un acercamiento al desarrollo hidráulico en Cuba, partiendo del atraso heredado y la acción de la Revolución para transformarlo, en ese sentido, se incluye una breve referencia al territorio de Sancti Spiritus.  A la vez, se ofrece una síntesis de las valoraciones que Fidel realizara acerca de la actividad del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en sus primeros siete años, las que en esencia reconocen la adecuada concepción que aplicó y su importancia decisiva en el desarrollo del país. Se evidencia la necesidad e importancia de estudiar la obra revolucionaria en el desarrollo de los recursos hidráulicos, lo que exige evocar el pensamiento y acción de Faustino Pérez Hernández como fundador y primer presidente de dicho Instituto.
ABSTRACT
The article has as an objective to argue that the Hydraulic Will is the base of the economic and social development in the Cuban nation, for which it is made an approximation to the hydraulic development in Cuba, starting from the inherited delay and the action of the Revolution to transform it, in that sense, a brief reference is included to the territory of Sancti Spiritus.  At the same time, it is offered a synthesis of the valuations that Fidel carried out about the activity of the National Institute of Hydraulic Resources (INRH) in its first seven years, those that recognize the appropriate conception that applied and the decisive importance in the development of the country. It is evidenced the necessity and importance of studying the revolutionary work in the development of the hydraulic resources, what demands to evoke the thought and action of Faustino Pérez Hernández like a founder and first president of this Institute.
INTRODUCCIÓN
La Revolución ha significado transformaciones profundas en los diversos campos de la actividad y la vida del pueblo cubano. Esta realidad indiscutible adquiere particular fuerza y concreción en el desarrollo hidráulico del país. La materialización de la Voluntad Hidráulica, constituyó un reto extraordinario si se toma en cuenta el atraso heredado del pasado colonial y neocolonial.    En la primera década de la Revolución se logró un impresionante salto en el desarrollo hidráulico del país. En la actualidad, como parte del agotamiento de los recursos no renovables, el problema del agua, su uso racional y eficiente en función del desarrollo sostenible, cobra especial importancia, es por ello que el VI Congreso del PCC dedicó cuatro de sus lineamientos, del Capítulo XI, a los recursos hidráulicos.
Lo anterior revela por sí la necesidad de estudiar la obra del INRH en el desarrollo de los recursos hidráulicos como fundamento del desarrollo económico y social de la nación, lo que no ha sido suficientemente estudiado. En ese sentido, el presente artículo constituye una contribución. El mismo es resultado de una investigación en proceso y como tal persigue el objetivo de argumentar que la Voluntad Hidráulica es fundamento del desarrollo económico y social de la nación cubana. En cumplimiento de ese propósito se hace un acercamiento al desarrollo hidráulico en Cuba, tomando como punto de partida el atraso heredado de la etapa prerrevolucionaria, para continuar con la acción de la Revolución para transformarlo, estudio que incluye una breve referencia al territorio de Sancti Spíritus.
DESARROLLO
Faustino RB
“… no hay desarrollo económico ni social posible sin desarrollo hidráulico.”
Faustino Pérez Hernández
Los planes de la Revolución conducentes al desarrollo agrícola e industrial, así como la necesidad del mejoramiento del nivel de vida de la población, resultaban imposibles sin el fomento del desarrollo hidráulico. Para el logro de tales propósitos era imprescindible una institución que centralizase los recursos humanos, materiales y técnicos de la rama hidráulica, a la vez que promoviese la colaboración de otros países. De esa forma, el 10 de agosto de 1962, mediante la Ley No. 1049 se creó el INRH, con ello “… el problema hidráulico cobra fuerza y fisonomía propias…” (Pérez, 1969: 28).  Como su Presidente fue designado el Comandante de origen espirituano Faustino Pérez Hernández, quien se desempeñara en esa función hasta mayo de 1969 en que el Instituto se fusionó con el Desarrollo Agrario del País (DAP).
Es conocida la importancia que ha tenido el agua en el progreso del hombre y de las civilizaciones. La relación entre agua y desarrollo puede apreciarse en todas las épocas. Sin embargo, ¿cuál era la situación de Cuba antes de 1959 en materia de explotación de recursos hidráulicos?.  En plena mitad del Siglo XX sólo existían 6 presas terminadas y funcionando, que abastecían a las poblaciones de Santa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, ni un solo embalse de importancia estaba dedicado a la agricultura, la obra de la hidroeléctrica del Hanabanilla estaba a medio hacer y sus constructores se marcharon sin terminarla; la capacidad total de almacenamiento no llegaba a los 30 millones de metros cúbicos. Así mismo, existía un exiguo número de técnicos dedicados a la hidráulica y el dominio de esta técnica era el mínimo en comparación con otras ramas.
