Faustino en el Código de Ética: ¿Casualidad o inspiración?

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Hay personas que a su paso dejan una estela de afectos y simpatías perdurables, no tanto por lo que dicen como por lo que hacen, por sus condiciones personales y el ejemplo que proyectan, por lo que fueron y lo que son, aún más allá de la muerte.
Pero estas virtudes adquieren la condición de excepcionales cuando van unidas a una obra mayor como es el servicio incondicional a la Patria, a toda hora y a todo riesgo, tanto en la guerra como en la paz, sin que la gloria merecida perturbe la serenidad de un espíritu noble y bondadoso.
Hace más de 12 años, al pronunciar las palabras de despedida ante su tumba Pedro Miret Prieto expresó “Es necesario que una vida íntegra como la del compañero Faustino se conozca, que su ejemplo extraordinario prevalezca para las presentes y futuras generaciones como símbolo de permanente inspiración”.
“Cada generación- había escrito Faustino en el prólogo del libro Semillas de Fuego, sobre pasajes de la lucha clandestina en la capital- recibe el legado de las anteriores y toma ejemplo e impulso de ellas. Conocer la obra de los próceres, de los antecesores, de los que cayeron combatiendo por una sociedad más justa, es un deber y una necesidad, es a la vez compromiso y aliento…” y de esta hermosa y necesaria tarea fue callado impulsor Faustino Pérez, aun en medio de las disímiles responsabilidades que ocupó en los últimos años, no sólo escribiendo y trasmitiendo experiencias y vivencias personales, sino contribuyendo a que otros de sus compañeros lo hicieran.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto es que motiva considerar a Faustino Pérez Hernández como parte del Capital Humano que contribuyó a solidificar las bases revolucionarias de nuestro proceso, en complejas y adversas condiciones tanto antes del 1ro de enero de 1959, como posterior a él.
En el discurso de presentación del Código de Ética ante los principales cuadros del Estado -17 de julio 1996-, el compañero Carlos Lage expresó: “La batalla económica debe ser conducida por las ideas políticas y por ello se requiere una ética, una moral, una conducta ejemplar para defender con éxito la obra de la Revolución y mantener intachable sus principios y valores socialistas.”
Resulta imprescindible entonces, a la hora de analizar la conducta humana en la vida política, recurrir a este importante documento, asumiendo como punto de partida la claridad de conceptos.
Código: Cuerpo de leyes que forman un sistema completo de legislación sobre una materia.
Ética: Ciencia que estudia la moral, su origen y esencia, funciones y estructura.
Moral: Conjunto de reglas, normas de conductas, de convivencia que determinan las obligaciones en los hombres, sus relaciones entre sí y con la sociedad.
Código de Ética:Documento que refrenda las normas de conducta de los Cuadros del Estado Cubano, tanto en su vida pública como privada.
A partir de 1990, ante la situación de crisis económica, se adoptan un conjunto de medidas para palear la situación por la que atraviesa el país, creándose condiciones que podían propiciar fenómenos como la corrupción. A partir de aquí se decide, en 1996, aprobar el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano.
En El cuadro, columna vertebral de la Revolución, el Che dice, El Cuadro “es un individuo que ha alcanzado el suficiente desarrollo político como para poder interpretar las grandes directivas emanadas del poder central, hacerlas suyas y trasmitirlas como orientación a la masa, percibiendo además las manifestaciones que ésta haga de sus deseos y sus motivaciones más íntimas. Es un individuo de disciplina ideológica y administrativa, que conoce y práctica el Centralismo Democrático y sabe valorar las contradicciones existentes en el método para aprovechar al máximo sus múltiples facetas; que sabe practicar en la producción el principio de la discusión colectiva y decisión y responsabilidad única; cuya fidelidad está probada y cuyo valor físico y moral se ha desarrollo al compás de su desarrollo ideológico, de tal manera que está dispuesto siempre a afrontar cualquier debate y a responder hasta con su vida de la buena marcha de la Revolución; es, además un individuo con capacidad de análisis propio, lo que le permite tomar las decisiones necesarias y practicar la iniciativa creadora de modo que no choque con la disciplina.”
