Después del desembarco. De Alegría de Pío a Cinco Palmas. Grupo de Fidel.

clipart-bandera-cubana-8241-png

Después del desembarco
De Alegría de Pío a Cinco Palmas.

Grupo de Fidel

5 DE DICIEMBRE

Desde el cañaveral, Fidel sigue impartiendo órdenes a los combatientes que se retiran. A su lado está Universo Sánchez. Los dos disparan con sus fusiles de mirilla. Llega junto a ellos Juan Manuel Márquez.

—Fidel —le dice a gritos entre el ruido ensordecedor de los disparos—, ya se fue todo el mundo. Hay que retirarse porque te van a coger vivo.

Comienzan a retirarse entre los surcos, en dirección general hacia el Este. Avanzan a saltos, de tramo en tramo; en una de estas etapas, Juan Manuel no llega. La caña es baja y rala. Resulta peligroso permanecer en ella. No obstante, Fidel ordena a Universo que vuelva atrás a buscar al compañero. Dos veces regresa el combatiente sobre sus pasos, pero Juan Manuel no aparece. En vista de ello, siguen adelante, atraviesan varios cañaverales y pronto llegan a la guardarraya que separa el último campo de caña de un pedazo de monte.

Deciden esperar la noche para cruzar, ya que suponen, con razón, que la zona está repleta de soldados. Los dos han conservado sus fusiles, Fidel con 100 balas y Universo con 40. Cuando ya está empezando a oscurecer, desde la posición que ocupan, ven acercarse una figura que de lejos parece un soldado.

—Tírale cuando esté bien cerca —dice Fidel a Universo. Este apunta su fusil de mira telescópica, pero cuando la figura se aproxima se da cuenta de que se trata de Faustino Pérez.

—¡Médico! ¡Médico! —lo llaman en voz baja.

Los tres combatientes cruzan la guardarraya en la oscuridad y se internan unas cuantas decenas de metros en el monte. Allí pasan la noche en vela.

6 DE DICIEMBRE

Al amanecer del día 6, Fidel y sus dos compañeros discuten qué hacer. Fidel confía en que todos aquellos que hayan logrado escapar y tengan la suerte de no ser capturados o caer en emboscadas, cumplirán su orden de marchar hacia la Sierra.

Prefiere permanecer en el monte y moverse dentro de él hacia el Este, en busca de la Sierra. Faustino argumenta que en la caña, y no en el monte, es donde podrán encontrar con qué calmar el hambre y la sed. Al fin, deciden salir de nuevo a los cañaverales.

Alrededor del mediodía son descubiertos por los aviones que han comenzado a sobrevolar desde el amanecer. Tratan de ocultarse en la manigua de un lote de caña en demolición. El avión ametralla a menos de cincuenta metros y se dan cuenta de que no pueden permanecer allí. Corren unos cuantos metros hasta el cayo de caña más cercano y se cubren con la paja. El avión vuelve a pasar y ametralla exactamente el lugar que acaban de dejar. Un pase, otro, otro. Después de cada uno, se llaman a gritos para comprobar si todos están vivos.

Aprovechan un momento de calma para cambiar de escondite, como medida de mayor seguridad. Ahora se hunden en la paja a unos cincuenta metros de distancia. A Fidel lo vence el cansancio, pero antes asegura la culata del fusil entre sus piernas dobladas, le quita el seguro al arma, oprime ligeramente con el dedo el primero de los dos gatillos —el que funge como suavizador para lograr una mayor precisión en el disparo— y apoya la punta del cañón debajo de la barbilla. En caso de sorpresa, el enemigo no podrá capturarlo vivo. Así duerme varias horas. Al caer la noche los hombres avanzan hacia el Este hasta un cañaveral crecido, y de nuevo se sumergen en la caña.

7 DE DICIEMBRE.

Los soldados siguen rondando el día 7 por la zona donde están ocultos Fidel, Faustino y Universo.

