Recuperar las riquezas robadas

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En el gabinete del Gobierno Provisional Revolucionario, que se constituyó el 3 de enero de 1959 en Santiago de Cuba, hubo una dependencia totalmente nueva: el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados.

Su objetivo era actuar contra los bienes de Batista, los de las personas o sociedades responsables contra delitos de la economía nacional o la hacienda pública, o contra aquellas que se hubieran enriquecido ilícitamente al amparo del poder público.

Ese ministerio fue muy bien recibido por la población, pues era conocida la escandalosa  corrupción administrativa que existió a lo largo    toda la república neocolonial, la cual se hizo más significativa en los últimos siete años de la dictadura de Fulgencio Batista. Con muy pocas excepciones, gobernantes, oficiales de los cuerpos armados, funcionarios, políticos, empresarios, financieros, profesionales, dirigentes obreros y campesinos y muchos otros entraron en el robo y repartición de los fondos del tesoro público.

Faustino RB Faustino Pérez. a quien Fidel calificó como “conducta de la Revolución” por su honestidad, fue el ministro de Recuperación de Bienes Malversados, institución que desarrolló su trabajo más fuerte en 1959.

Aunque el 3 de enero se dio a conocer la creación de ese Ministerio, en realidad no se formalizó ese hecho hasta tres semanas después cuando se constituyeron sus delegaciones en las seis provincias del país. A su frente fue colocado Faustino Pérez Hernández, un expedicionario del yate Granma, combatiente de la Sierra Maestra y que dirigió al final de la guerra la lucha en el llano desde la capital, donde actuó como jefe del Movimiento 26 de Julio.

El 23 de enero, precisamente, el Ministerio de Recuperación recuperó seis millones de pesos en una acción realizada en el Banco Trust Company of Cuba, radicado en Obrapía y Aguiar. Se procedió a un arqueo de las bóvedas de seguridad que poseían en ese banco la señora Martha Fernández de Batista, ex primera dama de la República, Joaquín Martínez Sáenz, ex presidente del Banco Nacional, Justo García Rayneri, ex ministro de Hacienda, el ex teniente coronel René L. Scout, jefe de la Sección de Materiales del Ejército, el ex coronel Dámaso Sogo y ex dirigente de los trabajadores eléctricos Oscar Samalea Valdés, que también tenía una fortunita de casi 80 000 pesos en efectivo, dinero malversado al erario público.

RBienes Esta foto apareció en el periódico Prensa Libre. Se trata de la acción realizada en la bóveda bancaria de Batista y de otras figuras de su régimen, en enero de 1959, en la entidad Trust Company of Cuba.

En ese arqueo, que la prensa de la época identificó como “las bóvedas de Batista”, se ocupó un testamento ológrafo del ex dictador, hecho el 17 de enero de 1957, en que nombra albaceas, en caso de su fallecimiento, a su esposa Martha Fernández Miranda, a Andrés Morales del Castillo y al ingeniero Manuel Pérez Benitoa, y beneficiarios directos a sus hijos Fulgencio, Rubén y Jorge Luis, así como una hija extramatrimonial nombrada Fermina Lázara Carmela de las Mercedes Batista Estévez, quien en 1959 tenía 23 años de edad. En ese documento, la finca Kuquine era adjudicada a su esposa.

Faustino Pérez y su equipo lograron también rescatar dinero y valores en cuantiosas cantidades que tenían en sus residencias muchos de los personeros de la dictadura  que habían abandonado el país. En cajas de zapatos o en paquetes de regalos que contenían decenas de miles de pesos, en vasijas enterradas llenas de joyas preciosas, en paredes tapiadas, en closets encubiertos, en fin, los malversadores que dejaron el país, guardaron y pretendieron ocultar lo que habían robado al pueblo y que, en su huída, hacia Estados Unidos y otros países, no pudieron llevar consigo. Lo ocultaron con la esperanza de que algún día podrían regresar a Cuba y rescatar esa riqueza. Hubo también obras de arte –entre ellas pinturas y esculturas—que pasaron al patrimonio nacional, y que forman parte desde entonces de las colecciones que se exhiben en los museos para disfrute y cultura del pueblo.

Todo eso fue posible porque al frente del Ministerio de Recuperación hubo un hombre con una ética y conducta intachables, recto, honesto,  transparente,  humilde y entregado por entero a la Revolución y a su pueblo. Una vez, Fidel calificó a Faustino Pérez como “la conducta de la Revolución”.

El Ministerio instaló inicialmente sus oficinas en 21 y D, en el Vedado. Y la preocupación y rectitud de Faustino sobre la custodia de los primeros bienes intervenidos a malversadores queda evidente en la siguiente nota que el 14 de enero publicó en el periódico Revolución, órgano del Movimiento 26 de Julio: “Comunicamos a los mandos militares, a los miembros del Movimiento 26 de Julio y de otras organizaciones, así como a los demás ciudadanos que se encuentren custodiando bienes intervenidos a malversadores y a posibles malversadores, que se presenten en el Departamento de Denuncias de las oficinas del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, en 21 y D, Vedado, para notificar dichos bienes y levantar el acta correspondiente. Se hace saber que nadie debe mover, trasladar, investigar u ocupar los bienes intervenidos o los que en el futuro se intervengan, a no ser por autorización oficial y expresa de este Ministerio. Faustino Pérez, Ministro Encargado de la Recuperación de Bienes Malversados”.

El Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados dictó medidas de confiscación en los primeros cinco meses de 1959 de decenas de empresas, ingenios azucareros, fincas y otras instalaciones. En su primer año de funcionamiento recuperó más de 400 millones de pesos.

Un ejemplo ilustrativo: a Eusebio Mujal, un seudo dirigente obrero, que encabezó la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en los años de dictadura de Batista, hubo que confiscarle 5 fincas con una extensión de 130 caballerías en las que había 200 cabezas de ganado de raza. Tenía centenares de trabajadores a su servicio. Y tenía una planta eléctrica en una de las fincas con una potencia capaz de alumbrar un pueblo entero. ¿Es que su salario como dirigente obrero le podía propiciar esos bienes?

Faustino Pérez ocupó posteriormente otras responsabilidades en el Gobierno Revolucionario, entre ellas presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, embajador en Bulgaria, jefe de la Oficina de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular y Director de la empresa agroforestal Victoria de Girón. Falleció en 1992.

Lunes, 26 de Enero de 2009                                                                                                                                           Lo que pasó en el 59 (13)                                                                                                                                 Recuperar las riquezas robadas                                                                                                                              Juan Marrero

© 2005-2006 Unión de Periodistas de Cuba

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