Podemos plantear, a partir de este concepto, que un cuadro es un educador, un dirigente de alta estatura, un técnico de buen nivel político que puede, razonando dialécticamente, llevar adelante su sector de producción o desarrollar a la masa desde su puesto político de dirección.
La fundamentación del Código de Ética de los Cuadros del Estado se basa no sólo en el concepto de cuadro definido por el Ché, sino también, en la actitud consecuente y principista de todos los próceres de nuestra gesta emancipadora, desde Céspedes hasta los líderes que condujeron y conducen nuestro proceso revolucionario.
De Faustino se pueden señalar muchas virtudes, todas las cuales conforman a un verdadero patriota. Rendía culto permanente al sentido de la ética, divisa fundamental de su proceder público y privado – así lo constatan compañeros que lo conocieron en la lucha, en el mundo de la dirección, en la vida. Para él la ética era su religión, que brotaba de su naturaleza y de su formación; formación que en determinada medida él mismo se había dado.
Sobre él comentó Fidel: Faustino es la conducta de la Revolución. Actuaba con transparencia, decisión y moral. Supo comportarse en todo momento con la misma entereza y estado de ánimo, con independencia del rango que ostentara o de las funciones que realizara.
Faustino Pérez, sencillo revolucionario espirituano, adornaba su carácter apacible con todas las cualidades del cuadro revolucionario. Fue un martiano convencido y militante que llevó a la práctica los principios del Apóstol.
En él se sintetiza la imagen cubanísima de un hombre sencillo, admirado por sus compañeros y querido por su pueblo, la de un dirigente íntegro que siempre tuvo para sus subordinados tiempo y una gran lección.
Expedicionario del Granma y hombre clave de la lucha clandestina junto a Frank País y René Ramos Latour. Faustino fue siempre combatiente aguerrido y confiable en quien delegó Fidel importantes misiones que él cumplió invariablemente.
En Faustino Pérez Hernández,uno de los héroes más destacados de la epopeya liderada por Fidel, se sintetizan los 27 preceptos contenidos en el Código de Ética de los Cuadros del Estado; aunque no es propósito esta vez de abordarlos en su totalidad.
Compartir con los subordinados las dificultades y los grandes esfuerzos, aportando y exigiendo todo el empeño y consagración necesarios.
Él era una persona muy sencilla, muy de pueblo; lo mismo escuchaba a un cuadro que a un simple obrero. A veces iba saliendo en el carro y alguien lo llamaba; entonces, sin importar la urgencia que tuviera, hacía parar el vehículo y atendía a quien lo necesitaba.
En horarios de ocio era, entre los compañeros de trabajo, uno más.
Abnegado en extremo. No tenía hora para trabajar. También era sumamente exigente, pero predicaba con el ejemplo. Así se ganó la voluntad de todos los que laboraron con él.
Por quienes se le acercaron en aquella época se conocen anécdotas y relatos sobre su forma de actuar, por su sencillez y su manera de dirigir que no diferenciaba al cuadro y al obrero.
Cuando tomó posesión de su cargo al frente del Partido en la Región, acondicionó para vivienda una nave que existía allí detrás de la casa – comedor del Puesto de Mando. El, su esposa Ana Miriam Díaz y sus dos pequeños hijos vivían con lo más necesario.
Entregarse por entero y con amor al desempeño cabal de la responsabilidad encomendada.
Después del fracaso de la Huelga del 9 de abril varios de los que después serían mártires fueron iniciadores de una huelga de hambre: Sergio González, Ángel y Gustavo Ameijeiras, Arístides Viera, entre otros. Y resume esa acción un compañero muy querido que, además de jefe de todos los participantes, fue el alma de ese gran combate tras las rejas: Faustino Pérez.