En materias de acueductos y alcantarillados era también evidente el enorme atraso heredado, reflejado en fuentes de abasto precarias y dispersas, con limitados estudios, sin posibilidades de ampliación, conductoras de diámetros insuficientes, redes de distribución inadecuadas desde el momento mismo de ser instaladas, situación que se agravaba con el aumento de la población. Existían 114 acueductos en un total de 300 poblaciones con más de mil habitantes, de los cuales 61 se encontraban en distintas organizaciones estatales y el resto, 53, en manos privadas, siendo en su mayoría verdaderas calamidades. En cuanto a alcantarillados, puede decirse que sólo existían 9 pedazos en otras tantas poblaciones. (Pérez, 1969: 41-42)
En el territorio de Sancti-Spiritus el panorama era similar y en algunos casos peor: no existía embalse alguno y sólo se contaba con dos acueductos, uno ubicado en la actual cabecera provincial y el otro en la sureña villa de Trinidad. De esa manera, el atraso hidráulico heredado hizo que, según palabras del propio Faustino, desde el principio y casi de forma instintiva, la Revolución comenzara a ocuparse de los problemas hidráulicos.  Al año siguiente del nacimiento del INRH, se añadió otra condicionante para su existencia: el devastador ciclón Flora hizo evidente la necesidad de represar los ríos más caudalosos para evitar catástrofes semejantes. Ese mismo año inició el plan de colaboración internacional, con el arribo al país de más de un centenar especialistas procedentes del extinto campo socialista, particularmente de la URSS y Bulgaria.
Bajo la dirección de Faustino el INRH construyó decenas de presas, embalses y otras obras hidráulicas en todo el país, lo que multiplicó su potencial hídrico, que en 1969 ya ascendía a 948 millones de metros cúbicos. A la vez, se formó el personal calificado indispensable y se realizaron investigaciones sin las cuales eran imposibles las obras.  En el balance del trabajo del Instituto, su Presidente fundador destacó el avance alcanzado en el servicio de agua a la población, de 432 poblaciones de más de 1000 habitantes, con casi 5 millones en total, 223, con 4,3 millones de habitantes, contaban con sistemas de acueductos. Como resultado de ese saldo, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud de 1965, Cuba ocupaba el segundo lugar en América Latina con el por ciento más bajo de población urbana sin servicio de acueducto. (Pérez, 1969: 42)
La Voluntad Hidráulica, nombre con el que Fidel bautizó la magna faena dirigida al desarrollo hidráulico del país, también benefició al territorio espirituano. De aquella época fundadora datan las presas Aridanes, Siguaney, Lebrige, Higuanojo, Banao, se inició la construcción de la Zaza, la mayor del país, y que se concluyó siendo Faustino Primer Secretario del Partido en la entonces Región de Sancti-Spiritus,  misión que le encomendara el Comandante en Jefe Fidel Castro a mediados de 1969.
Fidel al valorar la actividad del INRH dirigido por Faustino aquilató la adecuada concepción que aplicó y su importancia en el desarrollo del país. En este sentido se refirió a: el papel del Instituto en la creación de fuentes de empleo y en el uso racional de la fuerza de trabajo, la contabilidad exacta de cada uno de los hombres en cada uno de los renglones, su gran espíritu de coordinación con los demás organismos, (Castro, 1963: 28-30); su papel en el desarrollo de la agricultura, (Castro, 1965: 50). Y en el acto de fusión con el DAP, al evaluar el trabajo realizado en esos siete años, expresó: “… nosotros queríamos hacer expreso reconocimiento, ante todo el país y ante todos los compañeros, del valor y de la importancia que a nuestro juicio tiene el trabajo realizado por el Instituto. Y nosotros creemos que ese trabajo ha sido decisivo para el desarrollo hidráulico del país, ¡decisivo!”. (Castro, 1969: 82-83)
En mayo de 1969, como resultado de la mencionada fusión, se crearon dentro la nueva institución dos grupos: el Grupo Hidráulico Nacional que asumió la dirección técnica del programa de desarrollo hidráulico, y el Grupo de Hidrología Urbanística al que se le asignó la dirección de la actividad de acueducto y alcantarillado.  En 1977 se creó el Instituto de Hidroeconomía, adscripto al MICONS, para conducir la política estatal de planificación y control de los recursos hidráulicos, así como la dirección de los acueductos alcantarillados, cuya materialización correría a cargo de los órganos locales del gobierno.