La aviación, en cambio, no muestra tanta actividad como el día anterior. Los tres combatientes pasan todo el día en una inmovilidad absoluta. Saben que mientras no delaten su presencia, es muy improbable que los guardias se decidan a registrar el interior de los cañaverales.

Fidel ignora cuántos expedicionarios pueden haber sido muertos o hechos prisioneros. Sabe, además, que la Sierra está lejos. Está consciente de que la persecución y la vigilancia estarán concentrados especialmente en él.

8 DE DICIEMBRE

El día 8 es terrible en la suerte de un cierto número de expedicionarios. Esa mañana, en la boca del río Toro, son asesinados Ñico López, José Smith, Cándido González, Miguel Cabañas y David Royo. Por la noche, en el mismo lugar y delatados por el mismo individuo que entregó al primer grupo en manos de los asesinos, son hechos prisioneros y ametrallados los expedicionarios Raúl Suárez, René Reiné y Noelio Capote.

En la mañana del propio día son sorprendidos en el potrero de Salazar, cerca del río Toro, Luis Arcos, Armando Mestre y José Ramón Martínez. A la caída del sol, en las cañas de Alegría de Pío, el Ejército captura a Andrés Luján, Jimmy Hirzel y Félix Elmuza. Estos seis prisioneros son llevados al puesto de mando del batey, y por la noche son sacados en una camioneta y muertos a tiros.

También esa noche René Bedia y Eduardo Reyes Canto caen acribillados a balazos en una emboscada tendida por los guardias en Pozo Empalado. Más al Norte, en Media Luna, es posible que haya sido esa noche cuando Miguel Saavedra es asesinado tras haber sido hecho prisionero el día anterior.

Fidel no conocerá el trágico destino de estos compañeros hasta pasados varios días. El 8 de diciembre su mundo sigue siendo el del cañaveral donde se oculta. En la caña, Fidel resiste y espera.

9 DE DICIEMBRE

Después de cuatro días, el jugo de los pocos tallos que los combatientes se atreven a arrancar, no atenúa el hambre. Por las noches, la sed se aplaca a medias con el rocío de las hojas. Enterrados en la paja, el calor los abrasa bajo el sol implacable del cañaveral. No pueden moverse, por temor a ser descubiertos en cualquier momento por la avioneta que no cesa su acecho. Apenas pueden hablar en susurros. Pero ese silencio forzoso es insoportable, y Fidel se pone a conversar quedamente sobre sus planes revolucionarios para el futuro de la revolución.

10 DE DICIEMBRE

La actividad del enemigo ha ido decreciendo. Fidel decide que ha llegado el momento de iniciar la marcha hacia la Sierra. Cuando cae la noche, los tres combatientes comienzan a avanzar. Lo hacen con toda precaución. Universo, que dejó sus botas en Alegría y se ha rellenado las medias con paja de caña, ocupa generalmente la vanguardia. Esa noche avanzan unos cuatro kilómetros en dirección general al nordeste.

11 DE DICIEMBRE

Fidel, Faustino y Universo pasan el día 11 ocultos de nuevo entre la caña.

Al oscurecer reinician el avance con las mismas precauciones de la noche pasada. La silueta de la Sierra que se perfila en la noche de luna les sirve de punto de referencia y acicate.

Alcanzan finalmente el alto de la Convenencia, donde el terreno se desguinda hacia el cauce del río Toro. Después de este río comienza propiamente la Sierra Maestra. Los combatientes comienzan a bajar y llegan a unos cien metros de una casa. Es noche todavía, pero Fidel decide esperar al día siguiente.

12 DE DICIEMBRE

Durante toda la madrugada y parte del día 12, bajo un intermitente aguacero, Fidel y sus dos compañeros se turnan en la observación de la casa. Están apostados en el monte, a menos de 200 metros, en la cima de una pequeña elevación.