Poseía una distinguida autoridad natural que irradiaba. Tenía el prestigio del expedicionario del Granma, del combatiente de la Sierra y jefe del Movimiento 26 de Julio en La Habana. Lo decisivo en él era que representaba genuinamente, con su gran firmeza y alma bondadosa, aquellas responsabilidades e inspiraba un acendrado afecto camaraderil. La huelga, iniciativa de Arístides Viera, tuvo el apoyo inmediato de Faustino, siempre atento a las iniciativas acertadas de sus compañeros. Esa era una de sus principales virtudes. Siempre tranquilo, sosegado, mirando a los ojos del otro, como si estuviera sentado en un parque, dirigía con palabras y gestos de autenticidad raigal, como era él siempre.Parecía hecho para dirigir a hombres y mujeres en la compleja y difícil lucha clandestina, donde dormir vestido y calzado era lo aconsejable y bañarse podía representar la pérdida de los minutos salvadores en el asalto policíaco.
Así era, así es recordado por todos los que tuvieron la dicha de conocerlo. Él es de los que nunca nos abandonan, de los que jamás se van…. Los que estuvieron con él en esos días, los que han muerto, los que viven, conocieron muy bien que el heroísmo colectivo de la huelga de hambre fue posible en gran medida por Faustino, el héroe mayor, tan grande como su sencillez y tan inolvidable como su abnegación.
La corrupción denigra tanto a quien incurre en ella como a quien la tolera.
El 5 de enero de 1959 el pueblo de Cuba conoció la nueva de que se recuperarían los bienes malversados por los esbirros y politiqueros del régimen depuesto.
Para el pueblo, el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados (MRBM) –que se creó un día después- significó la noticia de mayor impacto entre todas las que produjo el gobierno revolucionario. Perfectamente penetrado de la idea de honestidad administrativa y persecución del peculado, el infatigable Faustino Pérez asumió esta responsabilidad por ser uno de los guías del pueblo cubano. Él representaba el índice acusador contra los malversadores en tan compleja etapa de la Revolución Cubana.
Sobre este proceso él expresó: “la recuperación de los bienes malversados no significa la simple devolución a la hacienda pública de los mismos, sino la inversión de ellos en un efectivo desarrollo de las condiciones sociales y económicas del pueblo”.
Cultivar la vergüenza, el honor y la dignidad.
Con el fracaso de la huelga del 9 de abril vino la angustia de quien no hizo bien las cosas de un hecho planificado junto a Fidel, algo que costó la vida a valiosos compañeros. El propio Comandante en Jefe escribe a Faustino y lo exime de cualquier proceder inadecuado:
“No existe razón alguna para que pese sobre ti más amargamente que para cualquiera de nosotros el revés sufrido. Tienes que saber ser grande para enfrentar la injusticia y ser valiente para soportar el dolor moral sin dejarte llevar por los consejos del amor propio. La calidad del hombre no puede medirse sino en instantes como estos, y quien tenga sangre de luchador nada puede amar tanto como a los momentos difíciles”.
Educar y practicar la exigencia y el respeto consigo mismo y con los demás.
Uno de sus entrañables compañeros; Armando Hart, expresó sobre Faustino que “fue un hombre hecho de una sola pieza: revolucionaria y patriótica. Limpio, auténtico, sagaz. Poseía serenidad al hablar y escuchar a los demás. Guardaba el fuego de un temperamento rebelde e intransigente frente a toda injusticia.
Si a Ñico ese fuego se le desbordaba como formidable agitador político y social, a Faustino, con idéntica pasión por las relaciones humanas, las llamas le salían pausadamente del alma y las traducía en hechos y actos, y en un hablar sereno”.
