Secretos de un himno rebelde

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Hace 55 años se grabó clandestinamente el Himno del 26 de Julio. La composición fue pedida por Fidel a Agustín Díaz Cartaya

El Himno del 26 de Julio se grabó secretamente hace 55 años, el 15 de febrero de 1957, en el mismo lugar donde la esposa de Fulgencio Batista participaba en una fiesta de amigos.

Lo evoca el cantante Gilberto Aldanás, uno de los 11 luchadores clandestinos que efectuaron la arriesgada acción, sin poder ocultar su emoción.

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«Fidel pidió a “Thompson” —como le decían entonces a Agustín Díaz Cartaya por parecerse mucho a un pelotero de las llamadas Grandes Ligas— que compusiera un himno para la Revolución. Ello ocurrió en la última práctica de tiro que se hizo el 19 de julio de 1953 para los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Tres días más tarde, durante la mañana del 22 de julio, en la casa de Hugo Camejo, en San Celestino 109, en Coco Solo, Marianao, La Habana, Fidel lo escuchó en la misma voz de Cartaya.

En la cárcel de Boniato, donde cumplieron prisión por los hechos del 26 de Julio, se lo aprendieron los presos comunes y los moncadistas. Y antes de comenzar el juicio por la Causa 37, correspondiente a los sucesos de aquellas dos acciones en Santiago de Cuba y Bayamo, en 1953, los asaltantes, ante los jueces y soldados, según ha contado Agustín Díaz Cartaya, volvieron a cantarlo.

En la cárcel de Boniato, Fidel, a través de las heroínas Melba Hernández y Haydée Santamaría, pidió a «Thompson» que denunciara en la letra del himno los asesinatos de los compañeros prisioneros, por lo cual añadió en la tercera estrofa: «(…) la sangre que en Oriente se derramó…».

En el denominado Presidio Modelo, de Isla de Pinos, cuenta Aldanás, cuando el tirano Batista visitó el lugar para inaugurar una pequeña planta eléctrica, pasó frente al lugar donde estaban los moncadistas, y los jóvenes encarcelados cantaron en voz bien alta el himno que entonces se llamaba Marcha de la Libertad.

En 1955, cuando fueron amnistiados los moncadistas bajo la enorme presión del pueblo, los jóvenes, a bordo de El Pinero, interpretaron otra vez las notas rebeldes. Y a partir de entonces se llamó Marcha del 26 de Julio, aunque después se precisó que no era una marcha, sino un himno.

Melba Hernández contó que Fidel en México le pidió varias veces, en distintas circunstancias, que se lo cantara, porque le infundía aún más ánimo, fuerza y entusiasmo.

El Che narró que los expedicionarios del Granma cantaron ese himno cuando salían ya de Tuxpan rumbo a Cuba. Y el entonces capitán del yate, Onelio Pino, comentó en su momento que al rescatar al compañero Roque, expedicionario caído al mar, todos entonaron esa marcha justiciera.

Después —resalta Aldanás— en casi todos los campamentos rebeldes de la Sierra Maestra, los guerrilleros lo cantaban también emocionados, antes (a veces durante) y después de muchos combates.

La grabación secreta

El doctor Faustino Pérez orientó a Carlos Faxas —pianista y miembro del movimiento clandestino 26 de Julio en La Habana— que grabara en secreto el Himno.

Faustino envió un recado a Gilberto Aldanás con los también integrantes de la lucha clandestina Raúl Coll y Miguel Merino, para que participara en esa grabación que sería histórica. «Pregúntale a Faxas qué tienes que hacer por el 26 de Julio», fue el lacónico recado.

Y el 15 de febrero de 1957 se ejecutó la orden, en condiciones muy riesgosas, en medio de un amplio y constante asedio de los carros de la policía y de los demás órganos represivos, porque en el mismo edificio la esposa de Batista fiestaba con unos amigos.

Un grupo de conspiradores, todos del sector de la cultura, participaron en el cumplimiento de la singular tarea clandestina. Eso ocurrió en San José 104, es decir, en una cabina de Radio Cadena Habana, en los bajos del Centro Gallego.

Debido al reforzamiento de la agresividad de los esbirros de la tiranía, algunos de los que tenían los discos del Himno los rompieron y solo quedaron dos en poder de Aldanás, que los hizo llegar a Faxas, a través de Irma del Río, antes de que partiera, como exiliado, rumbo a Florida.

Al recibir las dos copias, Faxas las envió a Venezuela y de allí las mandaron hacia la Sierra Maestra, donde el Che decidió que a partir de ese momento fuera el tema de presentación de Radio Rebelde.

Tan pronto se generalizó el dominio de aquella música movilizadora, que en numerosos lugares el pueblo lo cantaba cuando iban entrando a sus predios los rebeldes de la Caravana de la Libertad.

La letra del Himno se modificó por sugerencia de Fidel y se le agregó el matiz de decir: «(…) la sangre que en Cuba (en lugar de “en Oriente”) se derramó», para que fuera mucho más abarcadora.

Años después, los cosmonautas Yuri Romanenko y Arnaldo Tamayo Méndez lo llevaron el 18 de septiembre de 1980 hacia el cosmos y allá, en «el techo» del Universo, los dos escucharon la inolvidable melodía que fue grabada en secreto hace hoy 55 años.

Grabación clandestina

Los 11 cubanos que participaron en la grabación secreta del Himno del 26 de Julio fueron Carlos Faxas, pianista, arreglista y director. Los cantantes Manón D’Asper, Sonia Aragón, Enrique Herrera y Gilberto Aldanás. Los músicos José Ramón Urbay (trompetista); Eduardo Martínez (trompetista); José Manuel Orovio (trombonista) y Jesús Suárez Castellanos (percusionista). Los técnicos de grabación fueron Antonio García y Francisco Vilalta.

Solo viven siete. Han fallecido Manón, Orovio, Suárez Castellanos y Antonio García. Se encuentran enfermos en sus casas Faxas y Vilalta. Todos los años, el 15 de febrero, menos en este, se han reunido a festejar la histórica fecha. No queremos pasar por alto que cuando Manón cantaba el Himno en presencia de su niña Marcia, para después grabarlo, la pequeña se lo aprendió y lo cantaba en cualquier parte, pero la madre le dijo: «M’jita, si lo cantas y te oye la policía, nos matan a las dos. Ahora no puedes cantarlo, pero muy pronto tú y yo lo cantaremos públicamente». Y se cumplió su veredicto.

Letra del Himno

Marchando, vamos hacia un ideal/sabiendo que hemos de triunfar/en aras de paz y prosperidad/lucharemos todos por la libertad.

Adelante, cubanos/que Cuba premiará nuestro heroísmo/pues somos soldados/que vamos a la Patria liberar/limpiando con fuego/que arrase con esta plaga infernal/de gobernantes indeseables/y de tiranos insaciables/ que a Cuba han hundido en el Mal.

La sangre que en Cuba se derramó/nosotros no debemos olvidar/por eso unidos debemos de estar/recordando a aquellos que muertos están.

El pueblo de Cuba/sumido en su dolor se siente herido/y se ha decidido/hallar sin tregua una solución/que sirva de ejemplo/a esos que no tienen compasión/y arriesgaremos decididos/por esta causa hasta la vida/¡que viva la Revolución!

Luis Hernández Serrano                                                                                                                                  Juventud Rebelde                                                                                                                                                          14 de Febrero del 2012

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