A las 4:00 de la tarde no se ha observado nada que resulte sospechoso. La familia campesina se ha dedicado a sus ocupaciones normales. A esa hora Fidel ordena a Faustino que baje hasta la casa a buscar información, y le dice que pida comida para veinte o veinticinco hombres a fin de desorientar con relación al tamaño del grupo expedicionario.

El dueño de la casa se llama Daniel Hidalgo, y su esposa Cota Coello. Al conocer quiénes son los que han llegado, ofrecen lo poco que tienen. Esa tarde los combatientes sacian su hambre vieja con lechón y vianda, y toman agua por primera vez en siete días. Universo consigue un par de alpargatas en la casa, lo cual le permite botar los mazos de hierba que tiene metidos en las medias.

Fidel interroga a los campesinos. Estos le informan todo lo que han oído sobre el desembarco y los crímenes que han cometido los guardias con los expedicionarios. Le explican también los distintos caminos que pueden seguir para internarse en la Sierra.

La familia Hidalgo Coello no forma parte de la red campesina creada por Celia Sánchez para recibir el desembarco. Ni son militantes del Movimiento 26 de Julio, ni han participado jamás en actividades políticas. A muchos como ellos se debe también en gran parte el hecho de que una buena cantidad de expedicionarios hayan salvado sus vidas.

Esa misma noche los combatientes prosiguen la marcha. Un amigo del dueño de la casa los lleva hasta la loma de la Yerba.

13 DE DICIEMBRE

Después que el práctico los ha conducido hasta la loma de la Yerba, el grupo de Fidel baja hasta la casa donde viven los hermanos Rubén y Walterio Tejeda. Han hecho contacto finalmente con la red de recepción preparada en la zona por gestiones de Celia Sánchez, y en cuya organización han trabajado Guillermo García y Crescencio Pérez. Los hermanos Tejeda forman parte de esa red. Después de comer algo siguen camino y caen sobre el arroyo Limoncito, en la finca de Marcial Areviches, donde establecen campamento.

Poco después del mediodía, Universo está de posta en el acceso al pequeño campamento en el monte, cuando detecta a un campesino que se acerca al lugar. Es Adrián García, el padre de Guillermo, que se ha enterado por Eustiquio Naranjo que hay expedicionarios en la zona y les trae arroz con guanajo, pan, leche y café.

Aunque Fidel se ha presentado con el nombre de Alejandro, Adrián García no se ha dejado engañar. Por la conversación con Alejandro y su evidente autoridad, el campesino ha llegado a la conclusión de que se trata de un jefe. Recuerda, además, unas fotos de Fidel que ha visto publicadas en la revista Bohemia. A las pocas horas se ha corrido la voz entre los vecinos de que Fidel Castro está vivo y en la zona. No obstante, Fidel decide no moverse. El lugar es relativamente seguro y está en manos de personas de confianza.

14 DE DICIEMBRE

Guillermo García llega a la finca de Areviches a la 1:00 de la madrugada del día 14. Se produce el encuentro con Fidel en el campamento del pequeño grupo de combatientes. Allí es cuando Fidel conoce quiénes son algunos de los expedicionarios asesinados, cuántos han sido capturados, con cuáles han establecido contacto los colaboradores campesinos. Ese mismo día, Guillermo y otros dos campesinos acompañan a los tres expedicionarios hasta La Manteca. En el cañaveral de la finca de Pablo Pérez, deciden acampar en espera de la oportunidad de cruzar la carretera de Pilón.

15 DE DICIEMBRE

Faustino Pérez.

Hasta el día 15, las fuerzas de la tiranía han logrado capturar a 17 expedicionarios del “Granma”. Otros 21 han muerto, la inmensa mayoría asesinados a mansalva.

Ese mismo día ha sido muerto Juan Manuel Márquez, el segundo jefe de la expedición. En la dispersión de Alegría de Pío, Juan Manuel se queda solo. El día 15 es capturado en Estacadero y asesinado cerca de San Ramón.