Tenía la fibra humana necesaria para tratar con las demás personas, lo cual constituía el centro de su vocación revolucionaria. Era un genuino político martiano. Aunque mantuviese criterios diferentes estaba capacitado para discutir, actuar y entender a los demás. Nada más ajeno a todo sectarismo que su conducta y vida como revolucionario. Con esa frase elocuente, Pedro Miret lo caracterizó ante su tumba como “humilde y desafiante”. ¡Qué difícil es unir en una sola alma estas dos virtudes! Si a lo desafiante no va unida la humildad desaparece toda posible virtud. Lo que integra estos valores es el sentido humano de la vida, que él poseía con ternura y firmeza.
Hombre cabal en el sentido más estricto de la expresión, su pasión por el trabajo con la gente constituía uno de sus principales méritos. Es difícil encontrar conjugados el carácter combatiente y la capacidad de comprender a las personas en sus variados matices. Sólo lo logran quienes tienen un sentido concreto de lo humano como lo primero y más importante que debemos defender los revolucionarios.
Ser honrado y practicar consecuentemente la crítica y la autocrítica
En carta enviada por Faustino a Armando Hart expresa “Todos coincidimos en que el grado de organización alcanzado y el estado clima ambiental, aconsejaban estimular el desenlace de la Huelga General. Había cristalizado un paro estudiantil total y espontáneo. Nos dimos a la tarea de trabajar con vistas a las fechas álgidas de 1 y 5 de abril señaladas en el Manifiesto, que parecían operar como una prolongación de la agonía de un régimen con convulsiones de moribundo. Nosotros opinamos que la fecha mejor era el lunes 31 de marzo, pero al plantearlo a los compañeros de Santiago, estos consideraron la conveniencia de esperar unos días más, naciendo de ahí la fecha del 9 de Abril. Fue uno de los primeros errores que contribuyeron a un fracaso que no tuvo por qué ser. Los otros, más graves aún, consistieron en los mecanismos tácticos inadecuados y contraproducentes que pusimos en práctica para convocar y producir la huelga. Así vimos después muy claramente, cómo una organización que alcanzó un aceptable grado de eficiencia, no funcionó porque no le dimos oportunidad.
Mantuvimos en secreto la fecha acordada en supuesto beneficio de la acción de las Milicias, e hicimos un llamamiento fugaz por varias emisoras, a una hora, las 11 de la mañana en que solo algunas amas de casa oyen radio, y en una fecha en que ya la “ola climática” iba en franco descenso. Sorprendimos a nuestros propios cuadros organizados (obreros, de resistencia, estudiantiles y hasta de acción) y al pueblo todo que se fue enterando por distintas vías y en forma irregular, de un llamamiento de cuya procedencia no estaba bien seguro; y que de no haber sido lanzado como consigna 48 horas antes, movilizando a la organización toda, habría operado como un formidable elemento de agitación y saturación previa y necesaria. Todo ello, sumado al resultado solo parcial de sabotaje a los servicios públicos y a otras causas menos visibles e inmediatas, dieron al traste con una posibilidad cierta que debió ser definitiva. Así se “pasmó” la huelga de La Habana y sus consecuencias trágicas han sido incalculables. Porque no sólo se había frustrado una oportunidad más de derrocar la tiranía y quedaban de nuevo las calles de la Capital y el suelo de toda Cuba empapados de sangre generosa, sino que dejó en la opinión pública y hasta en muchos dirigentes revolucionarios, la impresión falsa de que la estrategia mantenida hasta entonces de Huelga general e Insurrección Armada no era la correcta tomando cuerpo hasta entre nuestra militancia el clamor de la unidad y la tesis de la guerra de los ejércitos. Personalmente sentí una gran responsabilidad por todo aquello, y experimenté como un desgarramiento interno que ninguna otra circunstancia difícil había logrado. No quedaba ilesa mi sensibilidad ante la caída de tantos esforzados combatientes, promesas en crecimiento que se pierden para la obra de creación futura y realidades necesitadas de la lucha presente”
Mantener una correcta administración de los recursos del Estado. Y decidir, dentro de las facultades que le corresponde, sin aguardar por orientaciones superiores innecesarias, y sin temor a las consecuencias de un eventual error personal.