El período 1987-1989 marcó otro hito en el desarrollo de los recursos hidráulicos en Cuba, al impulsarse la terminación de varias obras hidráulicas y la construcción de nuevas, hecho que se conoce como “la recuperación de la Voluntad Hidráulica”. (Historia de la Hidráulica en Cuba). El 6 de junio de 1989 se dicta el Decreto-Ley No. 114 que  estableció:
“… la creación de un nuevo organismo de la Administración Central del Estado, que estaría facultado para dirigir, ejecutar y fiscalizar, el adecuado cumplimiento de la política del país, con respecto a la planificación y control de los recursos hídricos de la nación, el cual adoptaría igual nombre que el constituido en 1962: Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.” (García, 2007: 12). En las palabras de uno de los fundadores de este organismo en 1962, consta el acto de justicia de esta refundación:
“En el momento en que el INRH fue revivido muchos años después por imperativos del desarrollo del país, se vuelve a bautizar con su nombre original — como una clara señal de que se trataba de una sabia rectificación y reconocimiento de la labor realizada originalmente. Para los que trabajamos y conocimos las contradicciones que provocaron la decisión de 1969, la resurrección del INRH fue la más grande satisfacción, pues finalmente con el tiempo nuestra labor había sido entendida y justamente apreciada.” (Correa, 2004: 4-5)
Hoy el INRH exhibe una obra cuyas bases comenzaron a crearse hace diez lustros. Baste mencionar que la nación posee una capacidad de embalse de 9 mil millones de metros cúbicos en 239 presas, de los cuales mil doscientos setenta y tres millones corresponden a la provincia espirituana distribuidos en 9 presas, de las que sólo la Zaza admite un volumen de mil veinte millones de metros cúbicos. En los últimos años la labor del INRH en función del  desarrollo económico y social de la nación se ha concentrado en mitigar los efectos de la sequía, fundamentalmente en lo que respecta al abastecimiento de agua a la población. Para ello se ha realizado un ambicioso proceso inversionista y constructivo para ampliar la infraestructura hidráulica, la rehabilitación de redes de conducción y distribución del agua potable, y en obras que completan el saneamiento ambiental. Mención especial merece el trasvase este-oeste, considerado por los especialistas la obra de la ingeniería hidráulica cubana  en el presente siglo.
En la actualidad el problema del agua, su uso racional y eficiente en función del desarrollo sostenible, cobra especial importancia, razones por las que no es casual que el VI Congreso del PCC dedicara cuatro de sus lineamientos, del Capítulo XI, a los recursos hidráulicos. (PCC, 2011: 37) De esa manera, es evidente la necesidad e importancia de estudiar la obra revolucionaria en el desarrollo de los recursos hidráulicos. Ese empeño exige evocar el pensamiento y obra de Faustino Pérez Hernández como fundador y primer presidente del INRH.
CONCLUSIONES
Como en el resto de las ramas de la economía, la Revolución heredó un atraso en la  explotación de los recursos hidráulicos. Para superarlo puso en práctica la Voluntad Hidráulica cuya concreción estuvo a cargo del INRH dirigido desde su fundación por Faustino Pérez Hernández.
La Voluntad Hidráulica devino en fundamento esencial del desarrollo de la nación, lo que encuentra expresión sintetizada en las propias palabras de Faustino: “…no hay desarrollo económico ni social posible sin desarrollo hidráulico. El aseguramiento del agua es condición obligatoria del desarrollo agropecuario e industrial y premisa indispensable para el aumento del nivel de vida y del bienestar y la salud del pueblo.” (Pérez, 1982: 1)
BIBLIOGRAFÍA
• Becerra, F. A. y Pino, J. R. (2005, Enero-Abril). Evolución del concepto desarrollo e implicaciones en el ámbito territorial. Experiencia desde Cuba.  Economía, Sociedad y Territorio, 17.
• Castro, F. (1965). Conferencia de prensa al asumir la presidencia del INRA. En Castro, F. (2000). La Voluntad Hidráulica en Cuba. Ciudad de La Habana.
• Castro, F. (1963). Discurso en el acto por la conmemoración de la creación del INRH. En Castro, F. (2000). La Voluntad Hidráulica en Cuba. Ciudad de La Habana.
• Castro, F. (1969). Discurso por la fusión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y Desarrollo Agropecuario del País. En Castro, F. (2000). La Voluntad Hidráulica en Cuba. Ciudad de La Habana.
• Cátedra de Estudios Faustino Pérez Hernández. (s.a.). Comandante Faustino Pérez Hernández. Síntesis biográfica.
• Correa, A. (2004). Faustino Pérez y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. Versión 2.
• García R. (2007, Julio.-Diciembre). Tres leyes para el desarrollo de la hidráulica en la Revolución Cubana. Revista Bimestre Cubana, Volumen CII, Época III, 27.
• PCC. (2011). Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
• Pérez, F. (1965). Intervención del Comandante Faustino Pérez en el acto de clausura del Tercer aniversario del INRH.
• Pérez, F. (1969). Informe presentado en el acto de fusión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y Desarrollo agropecuario del País (DAP). Ediciones COR, (9).
• Pérez, F. (s.a.). La Voluntad Hidráulica. INRH. Manuscrito no publicado.
• Pérez, F. (1982). Un saludo a los trabajadores hidráulicos. La Habana.
• (s.a). (s.a). Historia de la Hidráulica en Cuba. Extraído el 6 de diciembre de 2010 desde http://www.hidro.cu
Palabras clave: VOLUNTAD HIDRÁULICA; DESARROLLO HIDRÁULICO; INSTITUTO NACIONAL DE RECURSOS HIDRÁULICOS.
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*Licenciado en Educación, Especialidad Marxismo-Leninismo. Máster en Estudios Sociales. Escuela Provincial del PCC “Felipe Torres Trujillo”. Sancti Spíritus, Cuba.
**Licenciado en Educación, Especialidad Marxismo-Leninismo e Historia. Máster en Estudios Sociales. Escuela Provincial del PCC “Felipe Torres Trujillo”. Sancti Spíritus, Cuba
Revista Infociencia Vol.17, No.2, abril-junio, Año 2013