A esta altura de los acontecimientos, los mandos militares del tirano levantan finalmente la línea de cerco más importante que han establecido con el fin de encerrar a los combatientes del “Granma” en un territorio estrecho y difícil, de espaldas al mar.

A las 8:00 de la noche Fidel ordena iniciar la marcha. En poco más de dos horas de camino a campo traviesa, cubren la distancia de La Manteca a la carretera. Cruzan la vía con gran cautela, por una alcantarilla.

Siguen caminando sin descanso durante toda la noche. Más de treinta kilómetros cuesta arriba y cuesta abajo, hasta la cima de la loma de la Nigua. Aquí hacen un alto. Es tanto el agotamiento y la tensión de los últimos días, que Fidel se sienta en el suelo y al instante se queda dormido. Han llegado casi a su destino.

16 DE DICIEMBRE

Comienza a clarear el día cuando el grupo desciende por una falda de la loma. Atraviesan los cafetales, y salen al fondo de la casa de Mongo Pérez. Son cerca de las 7:00 de la mañana.

A los pocos minutos aparece el dueño de la finca y, después de un cambio de impresiones con él, Fidel establece su campamento entre unas palmas jóvenes, en el centro de un pequeño campo de caña. El resto de ese día y esa noche, los combatientes reponen sus gastadas energías.

17 DE DICIEMBRE

La finca “El Salvador”, de Mongo Pérez, ubicada en Cinco Palmas, era el punto seleccionado de antemano por los organizadores de la red de recepción del desembarco, para agrupar y organizar a los expedicionarios antes de su partida hacia las zonas más intrincadas de la Sierra.

Desde hace meses, todos los grupos conspirativos del Movimiento 26 de Julio en la costa de Manzanillo a Pilón, han trabajado en función del desembarco. Celia Sánchez es la figura clave del Movimiento en la región y ha logrado incorporar a la organización a un buen número de campesinos y obreros, y a un grupo de estudiantes.

Celia, sobre todo, ha organizado una completa red de recepción entre los campesinos de la zona, cuyos centros principales son Guillermo García, en El Plátano, y Crescencio Pérez, en Ojo de Agua de Jerez.

18 DE DICIEMBRE

Universo Sánchez junto a Fidel.

La mañana del 18 comienza tranquila para Fidel, Faustino y Universo. Alrededor de las 10:00 de la mañana se acerca al lugar Primitivo Pérez, un muchacho que vive y trabaja en la finca. Trae una cartera de piel que le han entregado en la casa de Mongo para que la lleve a Fidel. Dentro está la licencia de conducción mexicana de Raúl.

—¡Mi hermano! —dice Fidel con alegría cuando ve el documento—. ¿Dónde está? y luego inquiere de inmediato, sin esperar la respuesta a la pregunta, anterior:

—¿Anda armado?

Primitivo le explica que esa mañana Hermes Cardero, un vecino, ha traído la cartera para entregársela a Mongo.

Hermes dice que se la dio un hombre que llegó esa madrugada a su casa, y que se identificó como Raúl Castro.

Faustino y Universo se acercan, contentos. Alguien observa que es preciso tener cuidado, pues puede ser una estratagema del enemigo para sorprender a Fidel. Este medita un momento, y da con una solución.

—Mira —le dice a Primitivo—, yo te voy a dar los nombres de los extranjeros que vinieron con nosotros. Hay uno argentino que se llama Ernesto Guevara, y le dicen Che; otro, dominicano, que se llama Mejía y le dicen Pichirilo… Y escribe los nombres y apodos en un pedazo de papel.

—Tú te aprendes estos nombres, y regresas, y le preguntas a él que te los diga, con los apodos. Si te los dice todos bien, ése es Raúl.

Primitivo parte ligero hacia la casa de Hermes. Poco después del mediodía regresa, con la noticia de que el interrogado ha pasado la prueba. No cabe duda de que es Raúl, y viene con otros cuatro, todos armados.