Cuenta Mirta Rodríguez Calderón, en su escrito Las Joyas ocultas, que cuando se crea, dos días antes de la entrada de Fidel a la capital del país, el MRBM, la cartera de este Ministerio fue asignada a un hombre de sobrada honradez: Faustino Pérez Hernández, médico de profesión, hijo de un campesino arrendatario, asociado a las primeras luchas enfiladas contra Batista por el Movimiento Nacional Revolucionario del Profesor Rafael García Bárcena.
“Con semejante expediente y tan probados recursos intelectuales y morales a su favor, fue a él a quien el Comandante premió con una tarea magisterial que – así lo recuerdan ahora algunos de los que fueron sus colaboradores- reclamó de todos ellos firmeza y cordura, además de la transparencia y la honradez que casi todos traían consigo. El grupo de unos 20 ó 25 dirigentes de aquel Ministerio y sus subordinados vieron pasar ante sus ojos, por sus manos, en el contexto de su competencia, tanto dinero y valores que ahora les causa risa recordar como encontraban ‘cajas de zapatos que contenían medio millón de pesos, paqueticos de regalo donde ocultaban miles; vasos y otros objetos enterrados u ocultos, llenos de joyas; tierras, propiedades, acciones…
Y tantas ofertas de sobornos y dádivas que ahora se solazan y se alegran cuando evocan que sólo dos sucumbieron a la tentación; y ambos fueron enjuiciados y sancionados.”
Después de este análisis, resulta interesante hallar los puntos de contacto entre el pensamiento y acción de Faustino – ese guerrero de “sencillez natural y decisión de acero “ – y el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano. Sólo lastima que, por diversas razones, no se pueda llegar más lejos en esta intención, ambiciosa pero significativa de demostrar que este zaceño es inspiración de sus preceptos.
Ser absuelto por la historia no es el resultado de una pretensión voluntaria, sino del honor ganado por la entrega a una causa. La imperecedera vida revolucionaria de Faustino se asienta en lo fundamental, en su desempeño como dirigente antes y después del triunfo de enero del 59 al frente de masas populares rastreadoras de justicia.

Se combinan en él, la exigencia, la nobleza, la honradez y la disposición. Con razón Armando Hart dijo: “Frank en Oriente y Faustino en La Habana son, en mi opinión, los símbolos más altos de la clandestinidad”. Ratificamos que Fidel lo calificó como “la conducta de la Revolución” Una afirmación como esa solo se puede hacer de un combatiente modelo por su rectitud, honestidad, transparencia y fidelidad

Citas o referencias
1.Ernesto Vera.--”Heroísmo colectivo y héroe mayor:45 aniversario de la huelga de hambre”.—La Habana: Granma (16-7-02)
2.Félix López.—“Lo que el viento no se llevó”.- La Habana: Granma (23-1-99)
3.Carmen Rodríguez Pentón. “Pasajes desde la virtud: x aniversario de la desaparición física de Faustino Pérez; testimonios de colegas, amigos y personas que lo admiraron reconocen las dotes de un revolucionario, nacido en la larga, zaza del medio, que sentó cátedra en el oficio de servir a una causa”. S.Spiritus: Escambray. 21.12.02.
4.Armando Hart Dávalos.—Aldabonazo.—La Habana: Editorial Letras Cubanas. 1997. Pág.116-117
5.Armando Hart Dávalos.—Aldabonazo.—La Habana: Editorial Letras Cubanas. 1997.
6.Mirta Rodríguez Calderón.---“Las Joyas ocultas”.--- La Habana: Bohemia. (26.9.97) (Año 89) (No.20), págs. 4-7.

Por Lic Zoila Betancourt, Sonia Ortiz, Bertha Hernández

Publicado en Periódico Escambray de Sancti Spiritus.

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