Faustino Pérez, humilde y desafiante

Arnol Rodríguez Camps

Pedro Miret, en sus palabras de despedida de duelo de Faustino, fallecido el 24 de diciembre de 1992, lo calificó certeramente de humilde y desafiante.

De Faustino se pueden señalar muchas cosas, todas las cuales conforman a un verdadero patriota. Rendía culto permanente al sentido de la ética, divisa fundamental de su proceder público y privado. Para él la ética era su religión, que brotaba de su naturaleza y de su formación: formación que en determinada medida él mismo se había dado.

Sentía pasión por la vida y la obra de José Martí. Su mayor orgullo era saberse martiano y que los demás lo supieran martiano. Por su apego a José Martí y por los genes fue revolucionario. Y por ser revolucionario amó a Martí cada vez más. Todo en él estaba hecho para y por su fidelidad a la Revolución. A la Revolución de Fidel, emanada de Martí. Pero toda esa hechura martiana y fidelista no restaba un ápice para que pensara siempre con su propia cabeza, precisamente por eso, porque se había forjado como revolucionario en la doctrina de esos dos mentores: Martí y Fidel.

Por la expresión de su honestidad, su voluntad y la práctica de la ética, podría pensarse que por momentos se excedía en su enjuiciamiento y en su acción ante determinados hechos, o que no actuara dentro de los límites pertinentes y con el tacto necesario. Probablemente llegó a tener conciencia de esas circunstancias, sin lamentarse ni resentirse; sentimientos que aborrecía. Si alguna preocupación pudo haber tenido fue que, en señaladas ocasiones, no fuera bien interpretado en sus propósitos. Para más de un compañero fue tozudo, cabeciduro, al plantear categóricamente su criterio, pero puede afirmarse que por encima de todo, siempre prevaleció en su conducta el ser consecuente consigo mismo y con los ideales revolucionarios.

De Faustino escribió el Che: “Debe aclararse el alto concepto que siempre nos mereció quien en un momento dado fuera nuestro adversario dentro del Movimiento. Faustino siempre fue considerado un compañero honesto a carta cabal y arriesgado hasta el extremo. De su arrojo tengo pruebas presenciales cuando quemó un avión que nos había traído armas desde Miami, descubierto por la aviación enemiga y dañado. Bajo la metralla, Faustino realizó la operación necesaria para evitar que cayera en manos del ejército, dándole candela mediante la gasolina que se vertía por las perforaciones de los impactos. De su calidad revolucionaria cuenta toda su trayectoria”.

Y sobre él comentó Fidel: Faustino es la conducta de la Revolución.

Actuaba con transparencia, decisión y moral. Faustino, como expresara Armando Hart, estaba moldeado en una sola pieza. Supo comportarse en todo momento con la misma entereza y estado de ánimo, con independencia del rango que ostentara o de las funciones que realizara.

Puede citarse como una de las manifestaciones que le era inherente, la carta que en 1984 le enviara al entonces rector de la Universidad de La Habana, compañero Fernando Rojas, y de la cual transcribo unos párrafos: “Con bastante frecuencia me han llegado comentarios sobre diversos enfoques superficiales o erróneos que se producen en diferentes foros, al tratar el tema polémico y complejo de la Huelga de Abril”.

“Hace semanas recibí, enviado por algunos compañeros, un pobre trabajo plagado de superficialidad e inexactitudes, que no hubiera merecido de mayor atención, de no ser que se presentó, discutió y aprobó, nada menos que en la Facultad de Superación de Profesores de Ciencias Sociales de la Universidad de La Habana”.

“Considero que pudiera contribuir a esclarecer algunos aspectos de este tema, un encuentro mío con los mismos factores que estuvieron presentes en el análisis del referido trabajo. Ello más necesario por tratarse de profesores que se suponen llamados a la transmisión de sus conocimientos”.

El desarrollo y resultado del debate que se efectuó, que ha quedado recogido literalmente, constituye un ejemplo de discusión fraternal, de firmeza en la defensa de convicciones, de autocrítica, de moral y cívica y de esclarecimiento histórico. Faustino era un radical, que buscaba la armonía entre todos. Faustino es una vida que debe conocerse.

Murió como había vivido, como dice Silvio en la canción: por decisión propia pasó sus últimos días con humildes de esta tierra, echando su suerte con los pobladores de la Ciénaga de Zapata, junto a los que libró sus últimos combates en pro del mejoramiento social y por el fortalecimiento de la Revolución.

Publicado en Juventud Rebelde 24 de diciembre del 2004

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s