Al fin, a la medianoche, sienten acercarse a unos hombres. Bajo las palmas nuevas del cañaveral de Mongo Pérez los dos hermanos se estrechan en un emocionado abrazo, y se produce un diálogo histórico.

—¿Cuántos fusiles traes? —pregunta Fidel a Raúl.

—Cinco.

—¡Y dos que tengo yo, siete! ¡Ahora sí ganamos la guerra!

19 DE DICIEMBRE

Al amanecer del día 19 llega Crescencio Pérez. Posiblemente haya sido ese mismo día, cuando Mongo parte hacia Manzanillo y Santiago de Cuba, enviado por Fidel para comunicar su llegada a Cinco Palmas a Celia, Frank y demás dirigentes clandestinos del Movimiento en esas ciudades, y trasmitirles las orientaciones necesarias.

La felicidad del reencuentro de los revolucionarios se refleja en el testimonio de Raúl:

El día de ayer, las peripecias, coincidencias y de-talles, obras todas del destino, que nos trajeron a unirnos a estos compañeros, necesito un capítulo aparte que será redactado en el futuro.

Como todos los días, aparece Severo Pérez, cuñado de Mongo, trayendo el desayuno, el almuerzo y la comida. En una de estas ocasiones, el campesino carga tres cubos repletos de arroz, viandas y carne.

—Cuando triunfe la Revolución —le dice Raúl entre risas—, le vamos a hacer un monumento a usted cargando esos tres cubos de comida.

Al final de las notas correspondientes a este día Raúl escribe:

Ese día lo pasé bastante mal por la maleza de estómago y un dolorcito interior en el costado izquierdo bastante molesto. Apenas comí por la noche; primer día sin apetito.

20 DE DICIEMBRE

El día 20 acuden a entrevistarse con Fidel diversos campesinos de la zona comprometidos con el Movimiento, encuentro que Raúl comenta con las siguientes palabras:

Tienen una organización bastante buena y estamos perfeccionándola, sobre todo los enlaces y el espionaje. Cualquier movimiento en todos estos alrededores nos es inmediatamente comunicado.

Todo el día los nueve combatientes se mantienen en espera de la llegada del grupo de Almeida. Por la noche Fidel decide mudar el campamento para el cafetal que está detrás del campo de caña. Raúl concluye sus anotaciones de ese día con las palabras:

Después de hacer todas las comidas, además de caña, cuando lo deseáramos, partimos para un cafetalito cercano que a dos metros no se veía nada. Por la noche nos llevaron una cena de queso, galleticas, leche condensada y maltina.

21 DE DICIEMBRE

En la madrugada del día 21 se produce el tan esperado encuentro de los combatientes del grupo de Almeida con Fidel y los demás expedicionarios. Ya son quince los sobrevivientes del “Granma” que se han reunido para continuar la lucha: Fidel, Raúl, Almeida, Che, Camilo, Ramiro, Ciro Redondo, Faustino Pérez, Efigenio Ameijeiras, René Rodríguez, Universo Sánchez, Calixto Morales, Pancho González, Reynaldo Benítez y Armando Rodríguez. Rafael Chao, del grupo original de Almeida, anda con Guillermo localizando armas, y otros dos —Calixto García y Carlos Bermúdez— están en Manacal esperando la orden de Fidel para incorporarse. Hay más expedicionarios en camino, que se unirán varios días después.

Pero solo hay siete fusiles. En medio de la alegría del encuentro, Fidel tiene palabras muy duras al enterarse de que los seis nuevos hombres han perdido sus armas.

—-No han pagado la falta que han cometido —expresa Fidel—, porque el dejar los fusiles en estas circunstancias se paga con la vida; la única esperanza de sobrevivir que tenían en caso de que el Ejército topara con ustedes eran sus armas. Dejarlas fue un crimen y una estupidez.

Publicado en el periódico Granma en ocasión del 50 Aniversario del Desembarco del yate “Granma”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s